Usted está aquí: martes 7 de agosto de 2007 Mundo Camilla Khoury gana el escaño del asesinado Pierre Gemayel en Líbano

Profunda división entre cristianos tras la elección

Camilla Khoury gana el escaño del asesinado Pierre Gemayel en Líbano

ROBERT FISK THE INDEPENDENT

Beirut, 6 de agosto. Lo hicieron de nuevo. Una vez más los árabes aplicaron la democracia y votaron por quien no debían. Así como los palestinos votaron por Hamas cuando se suponía que debían hacerlo por Mahmoud Abbas, ahora los cristianos maronitas de Líbano parecen haber elegido a un hombre opuesto al gobierno mayoritario de Fouad Siniora en Beirut. Camilla Khoury -con fuerte votación del partido armenio Tashnak- ganó por 418 votos el escaño que perteneció a Pierre Gemayel, asesinado en noviembre pasado por hombres armados que operaban supuestamente para los servicios de seguridad sirios.

Si bien el voto maronita se incrementó respecto de las cifras de Gemayel en las elecciones de 2005, el resultado fue un golpe abrumador para el gobierno libanés respaldado por Washington -qué devastadora se ha vuelto la frase "respaldado por Washington" en Medio Oriente- y permitió al ex general Michel Aoun, aliado de Hezbollah, afirmar que "no pueden vencerme". Aoun es candidato para las elecciones presidenciales de este año.

Cierto, las cifras de votación mostraron enorme apoyo para el padre de Pierre Gemayel, Amin -también ex presidente-, quien competía por el escaño parlamentario de su hijo asesinado. Si bien es un líder débil y faccioso -Amin realizó una visita de Estado a Damasco para estrechar lazos "fraternales" luego de la retirada israelí de Líbano-, demostró ser un hombre valiente después del asesinato de su hijo, al llamar a los libaneses a apoyar al gobierno en vez de someterse una vez más a la dominación siria.

Las cifras de Khoury en las colinas de Metn, en las alturas de Beirut -y una conquista por 418 votos entre 79 mil no es precisamente una victoria aplastante- ponen de relieve una vez más las divisiones entre los cristianos de Líbano, que tradicionalmente han luchado entre sí -en vez de combatir a sus enemigos más obvios- a lo largo de la historia del país. Los cruzados peleaban unos con otros en Tiro cuando Saladino estaba a las puertas de la ciudad; en 1990, el propio ejército libanés de Aoun combatió a la milicia falangista cristiana al tiempo que trataba de defenderse de los sirios. Perdió ambas batallas.

Pierre, el padre de Amin -abuelo del primer ministro asesinado en noviembre pasado- fundó la Falange en 1936, inspirado por los Juegos Olímpicos de Berlín. "Me pareció que Líbano necesitaba algo de ese orden", reconoció en una entrevista que me concedió poco antes de su muerte; los falangistas originales vestían camisa café y saludaban al estilo de Hitler. Pero hacia 1982 se habían convertido en un respetable partido de derecha que recibió el apoyo entusiasta del ejército israelí, el cual tenía la esperanza de que Bashir, hermano de Amin, fuera electo presidente. Por desgracia, Bashir resultó menos pro israelí de lo que esperaba el entonces ministro de defensa, Ariel Sharon, y fue asesinado en un ataque con bomba poco después de asumir el poder.

El viejo Pierre, de fama olímpica, murió hace mucho tiempo -la última vez que hablé con él ya no sabía ni su edad- y el hermano y el hijo de Amin fueron asesinados. Para el gobierno hubo este lunes una luz electoral: la victoria en Beirut de Mohamed Itani, musulmán sunita que obtuvo 85 por ciento de los votos para ganar el escaño de Walid Eido, quien a su vez fue volado por una bomba en junio pasado.

Uno empieza a preguntarse, en Líbano, si los resultados electorales son más sorprendentes que los medios por los cuales se elimina aquí a los primeros ministros.

© The Independent

Traducción: Jorge Anaya

 
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