Usted está aquí: martes 26 de junio de 2007 Capital Alertan sobre la vulnerabilidad alimentaria que enfrenta México

Ebrard emitirá este año un decreto para impedir la producción de transgénicos en el DF

Alertan sobre la vulnerabilidad alimentaria que enfrenta México

Organizaciones lanzan campaña en defensa del campo y el maíz

La escritora Laura Esquivel desgranó 25 años de agravios a la población rural

Intocadas, causas que encarecieron la tortilla

BERTHA T. RAMIREZ, MATILDE PEREZ U.

Ampliar la imagen El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, dio inicio a la campaña Sin maíz no hay país, a cargo de organizaciones sociales y campesinas. De manera simbólica sembró un grano de maíz en una maceta en el Museo de la Ciudad de México. Al micrófono, en segundo plano, la escritora Laura Esquivel El jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, dio inicio a la campaña Sin maíz no hay país, a cargo de organizaciones sociales y campesinas. De manera simbólica sembró un grano de maíz en una maceta en el Museo de la Ciudad de México. Al micrófono, en segundo plano, la escritora Laura Esquivel Foto: María Meléndrez Parada

Si no salvamos al campo y al maíz México no se salva, alertó la escritora Laura Esquivel al iniciar la campaña Sin maíz no hay país, Pon a México en tu boca, que es impulsada por la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC) y plantea 10 puntos para la defensa del alimento básico de los mexicanos, entre ellos la prohibición de la siembra de maíz transgénico en México.

El campo no aguanta más, después de 25 años de sufrir "una verdadera guerra" en contra de la economía campesina y la población rural que inició en 1982 con el modelo de agricultura y alimentación basado en la privatización y la apertura comercial indiscriminada.

Política que se acentuó 10 años más tarde en el sexenio salinista, con la contrarreforma al artículo 27 constitucional para impulsar la privatización de los ejidos e iniciar un nuevo proceso de desamortización de las tierras en manos de campesinos, agregó la autora de Como agua para chocolate.

Sólo en el periodo que lleva el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se han perdido 2 millones de empleos agropecuarios y cada año migran a Estados Unidos 300 mil labriegos, la producción de alimentos se ha estancado y la dependencia alimentaria aumenta año con año imponiendo una lógica perversa de exportar campesinos al vecino país del norte.

Y las corporaciones trasnacionales están al asalto de la biodiversidad y de los conocimientos y de la cultura indígena a través de sus megaproyectos. "Pero esto es sólo la punta del iceberg", a la que se suma la escalada imparable de precios de la canasta básica porque siguen intocadas las causas que provocaron el alza de la tortilla, por ejemplo".

México, resumió Esquivel, se encuentra en la "más completa vulnerabilidad e inseguridad no sólo en el ámbito alimentario, sino también como nación soberana".

La calidad, cantidad y el precio del maíz que nos llevamos a la boca, alertó, está en grave riesgo por la apertura de las fronteras al grano importado, la pretensión de sembrar maíz transgénico, la falta de control sobre los monopolios agroindustriales, el alza del precio del alimento por el anuncio de Estados Unidos para fabricar etanol.

Sin una sana y justa producción nacional de maíz México no podrá seguir existiendo como un país megadiverso y tendremos que consumir maíz amarrillo transgénico y pagar el precio que impongan las trasnacionales, agregó.

Llamado a evitar dominación

Ante intelectuales, artistas, campesinos, indígenas y citadinos reunidos en el Museo de la Ciudad de México, el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, anunció que emitirá un decreto para impedir la producción de maíz transgénico en las zonas rurales del Distrito Federal. "Los mexicanos debemos evitar ser sujetos de la dominación de la producción de alimentos transgénicos".

Ebrard dijo que si se comparan los maíces transgénicos con los criollos, aquéllos no tienen nada que ver en cuanto a lo que significan para nuestro pueblo y para el futuro de México.

Los integrantes de la CNOC sostuvieron que la defensa del maíz no es sólo por una situación económica rural, sino para decir a los mexicanos y a la humanidad que hay que preservar la herencia milenaria del grano, por eso la campaña culminará en enero de 2008.

Más de un centenar de movimientos y organizaciones rurales apoyaron la iniciativa cuyos puntos básicos son: sacar al maíz y al frijol del TLCAN; prohibir la siembra de maíz transgénico; aprobar el derecho constitucional a la alimentación; luchar contra los monopolios del sector agroalimentario y la publicidad engañosa de alimentos chatarra; promover que el maíz mexicano y las manifestaciones culturales se inscriban en la lista del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO; control de precios de la canasta básica; garantizar el abasto y el consumo de alimentos campesinos dentro del comercio justo.

También, reconocer los derechos, territorios y recursos naturales de los pueblos originarios; apoyar que más productores de café accedan a los mercados internacionales; impulsar la conservación de los bosques y selvas a través de la gestión comunitaria; garantizar el principio de equidad de género en las políticas rurales, el reconocimiento de los derechos laborales de los trabajadores agrícolas y migrantes.

La campaña, que se presentará en las capitales de las 32 entidades del país, se inició con un ritual de mexicaneros, quienes a la usanza mexica saludaron a los cuatro puntos cardinales con copal. La pretensión es reunir un millón de firmas en defensa de nuestro alimento y cultura, señalaron.

 
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