Usted está aquí: sábado 14 de julio de 2007 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

Promesas al por mayor

Cuento de la lechera corregido y aumentado

Paro técnico en las empresas del Bajío

Miles de trabajadores inactivos por falta de gas

Una adaptación corregida y aumentada del cuento de la lechera mana del micrófono oficial, y no se limita a ofrecer leche, dinero, huevos, pollos, lechón, vaca y ternero (Félix María de Samaniego dixit).

Si hacemos caso de lo que día tras día promete el inquilino de Los Pinos por medio de su "reforma" fiscal, la "continuidad" habría encontrado la fórmula mágica para que México alcance el equilibrio pleno, la igualdad más pura, con una inmejorable distribución del ingreso y la riqueza, sin pobres y una economía a todo vapor. Es, pues, un rosario de bienestar y una catarata de billetes que harán de este un país ultra desarrollado, de acuerdo con la versión oficial.

Porque según él, dicha "reforma" fiscal servirá para, entre muchísimas otras cosas (agárrense, porque la lista es larga): generación de empleo; incremento de la inversión, nacional y extranjera; pagar la deuda social; distribuir la riqueza y el ingreso; fomentar a las exportaciones; finanzas públicas mucho menos dependientes de los recursos petroleros; combatir la pobreza; justicia social; desarrollo y crecimiento económicos; infraestructura social, económica, de comunicaciones, salud, educación, drenaje, agua potable, la competitividad y la productividad; recursos suficientes para escuelas y hospitales; acabar con los privilegios en el sistema tributario; fondos para el estado de México y el Distrito Federal; ídem para todos los estados de la República; tren suburbano en la zona metropolitana que la colocará a la altura de las urbes más modernas del mundo; más obras de infraestructura en el valle de México; tarifas eléctricas más justas para la población y más competitivas para la industria; supercarreteras; servicios más elementales para la población; disminuir la brecha de la desigualdad; superar lacerantes rezagos; liberar recursos públicos para programas sociales; construir un México más justo, un México mejor; solidaridad entre las mexicanas y los mexicanos; trabajar en favor de los que menos tienen; transformar sustancialmente la lucha contra la pobreza y la desigualdad; acelerar el paso en el compromiso que todos tenemos por la justicia, porque no hay calidad sin justicia; disminuir las diferencias que separan a México; cerrar de una vez la brecha de México con ese México agraviado, con ese México olvidado, con ese México de la pobreza que marca toda la geografía nacional; construir el México unido que todos queremos; transparencia y eficiencia en el gasto público; y desde luego el gasto destinado al campo... más lo que se acumule en el próximo discurso.

Si a lo anterior sumamos la oferta del operador de la "reforma", Agustín Carstens, tenemos: un andamiaje moderno acorde a los desafíos del desarrollo sostenible que enfrentará México en ésta y las próximas décadas; una hacienda más justa, en la que nadie se sienta desatendido o agraviado, más fuerte para combatir la pobreza y tener un desarrollo sostenible, más eficaz para satisfacer oportunamente las necesidades de la gente, y más transparente para que el gobierno rinda cuentas puntuales y claras a los ciudadanos acerca del uso de los recursos públicos; mejorar sustancialmente el ejercicio del gasto público y la rendición de cuentas de acuerdo con resultados; establecer las bases de un nuevo federalismo fiscal que acerque la Hacienda a las necesidades diarias y más acuciantes de la población; terminar con privilegios fiscales, combatiendo la evasión y la elusión fiscales, y fortalecer la recaudación de ingresos tributarios para que el gobierno pueda hacer frente a las necesidades de un desarrollo sostenible, sin perder competitividad y, especialmente, para que pueda cumplir con la deuda social que tiene pendiente con millones de mexicanos que padecen condiciones de pobreza y que están en desventaja notoria respecto de los mexicanos más favorecidos.

¡Uf! Cuántos beneficios, y con tan sólo 3 por ciento del PIB (al final del sexenio y en el hipotético caso que el Congreso le apruebe tal cual su propuesta).

Por eso, me quedó con el cuento de Félix María de Samaniego. Es más bonito y realista:

Llevaba en la cabeza una lechera el cántaro al mercado, con aquella presteza, aquel aire sencillo, aquel agrado, que va diciendo a todo el que lo advierte ¡Yo sí que estoy contenta con mi suerte! Porque no apetecía más compañía que su pensamiento, que alegre le ofrecía inocentes ideas de contento.

Marchaba sola la feliz lechera, y decía entre sí de esta manera: esta leche vendida, en limpio me dará tanto dinero, y con esta partida un canasto de huevos comprar quiero, para sacar cien pollos, que al estío merodeen cantando el pío, pío.

Del importe logrado de tanto pollo mercaré un cochino; con bellota, salvado, berza, castaña engordará sin tino; tanto que puede ser que yo consiga ver cómo se le arrastra la barriga.

Llevarélo al mercado: sacaré de él sin duda buen dinero; compraré de contado una robusta vaca y un ternero, que salte y corra toda la campaña, hasta el monte cercano a la cabaña.

Con este pensamiento enajenada, brinca de manera que a su salto violento el cántaro cayó. ¡Pobre lechera! ¡Qué compasión! Adiós leche, dinero, huevos, pollos, lechón, vaca y ternero.

¡Oh loca fantasía! ¡Qué palacios fabricas en el viento! Modera tu alegría; no sea que saltando de contento, al contemplar dichosa tu mudanza, quiebre tu cantarilla la esperanza.

No seas ambiciosa de mejor o más próspera fortuna; que vivirás ansiosa sin que pueda saciarte cosa alguna. No anheles impaciente el bien futuro: mira que ni el presente está seguro.

Las rebanadas del pastel

Para aquellos mandos de Hacienda (Ernesto Cordero, entre ellos) que "no ven ningún problema" por los bombazos eperristas, la Canacintra los actualiza: paro técnico en las grandes empresas del Bajío, por el desabasto de combustibles; en Querétaro empresas representativas del 20 por ciento de la industria estatal han dejado inactivos a 4 mil trabajadores. Y así por el estilo.

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