Usted está aquí: lunes 2 de julio de 2007 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

Empleo informal

Los "peores" casos en el continente

Visión de organismos internacionales

Plazas "inventadas" por Calderón

Ampliar la imagen La falta de empleos obliga a miles de personas a emigrar a Estados Unidos o incursionar en el comercio informal. La imagen, en el Centro Histórico del DF La falta de empleos obliga a miles de personas a emigrar a Estados Unidos o incursionar en el comercio informal. La imagen, en el Centro Histórico del DF Foto: José Carlo González

Entre los muchos logros del modelo económico que como dogma se impuso en el país desde hace cinco lustros destaca el incremento del empleo en el sector informal: México, junto con Bolivia, Colombia, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay y Perú, reporta "las peores situaciones" en esta actividad, de acuerdo con el calificativo de diversas instituciones multilaterales.

Una de ellas, el Banco Mundial, calcula que 54 por ciento del empleo urbano en América Latina es informal, lo que da cuenta del carácter excluyente del atractivo modelo económico en operación. Otras, como la OIT, concretamente en el caso mexicano, documenta un crecimiento de 10 puntos porcentuales en el empleo informal en la última década, al pasar de 35 a 45 por ciento de la población ocupada. Aquí la informalidad se mantiene al alza y la protección en salud y pensiones de los trabajadores a la baja. Y así por el estilo.

En este sentido, el Banco Mundial aporta su "granito de arena" y refiere que si se tiene en cuenta a los trabajadores asalariados, y dentro de éstos los no registrados en el sistema de seguridad social, el empleo informal asciende a 54 por ciento del empleo urbano total en la región, comprendiendo a dos grupos: trabajadores informales independientes, a los que corresponde un 24 por ciento del empleo urbano (que varía desde menos de 20 por ciento en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay a más de 35 por ciento en Bolivia, Colombia, Perú, República Dominicana y Venezuela), y los informales asalariados, que representan aproximadamente 30 por ciento del empleo total urbano de la región y más de la mitad del trabajo informal (variando entre 17 por ciento en Chile a más de 40 en Bolivia, Ecuador, Guatemala, México, Nicaragua, Paraguay y Perú).

El sector independiente informal incluye a propietarios de microempresas y profesionales independientes, así como artesanos, trabajadores del bricolaje, obreros de la construcción, choferes de taxis y vendedores callejeros. El sector informal asalariado abarca en gran medida a los empleados domésticos, trabajadores familiares sin sueldo, trabajadores de microempresas y los que se ocupan en empresas más grandes bajo arreglos laborales informales. Las características que se correlacionan de manera más marcada con el empleo informal son el tamaño de la empresa (10 empleados o menos), educación (menos que secundaria completa), sector industrial (construcción, agricultura, comercio minorista y transporte), duración del empleo (menos de un año), edad (los asalariados informales son predominantemente jóvenes, mientras los trabajadores independientes son en su mayoría personas de mayor edad) y la situación familiar de las mujeres (mujeres casadas, que tienen hijos).

La evidencia obtenida a partir de los patrones de movilidad de los trabajadores, de sus motivaciones declaradas y de su propia percepción sobre su nivel de bienestar y satisfacción con el empleo, apunta el organismo, indican que la mayoría de los independientes (aproximadamente dos terceras partes) ingresaron a sus empleos de manera voluntaria, le asignan un valor considerable a las ventajas no pecuniarias del trabajo autónomo y decidieron "escapar" de los sistemas formales de protección social; por el contrario, la mayoría de los trabajadores informales asalariados están excluidos de empleos más deseables, ya sea como asalariados del sector formal o como trabajadores independientes, aunque los motivos siguen siendo significativos para muchas personas del subsector (por ejemplo, jóvenes y trabajadores familiares sin sueldo).

Los trabajadores informales declaran que no contribuyen con los planes de seguro social ni de seguro de salud, debido a que sus ingresos son bajos y, además, a la decisión del empleador de no dar estos beneficios (en el caso de la mayoría de trabajadores informales asalariados); porque desconocen la información acerca de los beneficios y el funcionamiento de los programas de protección social; y, en el caso de la atención de salud, porque recurren a otras formas de asistencia, entre otras, la cobertura a través de otros miembros de la familia y de los servicios universales.

Para ambos grupos de trabajadores informales se observa gran heterogeneidad de motivos y de características demográficas. Por ejemplo, en Argentina, los trabajadores informales que laboran por cuenta propia dicen tener niveles de bienestar comparables a los de trabajadores asalariados del sector formal, pero los asalariados informales se encuentran en peores condiciones. En República Dominicana, tanto los trabajadores independientes informales como los asalariados del sector informal muestran niveles de bienestar similares a los empleados del sector formal; en Colombia, ambos grupos de trabajadores informales presentan niveles de satisfacción mucho más bajos en sus empleos actuales, y en México sólo tienen un atractivo fiscal.

Las rebanadas del pastel

Dice el inquilino de Los Pinos que "ya se han creado en México este año 428 mil nuevos empleos formales registrados en el IMSS, la cifra más alta para un semestre, para el primer semestre de la administración en casi 15 años". Pues bien: resulta que entre las muchas prácticas foxistas que mantiene la "continuidad" parece que la de sumar siempre y nunca restar es una de las preferidas, porque en realidad el registro del IMSS marca 242 mil empleos de más (la mayoría eventuales) en el primer semestre de la susodicha administración (se le "olvidó" restar las 152 mil plazas canceladas en su primer mes)... Además, en el primer semestre de 1998 el IMSS reportó un incremento de 488 mil empleos formales, de tal suerte que 2007 menos 1998 no suman 15 años, ni la hipotética cifra de Felipe Calderón representa "la más alta para un semestre".

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