Usted está aquí: sábado 21 de julio de 2007 Cultura Un oso con birrete

DISQUERO

DISQUERO

Un oso con birrete

Pablo Espinosa

En 1968, Bruce Ricker filmó un documental con sesiones privadas en la vida del personaje homenajeado, sesiones en estudio, concierto y giras, entrevistas, fotos íntimas, en un retrato de cuerpo entero de uno de los más grandes artistas del siglo XX, Thelonious Monk (1917-1982).

Este filme fue producido por luminarias, encabezadas por Clint Eastwood, autor a su vez de filmes legendarios, entre ellos el de la vida y obra de Charlie Parker y la película que filmó en la serie de blues coordinada por Martin Scorsese. Entre los productores se encuentra también Charlotte Zwerin, generadora de otro filme grandioso, Gimme Shelter, con los mismísimos Rolling Stones.

El título de este dvd, Thelonious Monk. Straight No Chaser se puede traducir como Derecho, sin cháiser, que alude a cuando uno pide al cantinero un buen whisky solo, solito y su alma, sin bebida de acompañamiento para lubricar. La penetración en el Olimpo se logra con esta música impetuosa, orgiástica, sublimemente erótica y genial.

Para explicar la grandeza de esta música, compartimos y recomendamos el libro que lo contiene (La vuelta al día en ochenta mundos, de Julio Cortázar, el mejor cronista de conciertos en la historia), un pasaje de su crónica del concierto en Ginebra (sin chéiser, por favor), Suiza, en marzo de 1966: ''Ahora se apagan las luces, nos miramos todavía con ese ligero temblor de despedida que nos gana siempre al empezar un concierto (cruzaremos un río, habrá otro tiempo, el óbolo está listo) y ya el contrabajo levanta su instrumento y lo sondea, brevemente la escobilla recorre el aire del timbal como un escalofrío, y desde el fondo, dando una vuelta por completo innecesaria, un oso con birrete entre turco y solideo se encamina hacia el piano poniendo un pie delante de otro con un cuidado que hace pensar en minas abandonadas o en esos cultivos de flores de los déspotas sasánidas en que cada flor hollada era una lenta muerte del jardinero. Cuando Thelonious se sienta al piano toda la sala se sienta con él y produce un murmullo colectivo del tamaño exacto del alivio, porque el recorrido tangencial de Thelonious por el escenario tiene algo de riesgoso cabotaje fenicio con probables varamientos en las sirtes, y cuando la nave de oscura miel y barbado capitán llega a puerto, la recibe el muelle masónico del Victoria Hall con un suspiro como de alas apaciguadas, de tajamares cumplidos. Entonces en Pannonica, o Blue Monk, tres sombras como espigas rodean al oso investigando las colmenas del teclado, las burdas zarpas bondadosas yendo y viniendo entre abejas desconcertadas y exágonos de sonido, ha pasado apenas un minuto y ya estamos en la noche fuera del tiempo, la noche primitiva y delicada de Thelonious Monk".

 
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