Usted está aquí: jueves 5 de julio de 2007 Deportes El Tri terminó primero en su grupo; espera a Paraguay o Argentina

Al acordar tablas con México, Chile también se coló a los cuartos de final

El Tri terminó primero en su grupo; espera a Paraguay o Argentina

Ambos conjuntos afrontaron el compromiso con escasas jugadas de gol y varios suplentes

El árbitro también contribuyó con el empate al no marcar un penal contra los mexicanos

AGENCIAS

Ampliar la imagen El portero chileno Claudio Bravo logró conjurar los mínimos embates del conjunto tricolor El portero chileno Claudio Bravo logró conjurar los mínimos embates del conjunto tricolor Foto: Reuters

Puerto la Cruz, 4 de julio. La selección mexicana renunció a hacer historia de arrancar una Copa América con tres victorias y con una formación diferente y ya con boleto a segunda ronda asegurado se limitó a llevar su juego ante Chile con empate 0-0.

En partido disputado en el estadio General Anzoategui de esta ciudad, el Tricolor logró amarrar el primer sitio del grupo B al llegar a siete unidades, mientras la Roja sumó cuatro puntos y también se coló a cuartos de final dentro de los ocho mejores

El rival de los mexicanos saldrá del choque de mañana entre Argentina y Paraguay. El domingo enfrentará al conjunto que termine en segundo sitio del grupo C, que en estos momentos ostenta la albiceleste.

El Tri generó escaso peligro ante un rival que tampoco hizo mucho por ganar. A ambos les convenía el empate y a eso se dedicaron, aunque Chile tuvo dos ocasiones más cercanas para vencer la meta de Guillermo Ochoa, quien mantuvo el cero en su puerta por segunda ocasión consecutiva, luego de que no recibió tantos de Brasil en su debut en este certamen.

Quizá por eso nadie corrió por los balones para sacar rápido y nadie arreció con más gente en el ataque que la meramente necesaria para cumplir con el expediente. Parecía que si los técnicos hubieran podido salir sin delanteros, lo hubieran hecho.

Cuauhtémoc Blanco, capitán y encargado de mover los hilos del conjunto mexicano, poco pudo hacer por su poca movilidad en el campo, pues tuvo problemas para eludir a los rivales que llegaron a marcarlo, por lo que no logró mandar pases a zona peligrosa, pese a jugar los 90 minutos del encuentro.

Omar Bravo, en el frente de ataque, y Alberto Medina, quien sigue perdido, pero completó otro juego, siguieron sin conexión, aparte de que hubo escasas llegadas de los laterales por las bandas.

La Roja, más necesitada de puntos para amarrar su boleto a cuartos de final y sin varios titulares por lesión, empezó el partido decidido a no aceptar goles en su marco.

Ante el pobre empuje que tuvo el Tricolor adelantó líneas de forma paulatina para generar algunas aproximaciones sobre la meta de Ochoa.

Los andinos generaron al minuto 18 su máxima aproximación en un tiro libre por corredor derecho, cuando Rodrigo Tello metió chanflazo a primer poste que obligó al arquero tricolor a zambullirse para rechazar con las dos manos sobre la línea.

De lo poco que elaboró a la ofensiva el conjunto mexicano fue un disparo lejano de Gonzalo Pineda, quien se abrió el espacio y por el centro a 10 metros del área mandó zurdazo abierto a la derecha.

Un cambio se notó en el complemento en la escuadra tricolor con el ingreso de Adolfo Bautista, que permitió quitar el control del juego a los sudamericanos y logró mayor cantidad de llegadas a la meta defendida por Claudio Bravo, aunque sin producir el peligro que los miles de seguidores mexicanos que acudieron al estadio esperaban.

Pero si eso sucedió de inicio, los andinos retomaron por momentos el control del juego. Se salvó México inclusive de una pena máxima a los 60 minutos por falta de Francisco Javier Rodríguez sobre Carlos Villanueva, que el silbante paraguayo Carlos Amarilla perdonó, dispuesto a colaborar con las tablas.

En el siguiente avance los pupilos de Hugo Sánchez estuvieron a punto de encontrar el gol, cuando Johnny Magallón, único que ha jugado todos los partidos entre Copa Oro y Copa América, se fue al área y se plantó frente al marco de Bravo, sólo que el defensa no conectó bien con la testa y mandó el esférico a un costado.

De allí al final todo fue especular. Y en las escasas ocasiones en las que cualquiera de los dos equipos se adentró en el área rival, la jugada terminó desperdiciada de manera inocente o mansamente en las manos del portero. No había necesidad de más, los dos estaban donde querían.

 
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