Usted está aquí: domingo 15 de abril de 2007 Cultura El arte no cambia las cosas, pero ayuda a ser más crítico: Roberto Fabelo

La exposición Confluencias inside, reflejo de la pluralidad que hay en Cuba, dice

El arte no cambia las cosas, pero ayuda a ser más crítico: Roberto Fabelo

Distorsionadora, la influencia comercial, pero inevitable porque nos afecta el mercado

MERRY MACMASTERS

"El arte tiene la capacidad de penetrar por las rendijas del asunto más complejo. Y, siempre que se habla desde el arte hay una legitimación importante que salva de cualquier superficialidad o desatino que forma parte de la propia naturaleza humana.

"Por suerte, el arte está en ese escenario donde despliega una capa de juicio, de contraste", expresa el pintor y dibujante Roberto Fabelo (Guáimaro, Camagüey, 1950) al referirse a "la diversidad de pensamiento del ser cubano actual" encontrada en Confluencias inside, exposición de 26 artistas cubanos contemporáneos, abierta hace unos días en el Museo José Luis Cuevas, Academia 13, Centro Histórico.

Confluencias inside, curada por Juan Delgado, fue concebida para el pasado Festival Internacional de Música en Morelia, Michoacán, que fue dedicado a Cuba. Como su título lo indica, agrupa una selección de talentos radicados en la isla como Agustín Bejarano, Belkis Ayón, Eduardo Roca Choco, Flora Fong, Alexis Leyva Kcho, Eduardo Ponjuán, Los Carpinteros, Roberto Diago y Zaida del Río.

Fabelo, por su parte, presenta tres dibujos que forman parte de sus más recientes planteamientos "relacionados con una visión de la memoria de nuestro país, podemos decir, del subdesarrollo, que ha sido comentada desde el filme (Memorias del subdesarrollo), de Tomás Gutiérrez Alea, hasta su presencia como tema en la plática cubana contemporánea".

Para ello, el artista ha recurrido a imágenes "procedentes del mundo de los objetos reciclados por el cubano en su propia capacidad de respuesta a las carencias y al apego a un mundo que se va". En los años recientes Fabelo se ha alejado de su tradición dibujística, como quedó consignada en las exposiciones Un poco de mí (2003) y Mundos (2005-06), ambos celebrados en el Museo Nacional de Bellas Artes en La Habana, en donde abordó la instalación y la escultura.

Si la mesa, con sus enormes platos, de la primera obra simbolizaba la lucha para "la subsistencia y sus implicaciones", Mundos consistente en cinco grandes esferas, recubiertas de materiales tan distintos como casquillos de bala, huesos de animales, utensilios, cucarachas y carbón, era un comentario crítico sobre el globo terráqueo en "su aspecto de riesgo". También había dibujos de carácter más lúdico y sensual.

El trío de piezas incluidas en Confluencias inside muestran recipientes dibujados y algunos motivos que indican su relación con el hombre, como esta especie de gran caldera que se desborda, "con unos navegantes o inmigrantes que sueñan un poco", sin percatarse del peligro. Respecto de su obra anterior, la imagen se ha simplificado en el sentido de que ya no trata de "barroquizar" el espacio. Su obra ha sufrido un proceso de decantación con el fin de acercarse a los temas que le interesan y preocupan, sin caer en un discurso político.

Anota: "quiero hacer desde el arte unas observaciones y así alertar acerca de esos riesgos. Es una cuestión de responsabilidad, no sólo del artista, sino del hombre contemporáneo, mirar hacia sus problemas con responsabilidad y con la voluntad de intentar mejorar el mundo. Aunque el arte no lo puede cambiar, sí puede ayudar a ser un poco más crítico y alejarnos de la frivolidad propia de estos tiempos".

Fabelo pertenece a una generación artística que antecedió el llamado boom del arte cubano de los 80. A finales de los 70 se producía "cierta dispersión" en cuanto a la búsqueda de nuevas formas. Al inicio de los 80 aparecieron grupos de artistas con un planteamiento diferente, novedoso en el contexto del arte cubano.

Señala: "Siempre aprecié que eran artistas que de alguna forma nos movían un poco el piso; hacía falta, siempre lo he apreciado así. No era lo único que sucedía en el arte cubano, pero era importante, y eso ha tenido una continuidad con momentos diferentes. En los años 90 irrumpió un poco el mercado del arte, ya había empezado la diáspora de artistas cubanos, no sólo en términos de migración, sino también de ser conocido internacionalmente.

"Entonces, haber entrado a circuitos comerciales, en donde se movía el arte internacional, vinculado inevitablemente al mercado, que en Cuba era incipiente por razones económicas, por la inexistencia de una acumulación de capital, con programas institucionales de difusión del arte, creación y gestión de análisis del arte, pero sin un marco mercantil, por suerte en cierta medida, exigente, distorsionador, pero ha sido inevitable porque el artista cubano también se ha mezclado con el mercado.

"Pero existen numerosas actividades en Cuba como las bienales de La Habana, existen la participación y el movimiento de la nacional de artistas cubanos, existen un montón de imperfecciones desde la misma gestión institucional, un montón de momentos críticos y de críticas también adentro del mismo arte que han mantenido una diversidad súper necesaria."

 
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