Usted está aquí: jueves 12 de abril de 2007 Cultura Las huestes de Villa tomaron el Jardín Rosario Castellanos de la UNAM

Tenemos derecho a una historia al margen de la academia y el Estado: Taibo II

Las huestes de Villa tomaron el Jardín Rosario Castellanos de la UNAM

ARTURO GARCIA HERNANDEZ

El general Francisco Villa, que nunca fue a la escuela y con trabajos aprendió a medio leer, tomó ayer la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Aunque, para ser exactos, ni siquiera entró a las aulas, se quedó en el Jardín Rosario Castellanos, donde su biógrafo y lugarteniente, Paco Ignacio Taibo II, dio una lección de historia que quienes la escucharon recordarán por mucho tiempo.

El motivo de la incursión de las huestes villistas en la máxima casa de estudios, a eso de las dos de la tarde, fue la conferencia Pancho Villa y la División del Norte, a cargo de Taibo II y del historiador Pedro Salmerón, profesor de esa facultad y autor del libro La División del Norte: la tierra, los hombres y la historia de un ejército del pueblo, de reciente publicación.

El escritor lanzó el primer ataque con toda la caballería: en este país la Historia con mayúsculas está secuestrada ''por el Estado, por las universidades, por la academia, por los historiadores superficiales, anquilosados, chambistas".

Pero todos tenemos derecho a la otra historia, a esa ''que es el pasado remoto de una comunidad, una historia básica, complementaria, contradictoria", siempre susceptible de ser revisada y discutida, no la que imponen Televisa, el Estado y la academia.

El autor de Pancho Villa: una biografía narrativa, señaló que no sólo es importante cómo se investiga la historia, sino cómo se cuenta. Hizo notar que en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), se imparte la materia de paleografía, que enseña a leer e interpretar documentos históricos, pero no se da ni siquiera un curso relacionado con narrativa histórica: ''¿Cómo esperar que un egresado de la ENAH cuente lo que aprendió si no sabe hacerlo? ¿De qué sirve la mejor investigación si no se es capaz de contar lo que se encontró y se vuelve un tomo plomizo?"

Y alentó a la audiencia estudiantil que lo escuchaba interesada y sorprendida: ''¡La historia es un sujeto vivo! ¿Qué chingaos están haciendo? ¡Váyanse a buscar historias y aprendan a contarlas! Que el debate se caliente".

En seguida dio ejemplo de cómo, también, puede contarse la historia. Se remontó hasta los aztecas, a la llegada de los españoles, al levantamiento de Hidalgo (''un cura loco"), la vida de Juárez, hasta entrar en materia: Pancho Villa.

''Villa es demasiado personaje y no cualquier país se merece un personaje como él: bandolero, robavacas, violento, llorón, abstemio, sensiblero, generoso, populista, analfabeto fanático de la educación... Un personaje endiabladamente literario. Por eso es una pesadilla para los historiadores. ¿Cómo se sale de este laberinto? Por eso me asombra el impudor y la ausencia de rigor de los historiadores de superficie y su culto a los archivos."

Y lo que Taibo II extrajo de su inmersión en esa historia es que Villa y la División del Norte representan ''la vocación de venganza de una sociedad profundamente agraviada, y hoy el agravio no ha terminado. ¡Cuidado! Porque cuando esta sociedad se harta produce cosas como la División de Norte".

 
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