Usted está aquí: lunes 23 de abril de 2007 Sociedad y Justicia Rezago y deserción educativa, atados al origen social de los niños, señala OEI

Limitado, el acceso al nivel universitario en AL; pobres, los más vulnerables

Rezago y deserción educativa, atados al origen social de los niños, señala OEI

La políticas del sector deben redefinirse para enfrentar los cambios y atacar desigualdades

EMIR OLIVARES ALONSO

En América Latina, el panorama educativo de la población en general muestra trayectorias interrumpidas y niveles de instrucción muy bajos respecto a las exigencias de las sociedades modernas, además de un acceso muy limitado a la educación superior, revela un estudio sobre tendencias sociales y educativas en la región elaborado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

El análisis agrega que, pese a los esfuerzos de los gobiernos de Latinoamérica para mitigar las desigualdades en el acceso a la educación, aún hay grandes diferencias entre los niños de acuerdo con su nivel socioeconómico. Por tanto, mientras no se logre una educación de calidad para todos, se continuarán "generando ganadores y perdedores, es decir, se formarán algunos individuos capaces de conseguir una inserción social plena y otros que no lo lograrán.

La OEI señala que en el actual contexto mundial las políticas educativas tienen que redefinirse para enfrentar los "cambios sustantivos" de la sociedad; deben convertirse en ejes de una política integral y, además, lograr la universalización educativa; se deben incorporar acciones específicas vinculadas al desarrollo social, la salud, la producción y la cultura.

El informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina 2006, refiere que ante los ya comunes problemas de pobreza y exclusión social que existen en la región, se deben atacar las desigualdades sociales, los procesos migratorios, la crisis de cohesión resultante de la mayor presencia de una lógica de mercado en la base de los procesos sociales, la mayor vulnerabilidad de los sectores medios y la diversificación de las culturas juveniles para contar con políticas "exitosas" en la materia.

"Si bien el acceso universal a la enseñanza primaria está prácticamente completo, incluyendo a los niños más pobres, la deserción escolar se inicia antes de completar ese nivel. Los estudiantes provenientes de familias con menores recursos son los que tienen mayores dificultades para permanecer y completarlo", subraya el análisis.

La OEI afirma que las personas con menores recursos económicos continúan siendo las más vulnerables en América Latina en el caso de la educación, pues tanto el rezago como el egreso "siguen estando fuertemente condicionados por el origen social de los niños y adolescentes", por lo que la deserción está ligada con esta causa.

Responsabilidad familiar

El organismo señala que en tanto continúen existiendo las actuales brechas en el acceso al conocimiento "se posterga la posibilidad de romper con los determinismos sociales presentes en la reproducción de las desigualdades. Esta situación específica reclama de una solución urgente y eficaz".

Afirma que no todo el panorama en la educación de la región es oscuro, pues en las más recientes décadas se han presentado logros, como el aumento de la cobertura, la reducción de las disparidades en el acceso y el aumento de los años de escolarización de los jóvenes.

Sin embargo, advierte que América Latina tiene grandes desafíos en la materia, como garantizar la continuidad en el proceso de expansión por medio de acciones que neutralicen los obstáculos que harían inviable universalizar la educación; retener a los niños en el sistema educativo mediante la creación de condiciones para que completen al menos la instrucción media, y que durante el paso de los alumnos por las aulas éstos logren un aprendizaje significativo para ellos mismos y para la sociedad.

"No se puede sostener el compromiso de garantizar una educación para todos si no va acompañado de acciones que creen condiciones sociales para que ello sea posible. Si bien es necesario un gran esfuerzo de recomposición de los sistemas y de las instituciones educativas, éste será poco fructífero si no va acompañado por acciones orientadas a crear condiciones para que las familias puedan responder a las exigencias que implica garantizar la educación de sus hijos", finaliza la OEI.

 
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