Usted está aquí: viernes 20 de julio de 2007 Cultura “La ilusión por la música” detona arduos ensayos de niños y jóvenes

Se apresta la OSIJM para emprender su decimoprimera gira nacional

“La ilusión por la música” detona arduos ensayos de niños y jóvenes

Una tubista de 17 años y un arpista de 13 comparten sus inquietudes artísticas con La Jornada

Concluirá el 31 de julio con un magno concierto de la orquesta en la sala Nezahualcóyotl

ANGEL VARGAS (ENVIADO)

Ampliar la imagen Violinistas de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México, el miércoles, durante uno de los ensayos de la agrupación previos al comienzo de una gira más por el país Violinistas de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México, el miércoles, durante uno de los ensayos de la agrupación previos al comienzo de una gira más por el país Foto: Yazmín Ortega Cortés

Ampliar la imagen Jóvenes flautistas, integrantes de la sección de alientos metales de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México, el miércoles, durante un ensayo en un hotel del centro vacacional Oaxtepec, Morelos Jóvenes flautistas, integrantes de la sección de alientos metales de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México, el miércoles, durante un ensayo en un hotel del centro vacacional Oaxtepec, Morelos Foto: Yazmín Ortega Cortés

Oaxtepec, Mor., 19 de julio. La delicada esbeltez de su cuerpo contrasta con las voluptuosas dimensiones de la tuba que sostiene entre sus brazos. Imagen que remite a la historia infantil de La Bella y la Bestia. Parece inconcebible que de tan grácil fisonomía emerja el aire que produce tan poderoso y conmovedor sonido.

Y es que salvo por el género, en ninguna otra cosa se diferencia Norma Islas de sus otros tres compañeros que este año integran la sección de tubas de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de México (OSIJM).

Nacida hace 17 años en la capital poblana, la joven intérprete es consciente de lo inusitado e inclusive extravagante que todavía resulta ver a una mujer con ese instrumento históricamente relacionado con lo masculino, situación de la que se siente orgullosa.

“Escogí la tuba, primero, porque me gustan las frecuencias graves, pero también para demostrar que una mujer puede con un instrumento tan rudo como en apariencia es éste”, explica.

“Y la verdad es que estoy muy contenta, porque he demostrado que las mujeres podemos hacer todo, ¡chingao!”

Por la conquista de un sueño

Entrevistada durante uno de los recesos de los ensayos que la agrupación realiza en un hotel de este centro turístico desde el pasado 11 de julio, en vísperas de su decimoprimera gira nacional, Norma Islas cuenta que fue hace cuatro años cuando comenzó los estudios de tuba, en el Centro de Capacitación de Música de Bandas (Cecamba) de su estado natal.

En su familia no existen antecedentes musicales e inclusive, según dice, a sus padres no les gusta mucho el género clásico, aunque aclara que sí cuenta con el respaldo absoluto de ellos para continuar lo que ha decidido sea su forma y medio de vida.

Para ello, actualmente está en la disyuntiva de iniciar sus estudios superiores en la Escuela Nacional de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México o en la Universidad Autónoma de Puebla.

En su horizonte poco le preocupa que ser músico constituya “una profesión no bien pagada del todo”, ni que deba enfrentarse a un ámbito muy cerrado y competido.

“La música es mi ilusión”, subraya, y “haré lo imposible por conquistar lo que quiero”.

Su sueño es integrarse a las filas de la Orquesta Sinfónica Nacional, pero antes, al terminar la licenciatura, planea emigrar a Alemania o Rusia a especializarse, “ya que en México existen muy pocos maestros de tuba”.

Cuando regrese al país, desea ejercer también la docencia. Pero tiempo al tiempo, y en tanto se prepara para audicionar para la sinfónica poblana.

Presentaciones en cinco estados

No obstante el agobiante calor y la profusa humedad que se ha sentido estos días en este poblado morelense, los 160 niños y jóvenes que forman parte de la OSIJM –provenientes de todos los estados– ensayan con ahínco durante ocho horas diarias, para lo cual cuentan con el apoyo de 15 docentes de instrumentos y 16 tutores.

El próximo sábado vencerá el plazo para tener bien montado el repertorio que ofrecerán en su gira por cinco entidades del centro de la República, la cual comenzará el 23 de julio en Actopan, Hidalgo, para luego continuar en la capital de ese estado.

De allí la orquesta se desplazará a diferentes ciudades y poblados de los estados de Querétaro, Guanajuato, Aguascalientes y Jalisco, y concluirá en el Distrito Federal con un magno concierto de clausura el 31 de julio, en la Sala de Conciertos Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario.

Además de las partituras que son ya tradicionales en sus presentaciones, como el Danzón 2, de Arturo Márquez; el Huapango, de José Pablo Moncayo, y Caballería ligera, de Franz von Suppé, el repertorio de este año se ha enriquecido con obras de ejecución más compleja, entre las que figuran Finlandia, de Jean Sibelius; Mambo, de Leonard Bernstein, y Estancia, de Alberto Ginastera.

Aunque la meta del proyecto de la OSIJM no consiste en crear músicos profesionales, sino contribuir a la formación integral del niño y el joven, algunos datos estadísticos recabados por el Sistema Nacional de Fomento Musical, instancia de la que depende la agrupación, indican que 50 por ciento de los pequeños que se inscriben cada año tiene la intención o el deseo de hacer de la música su medio de vida.

Entre ellos se encuentra este 2007 Emmanuel Padilla Holguín, del DF, quien a sus 13 años tan convencido está de que será músico que dará el gran paso de adquirir su propia arpa, por la cual sus padres tendrán que desembolsar 200 mil pesos.

“Sé que es mucho dinero, y la verdad es que mis papás no han querido comprármela por si cambio de parecer, como hizo mi hermana; pero estoy más que seguro de mi deseo de ser arpista, porque la música me provoca alegría y tranquilidad; me ha ayudado a ser más paciente y a tener más armonía. Soy muy feliz cuando toco.”

Al igual que su compañera tubista, el joven músico se ve en unos años dentro de la Sinfónica Nacional, aunque no descarta hacer carrera como solista. De ninguna manera considera que el arpa sea un instrumento de apego femenino, si bien asume que la naturaleza de éste es sutil y elegante, “pero también poderoso y fuerte”.

Las cuatro horas diarias que debe dedicar al estudio y ensayo no le implican ningún sacrificio, y se dice un niño “muy normal”, al que le gusta salir con sus amigos, jugar fut y escuchar rock y pop.

La de María Andrea Saldaña Carmona, de 16 años, es una situación diferente. Ha estudiado violín desde los 11 años y con ella se recupera el eslabón musical en la familia, porque nadie se había dedicado a esta actividad desde un tío abuelo.

Originaria de Tlaxcala y de ascendencia judía, la joven violinista todavía no define si optará por la carrera de música. Sin embargo, sostiene que “independientemente de si lo hago, el violín y la música forman parte de mí, estarán siempre en mi corazón y en mi persona; me han cambiado la vida, me han hecho plenamente feliz. Y aunque me dedique a otra cosa, siempre me daré el tiempo para tocar”.

 
Compartir la nota:

Puede compartir la nota con otros lectores usando los servicios de del.icio.us, Fresqui y menéame, o puede conocer si existe algún blog que esté haciendo referencia a la misma a través de Technorati.