Usted está aquí: sábado 25 de agosto de 2007 Política Inconveniente, que Calderón debata con los legisladores: Diego Valadés

Jurídicamente no está obligado a hablar ante el pleno, dice el constitucionalista de la UNAM

Inconveniente, que Calderón debata con los legisladores: Diego Valadés

Antes de preocuparse por la gloria mediática debe trabajar por la democracia: experto de la Uia

andrea becerril y laura poy

Ampliar la imagen El jurista Diego Valadés, en imagen de 2006 El jurista Diego Valadés, en imagen de 2006 Foto: José Carlo González

Para Diego Valadés, jurista y experto en materia constitucional, no es conveniente que Felipe Calderón debata con los legisladores. “Si vamos a tener un presidente rijoso, que controvierte con los partidos políticos, entonces lo que nos espera son cinco años más de polémica, de escisión, de tensión, cuando lo que los mexicanos necesitamos es la reconciliación.

Ex titular del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Valadés señaló que no se requiere modificar la Constitución para salvar el problema en torno al Informe presidencial, sino que en el Congreso se encuentre alguna modalidad, toda vez que lo deseable es que Calderón pudiera hablar ante el pleno, pero si las condiciones políticas no lo permiten y la presencia física del Ejecutivo genera más tensión, es mejor encontrar otras opciones.

“No creo que un acto que puede tener muchas virtudes desde el punto de vista del valor personal de quien lo protagoniza, se justifique a la luz de las necesidades de la convivencia política de una sociedad tan compleja como la mexicana”, recalcó en entrevista, luego de participar en el seminario Garantías sociales, organizado por el Senado y la UNAM. Recalcó que, jurídicamente, Calderón no está obligado a dar un mensaje desde el Congreso, ya que su deber, según el texto constitucional, es sólo asistir a la sesión inaugural del periodo de sesiones y presentar su Informe de gobierno.

A su juicio, el Ejecutivo no tiene que insistir en debatir con los grupos parlamentarios, ya que “debe preservar su capacidad de convocatoria” y no confrontarse con los legisladores.

Incluso –sostuvo–, si finalmente no pudiera dirigirse a los ciudadanos desde la tribuna de San Lázaro, no pondría en duda su legitimidad. “El hecho mismo de que el Congreso esté recibiendo y procesando iniciativas del Presidente de la República contradice la posición de que es ilegítimo, porque entonces son ilegítimos todos”.

Insistió: “un Estado es una unidad y, o todos son legítimos o todos son ilegítimos”.

El especialista en derecho constitucional Miguel Angel Eraña, de la Universidad Iberoamericana (Uia), consideró que antes de preocuparse por lograr un día de “gloria mediática” en el Congreso, Calderón debe trabajar para que todos los mexicanos tengan la certeza de que “su compromiso con la democracia no está naciendo ahora”, sobre todo en momentos en que es considerado persona non grata para ciertos grupos políticos y para un sector de la sociedad. A nadie conviene que “en el debate nacional se siga privilegiando un diálogo esquizoide entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo, pues en los hechos sólo confirma la grave crisis de comunicación”.

Igualmente, Elisur Arteaga, constitucionalista de la Universidad Autónoma Metropolitana, resaltó que en México se ha desvirtuado el objetivo del Informe de gobierno, para transformarlo en una ceremonia “demagógica” en la que el presidente en turno presenta una lista de sus logros.

 
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