Usted está aquí: sábado 2 de junio de 2007 Economía México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

Centro Fox, accidente de la naturaleza

Apoyo de empresarios "humanistas"

Grandes negocios al amparo del gobierno

El duopolio televisivo continúa el chantaje

Cuántos años de impunidad, excesos, arbitrariedades y desfalco al erario concentra el rimbombante catálogo de "asociados" al "Centro Fox para la Democracia", que el de las ideas cortas y la lengua larga, junto con Martita, "regala a México".

Ya el corresponsal de La Jornada en Guanajuato, Martín Diego Rodríguez, ha ilustrado (31 de mayo) sobre los empresarios que, "humanistas" como siempre, decidieron sumarse a dicho proyecto y aportar, así sea ínfima, de sus abundantes recursos para hacer realidad el sueño de ese accidente de la historia política nacional que devino en uno de los más execrables inquilinos de Los Pinos (con todo y que la relación es amplia) que ha tenido el país.

No es para menos tan altruista actitud empresarial, porque en el sexenio que le tocó estar sentado en la residencia oficial, Fox fue una inagotable fuente de concesiones, negocios, decretos y leyes a la medida para que los ahora "asociados" a su proyecto incrementaran sus de por sí robustas fortunas. Y llegó al tiempo cobrar comisión.

Fox se niega a transparentar el monto de los recursos utilizados, y quienes los han aportado, para la construcción de su vergonzoso cuan ególatra mausoleo en el municipio guanajuatense de San Francisco del Rincón, pero gracias a la consulta que Martín Diego hiciera en el Registro Público de la Propiedad de dicha jurisdicción, los nombres comienzan a brotar.

No son los únicos, pero por contarse entre las más gruesas fortunas del país, de los "asociados" de Fox sobresalen Carlos Slim, Emilio Azcárraga Jean, Ricardo Salinas Pliego, Olegario Vázquez Raña (el consentido de Martita) y Roberto Hernández Ramírez, todos ellos magnánimamente arropados por el "gobierno del "cambio", periodo en el que estos empresarios concretaron una serie de negocios faraónicos, no sin la contribución de una larga lista de decretos, concesiones, exenciones, leyes a la medida, vista gorda y demás gracias de quien a lo largo de seis años no hizo mayor cosa que promover su "democracia de, para y por" el gran capital.

Difícil es recordar todos los "negocios" que amarraron en el sexenio, pero para no ir más lejos destacan la venta de Banamex a Citigroup sin pagar un solo centavo de impuestos, Ley Televisa, permisos para centros de apuestas y salas de sorteos, bancos chatarra, fondos de inversión, grupos financieros, otorgamiento, renovación, modificación y ampliación de concesiones, empresas de infraestructura con contratos públicos garantizados antes de su creación, exenciones fiscales, acuerdos de "convergencia", paraísos turísticos, playas y manglares a discreción, y más, mucho más cortesía del gerente de la "democracia de, para y por" el gran capital. Justo, pues, que la banda de San Cristóbal reciba algo a cambio de su generosidad, aunque la factura la pague la nación.

Martín Diego nos ilustra: "el 3 de noviembre de 2006, Marta María Sahagún de Fox y María Magdalena Aguirre Navarro (actual subdirectora de Apoyo a ex presidentes del gobierno calderonista) solicitaron al notario público 85, de la ciudad de León, Marcelo Gay Guerra ("amigo personal de Vicente", según su propia confesión), que formalizara el acta constitutiva de la asociación civil Centro Fox, con domicilio conocido en el rancho San Cristóbal, en esta localidad. La duración de la asociación será de 99 años, con posibilidad de prórroga en caso de que así lo convengan las partes. En calidad de esposa del presidente de México, Marta Sahagún fungió como apoderada legal en los inicios del Centro de Estudios, Biblioteca y Museo Vicente Fox Quesada. El documento, firmado por los asociados días antes de que concluyera el mandato del guanajuatense, establece que Vicente Fox Quesada fungiría como presidente de la asociación y Gabriel Ortiz Gómez (socio del despacho Socio de Ortiz, Sáenz y Erreguerena) como secretario. El consejo de vigilancia está integrado por Arturo Sánchez de la Peña (co dueño de autobuses Estrella Blanca, una empresa cobijada por el "cambio, en la que su yerno, Vicente Fox de la Concha, despacha como vicepresidente), Amparo Espinosa Rugarcía (hija de Manuel Espinosa Yglesias, ex propietario de Bancomer), José Rivera Pintado (ex presidente de los banqueros y ex cabeza visible del Multibanco Comermex antes de la expropiación) y Beatriz Sánchez Navarro (esposa del anterior y presidenta de la "Asociación Adopte una Obra de Arte").

Muestra de la crema y nata de la oligarquía y la socialité autóctona, disfrazada de "demócrata", también forman parte del proyecto (la mayoría de ellos acompañados por sus esposas) Federico Sada González (Grupo Vitro), Juan Diego Gutiérrez Cortina (Gutsa, miembro distinguido del Fobaproa), Lorenzo Zambrano (Cemex), Eduardo Tricio Haro (Grupo Industrial Lala y, por decreto, dueño del agua de la región lagunera), las sombras de Slim, Azcárraga y Salinas Pliego (Arturo Elías Ayub, de Telmex, Bernardo Gómez, de Televisa, y Jorge Mendoza, de Tv Azteca, aunque ahora despache como senador), el infaltable Eduardo Alberto Henkel (que amasó generosa fortuna con Fox), María del Pilar Gómez Sotres (empresaria duranguense, casualmente beneficiaria de Alianza para el Campo), Carlos Bremer (Grupo Financiero Value), Roberto Plasencia Saldaña (Grupo Flexi), Pedro Cerisola (empleado de Slim y ex secretario de Comunicaciones y Transportes) y los inefables Ramón Muñoz y Javier Usabiaga.

¡Qué derroche!, ¡qué maravilla!: lo "mejor del cambio" y del "humanismo" se ha tomado de la mano para ennoblecer su "democracia". Y va por más.

Las rebanadas del pastel

Si de "democracia" se trata, a la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (anticonstitucional la renovación automática de las concesiones de televisión y radio; ilegal refrendarlas a perpetuidad), el dupolio se retuerce y responde con una nueva campaña de chantaje, basada en la "libre opinión" de "expertos" en la materia: no hay seguridad para invertir; no hay seguridad jurídica; no garantizan nuestros capitales y demás bellezas. Quién lo detiene.

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