Usted está aquí: domingo 25 de marzo de 2007 Política Después de los discursos, una fría y protocolaria despedida

Ante la falta de efusividad, sólo "un guango abrazo"

Después de los discursos, una fría y protocolaria despedida

GEORGINA SALDIERNA, FABIOLA MARTINEZ

Aunque en los discursos se brindaron apoyo y lealtad, en los hechos, el presidente Felipe Calderón y el dirigente del PAN, Manuel Espino, hicieron evidentes, ayer, de nueva cuenta sus diferencias. Un frío y protocolario abrazo dio muestra de la añeja antipatía, conocida por propios y extraños.

"No son amigos, pero son profesionales", confió un alto dirigente del partido, quien de esta manera se refirió a la falta de efusividad en lo que muchos calificaron como "un guango abrazo".

Felipe Calderón acababa de reiterar su exigencia para que el partido actúe de manera corresponsable en el ejercicio de gobierno. Había dictado las líneas generales que debe seguir el panismo para convertirse en el "mejor" instituto político del país. Los aplausos retumbaban en el auditorio del PAN, mientras el michoacano se dirigió hacía el dirigente nacional, Manuel Espino.

Ambos estaban frente a los consejeros nacionales del blanquiazul. Se esperaba un fuerte apapacho -como los que acostumbran los políticos, con todo y la palmadita en la espalda-, pero lo único que hubo fue un saludo de mano y un frío abrazo. Espino alcanzó a colocar su brazo en el hombro del mandatario, mientras éste apenas respondió.

Fue un leve abrazo. Sin embargo, entre los panistas ya es un avance, pequeño, pero al fin avance. Acostumbrados a responsabilizar a la prensa de la imagen de confrontación entre Acción Nacional y el jefe del Ejecutivo, no faltó el consejero que auguró: no importa lo que hagamos o digamos, mañana van a publicar que el PAN es un partido fracturado.

Pero lo cierto es que el blanquiazul pasó ya de la confrontación al aparente apoyo irrestricto al gobierno federal. Como antes lo hizo el PRI, Acción Nacional se sometió ayer a Calderón, quien como "primer panista del país" dijo a sus correligionarios los "cómo y cuándo". En suma, dio línea.

Todo ello en medio de un ambiente de sucesión adelantada en la dirigencia nacional del PAN, que habrá de renovarse hasta marzo de 2008. Juguetones, dos de los cercanísimos al presidente Felipe Calderón, que son mencionados para suceder a Manuel Espino, dilucidaban frente a los reporteros el mecanismo que utilizarán para definir quién será el "gallo" de los calderonistas. Entre nosotros no nos vamos a enfrentar, soltó uno de ellos, mientras el otro concluyó bromista: lo arreglamos con un "volado".

Los espinistas, por su lado, también barajaron sus cartas. Pero primero habrá que esperar si el presidente del partido no decide a última hora relegirse. Por lo pronto, no se baja de la contienda y dice que anunciará su decisión en enero de 2008.

Para entonces ya se sabrá cuál será la composición del próximo Consejo Nacional -que tiene entre sus facultades la de elegir al presidente del partido-, y cuál de los grupos que luchan por la dirigencia del blanquiazul logra hacerse de la mayoría.

Pero mientras eso sucede, los miembros del actual Consejo Nacional manifestaron ayer su solidaridad con Calderón Hinojosa, frente a las amenazas de las que ha sido objeto por parte del narcotráfico, advertencias que por cierto no son nuevas.

Datan de la campaña, soltó un alto dirigencia del blanquiazul, quien consideró la posesión de esta información como una muestra del nivel de acercamiento y comunicación que hay entre el PAN y el Presidente de la República, quienes ayer proclamaron su apoyo y lealtad, al menos en el discurso.

 
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