Usted está aquí: lunes 7 de mayo de 2007 Opinión Inicia San Isidro

José Cueli

Inicia San Isidro

Terminó la feria sevillana en la Real Maestranza de Caballería y se inicia la feria de San Isidro en la Monumental de La Ventas, en la castiza calle de Alcalá. La feria de Sevilla deja en la mente de los aficionados huellas de un serial que los sacudió, como hacía años no ocurría. La presencia de un toro de Victorino Martín mereció se le paseara en vuelta al ruedo triunfal. Un toro de cabeza grande, mirada agresiva y una muerte en casa asta, una pena en cada gota de la sangre alborotada y una tormenta en el morrillo de luto, un toro de encastada nobleza.

Un toro al que le pudo El Cid, ayuno de salero, pero que se quedaba más quieto que una estatua, modulando los desdenes dominadores y los circulares y promoviendo la emoción en los tendidos y la vuelta de la sangre torera de los cabales. En esa nueva escuela dominadora y valerosa se consolidó la "nueva figura", Alejandro Talavante, que venía de triunfar en Madrid, con un toreo macho, más encarnado que interpretativo, generador de recias sinfonías hacía los palcos habitados por hermosas mujeres. Toreo de golpes de yunque en la fragua y el herraje chocando en el redondel de amplio horizonte y crujiendo su impulso al fondo de fuego de los pitones del toro.

Por otra parte, César Rincón dictó lecciones de clasicismo en feria que se despidió de la plaza sevillana; clasicismo entendido, como lo bien hecho, lo perfecto, lo bien toreado, lo bien rematado, toreo de frente, lleno de hondura en que paraba, templaba y mandaba y en un descuido el toro lo puso a parir hogueras, a vivir segundos vueltos minutos, meciéndolo entre sus astas crepitando martinetes y cuatro vientos al fuego. El punto y aparte del serial corrió a cargo del controversial "Morante de la Puebla" que batió palmas de danza en su toreo capotero a la verónica, extraído de si mismo, de su sangre torera, de su raza, de su gracia que irradiaba a los cabales. Una definida corporalidad y un estilo que no se consigue ni se aprende, simplemente se transmite al que lo contempla, ese "noseque" de su planta original.

Mientras en el preinicio de la feria de San Isidro, en las corridas de la Comunidad, confirmó ayer su alternativa José Luis Angelino, sin pena, ni gloria, desdibujado, en un año en que los toreros vienen a por todas.

 
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