Usted está aquí: miércoles 14 de marzo de 2007 Ciencias Narcotráfico: La simulación

Javier Flores

Narcotráfico: La simulación

La prohibición irracional al consumo de drogas es la forma más efectiva de beneficiar al narcotráfico y de poner en riesgo la salud de millones de seres humanos. Si desde hace por lo menos una centuria -según se dice-, se persigue sin tregua a los traficantes de sustancias prohibidas; y al comenzar el siglo XXI este problema no solamente no se ha resuelto, sino que ha crecido, significa que algo anda muy mal.

En México, desde que era niño, las imágenes de aviones rociando con veneno los plantíos de mariguana o amapola han sido reiterativas. También los soldados arrancando las plantas y quemándolas en una pira, con el consecuente pasón, pues carecen de las más elementales medidas de seguridad. Recuerdo, por ejemplo, al presidente De la Madrid, activando frente a las cámaras un detonador (una caja metálica con una barra en forma de T en la parte superior, que al bajar produce una explosión), para iniciar la quema y mostrar el férreo combate al narcotráfico. Lo anterior se suma a los informes con los que nos invaden año tras año, de la detención de un número creciente de traficantes.

Si pasan los años y seguimos igual o peor que antes, es elemental discernir que esa estrategia no funciona. Entonces se justifica pensar que nos dirigimos deliberadamente hacia nuevos fracasos. Podemos preguntarnos, por ejemplo, ¿cuánto ha costado al país esa guerra inútil? ¿Cuánto le cuesta ahora?

Pero lo más importante es preguntarnos: ¿Qué es lo que se trata de proteger con la prohibición? El tráfico de sustancias prohibidas está tipificado como un delito contra la salud, es decir, se trata de cuidar a la población, en especial la de nuestros niños y jóvenes (lo que da un toque más melodramático), pero el resultado es que el negocio crece, lo que significa que la gente consume cada vez más drogas. Con una agravante: la criminalización del consumo. Tratan de cuidar a nuestros jóvenes... ¡metiéndolos a la cárcel!

Al final de la pasada legislatura se aprobó una ley que diferenciaba con claridad la distribución del consumo, al establecer las cantidades permitidas que podían portar los consumidores. Esta ley fue vetada por el presidente Fox, lo cual no fue sorpresa. Lo sorprendente fue, a mi juicio, que algunos comentaristas muy respetables apoyaron el veto de Los Pinos, argumentando que la ley propiciaba que los jóvenes se reunieran, cada uno aportando pequeñas dosis para realizar fiestas en las que correrían las drogas. Lo que nunca pensaron los defensores de la decisión foxista, es que los jóvenes de todas maneras lo hacen, la diferencia es que ahora los pueden encarcelar.

Hay una pregunta a la que no hay que tenerle miedo: ¿Por qué hay personas que consumen drogas? La respuesta no puede ser una sola, pero entre otras se encuentra la búsqueda de una sensación placentera, de bienestar. Por eso el narcotráfico es un gran negocio, porque comercia con necesidades humanas básicas. Hay drogas permitidas que tienen efectos análogos, como los antidepresivos, que por cierto también dan lugar a ganancias multimillonarias.

Hay también muchos mitos acerca de los efectos sobre la salud de las sustancias prohibidas. Es cierto que el abuso en el consumo de algunas de ellas puede traducirse en diversos problemas médicos, pero más bien hace falta mucha investigación, pues existen drogas permitidas, como el tabaco y el alcohol, que tienen efectos mucho más nocivos.

En 2004, un grupo de científicos encabezado por A. H. Mokdad, publicó un trabajo sobre las causas de muerte en Estados Unidos en 2000. El estudio se refiere a los factores de riesgo involucrados con las muertes de personas en la nación que ocupa el primer sitio en el consumo de drogas ilegales en el mundo. Los resultados que aparecen en el Journal of American Medical Association, muestran que el primer lugar lo ocupa el tabaco, asociado a 435 mil muertes ese año; le sigue la dieta pobre y la inactividad, con 365 mil decesos; consumo de alcohol, 85 mil; agentes microbianos, 75 mil; agentes tóxicos, 55 mil; accidentes en vehículos automotores, 43 mil; armas de fuego, 29 mil; conducta sexual, 20 mil, y al final de su lista, el uso de drogas ilícitas asociado a 17 mil fallecimientos.

Puede proponerse que con la estrategia de combate al narcotráfico basada en la prohibición, que ha demostrado su inutilidad a lo largo de varias décadas, el único beneficiario es ese negocio multimillonario.

 
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