Usted está aquí: miércoles 11 de abril de 2007 Ciencias Gran parte de la Amazonia será sabana para 2050: meteorólogos

Describen un panorama más desolador que los ecologistas, según informe de expertos

Gran parte de la Amazonia será sabana para 2050: meteorólogos

Grupo intergubernamental sobre cambio climático dio a conocer su prónostico en Bruselas

IPS

Ampliar la imagen Una mujer camina sobre las tablas viejas de un muelle de Ocean City, New Jersey, ciudad que gastará 1.2 millones de dólares en conseguir madera de la Amazonia para repararlo. Los científicos urgen a tomar medidas para detener la deforestación de esa selva tropical Foto: Ap

Rio de Janeiro, 10 de abril. Una Amazonia cada vez menos exuberante, de selvas sustituidas por sabanas, es la imagen que describen los más recientes informes científicos en los que ganan protagonismo los meteorólogos, que hacen más graves las peores advertencias de los ecologistas.

De mantenerse la tendencia actual, la deforestación, que en los pasados 30 años llegó a casi 600 mil kilómetros cuadrados sólo en la Amazonia brasileña -área equivalente a las superficies juntas de Alemania e Italia-, habrá destruido más de 30 por ciento de los bosques amazónicos en 2050, señala el nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC).

Ese proceso puede "convertir en sabanas" (praderas cubiertas de pastos) hasta 60 por ciento de la Amazonia en este siglo, según un estudio realizado en 2003 por Carlos Nobre y Marcos Oyama, del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

El recalentamiento planetario "extenderá" tales efectos, señala el GIEGCC en el segundo volumen de su informe 2007, titulado Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad y publicado el viernes 6 de abril en Bruselas.

El informe, del cual Nobre es uno de los autores, pone énfasis en la urgencia de contener la deforestación amazónica, responsable de 75 por ciento de las emisiones brasileñas de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático.

"Brasil sólo puede ganar con eso", porque protegería una enorme riqueza futura y lideraría las discusiones sobre cambio climático, dijo en una entrevista Antonio Ocimar Manzi, gerente ejecutivo del Experimento de Gran Escala de la Biosfera-Atmósfera en la Amazonia, programa de estudios que involucra a científicos brasileños y extranjeros.

La temperatura amazónica podría subir en promedio ocho grados hacia el final del siglo si se mantienen los factores que recalientan la Tierra, destacó el meteorólogo José Antonio Marengo, en un informe presentado al Ministerio de Ambiente a fines de febrero.

En algunas áreas, la temperatura puede aumentar hasta 12 grados, observó Philip Fearnside, ecólogo estadounidense y estudioso amazónico desde hace tres décadas en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA). Pero eso ocurrirá si no se hace nada para contener la deforestación ni los cambios climáticos globales, agregó.

Las temperaturas más elevadas hacen que los árboles consuman más agua para la fotosíntesis, por eso afectan los bosques. Pero la gran amenaza del cambio climático es la de generar un fenómeno permanente de El Niño (el calentamiento periódico de las aguas del océano Pacífico), que se manifiesta en más calor y largos periodos de lluvias escasas al norte del río Amazonas, dijo Fearnside, otro de los autores del informe.

Eso ocurrió en 1997-1998, cuando la sequía provocó incendios devastadores en el septentrional estado de Roraima. Y en 2006, un moderado Niño redujo mucho las lluvias a lo largo del río Negro, gran afluente del Amazonas.

El recalentamiento global actual, ligero en relación con el que se espera, se ha visto acompañado de un aumento de la frecuencia de El Niño desde 1976.

El fenómeno será "más frecuente e intenso" si la humanidad no actúa para contener el efecto invernadero, sostuvo Fearnside en una entrevista.

Al sur del río Amazonas también hay sequías, al calentarse las aguas atlánticas. En 2005 hubo incendios incontrolables en el occidental estado de Acre, que desarrolla una reconocida política de conservación forestal. Los incendios son el gran factor de la conversión de las selvas en sabanas.

Otra razón para estar "al borde de que la Amazonia se convierta en sabana" es la existencia de partes propensas a ese proceso, como Santarém, en el este de esa región, con bosques tropicales, pero lluvias casi equivalentes a las de Brasilia, ubicada en el Cerrado, el bioma brasileño de sabanas, explicó Fearnside.

Voz en contra

Una voz aislada, la del respetado geógrafo brasileño Aziz Ab'Saber, de 83 años, se levantó contra tales pronósticos, previendo, al contrario, mayor densidad de los bosques amazónicos y de otros biomas de este país con el recalentamiento global.

El calor aumentará la evaporación en el Atlántico, y la humedad llegará al continente, incrementando las lluvias, explicó en varias entrevistas concedidas después de publicado en febrero el primer volumen del informe del GIECC.

Ab'Saber, quien aplicó la Teoría de los Refugios para explicar la formación de los bosques amazónicos, recuerda que hace 6 mil años el planeta vivió un optimum climático, con un recalentamiento que elevó el nivel de los oceános después de la era glacial y provocó más lluvias y la "retropicalización" de Brasil.

Las corrientes calientes del Atlántico se mantendrán y no fueron consideradas por el GIECC, criticó Ab'Saber.

Los demás investigadores evitan la polémica, pero recuerdan que los actuales estudios se basan en complejos modelos matemáticos que consideran todas las variables, como experiencias pasadas y corrientes marítimas.

 
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