Usted está aquí: martes 6 de febrero de 2007 Opinión Pongámonos todos a cantar, dice José Luis Martínez

Elena Poniatowska/ III y última

Pongámonos todos a cantar, dice José Luis Martínez

¿Apoco el licenciado Agustín Yáñez sabe cantar?

­No sé yo si sepa cantar, pero él es el que quería; él era el de la idea básica de que cantáramos.

­Entonces, ¿sabe cantar el licenciado Yáñez o no sabe cantar?

­No he dicho que él sepa cantar. He dicho que él deseó lanzar ese programa con el cual estoy absolutamente de acuerdo. Ahora bien, te explicaré por qué, ha sido muy difícil que cantemos, aunque por fin creo que estamos configurando un programa que me temo le voy a presentar a Yáñez por conducto de esta entrevista, porque no he tenido ocasión de enseñarle el esbozo. Hemos dividido ese proyecto para impulsar el canto en tres campos: el escolar, el del estímulo a los coros libres que se formen en los sindicatos y en las fábricas y un concurso nacional de coros.

''Por lo que se refiere a la escuela hicimos desde el principio la revisión de qué programas tienen los maestros en materia musical y nos hemos encontrado con el primer problema: tenemos un déficit aproximadamente de 20 mil maestros de música, es decir que sólo tienen maestros de música algunas primarias en el DF, todas las secundarias y unas cuantas primarias de la República. Después las escuelas tienen sólo dos horas a la semana para música; y en esas dos horas los maestros tienen que enseñarles solfeo, apreciación musical y ponerles algunas canciones, cantos cívicos como el Himno Nacional, etcétera. Hemos comprobado que nuestra tarea es difícil.

''Comenzamos por revisar el repertorio musical para los niños y encontramos, en muchos casos, que eran partituras muy complicadas y difíciles. Entonces se nos ocurrió hacer un instructivo que le voy a llevar para aprobación a Yáñez, en el que vamos a pedir que el canto aprendido con el maestro, incluyendo el Himno Nacional, se repita todos los días en la escuela y que todos los maestros rurales que se sientan capacitados...''

­Perdona que te interrumpa, pero hay muchos que cantan como una vieja cacerola.

­¿Y qué cosa van a cantar? ¡Esa canción de Sombras nada más o algo así...

­Hay un repertorio conocido de canciones tradicionales, una selección muy bien pensada, pero como ves, el mayor problema es el déficit de maestros de música.

­Pero, ¿tú crees que a la gente le hace bien cantar?

­Yo creo que nos hará muchísimo bien, sobre todo, en la ciudad de México. Somos un pueblo de agrios y de caras duras, quizá por la altura, la sequedad, lo que sea, pero no sabemos reír ni cantar.

­¡Pero los mariachis de donde tú vienes bien que pegan sus gritos!

­Los mariachis pegan sus gritos, pero hay que cantar con ellos. Y hay que tratar de ser más alegres y más comunicativos. ¡Hay que comunicarse!

­Pero, ¿tú no crees que si las gentes comieran más podrían cantar mejor?

­¡Por supuesto! Pero con lo que comemos también podemos cantar.

­¿Tú crees que los campesinos canten?

­A los campesinos les gusta cantar. Siempre un campesino cuando vuelve del campo canta, aunque sea para sus adentros. En México, desde siempre cantan las criadas. Hay un poema de Alfonso Reyes: ''Cancioncilla sorda y triste, desafinada canción, entonada''... Tú búscala en el libro. A Alfonso Reyes le impresionaba esa canción triste y fina que canta a media voz siempre, la criada mexicana.

­Oye José Luis ­interviene Héctor García­ ayer oí un trozo de canción que cantaba un campesino, pero era una canción tan terrible, tan angustiosa, tan dramática, que dice, más o menos así: ''Tierra llana, tierra llana, que con mi esfuerzo voy arando, guárdame este secreto entre tus surcos, tengo hambre...'' Esa es la canción que canta el mexicano, pero la canta a solas.

­Pero tú crees, José Luis ­agrego­, que cantar ¿arregla las cosas? Ese programa de cantar en coros hasta que todo el país cante junto una misma canción que todos comprendemos, ¿nos dará unidad? ¿Qué el hecho de que el pueblo de México cante lo impulsará hacia tareas y metas nuevas, incluso reavivará en él un sentido de solidaridad en sus objetivos revolucionarios?

­Sí. En cierta época se cantaron muchas canciones ­los corridos­ con contenido social sobre poemas de Carlos Gutiérrez Cruz, pero también podemos cantar las canciones tradicionales que es una forma de unirnos. Cantamos El Tecolote, cantamos las viejas canciones revolucionarias.

­A mí ninguna canción me parece tan aburrida como Caminante del Mayab o Peregrina, que cantábamos de chicas en la escuela y me parecían un bostezo interminable.

­En lo personal, Elena, me gustan ciertas canciones desesperadas.

­¿Cuáles? Yo sé que nunca besaré tu boca, ¿o cuál?

­No, aquella de... ¿cómo va?, que me hace gracia por absurda, aquella de: ''Una noche serena y oscura, con el silencio me diste la mano, con el silencio juramos amarnos, y de testigos pusimos a Dios. Cuando estés en los brazos de otro hombre y te sientas la más consentida, espera en Dios que te maten dormida por ingrata y traidora a mi amor''. Esa canción me gusta, Elena, por disparatada.

­¡Pues vamos a poner a todo México a cantarla! ¡Pero tu canción es muy rencorosa y va a suscitar conflictos!

­No, esa canción la canto yo solo. ¡Y no es para niños!

¿No son los intelectuales puros cafres?

­Oye José Luis, ¿cómo es que una gente tan ''decente'' como tú es director de Bellas Artes? Siempre he pensado que un director de Bellas Artes tiene que ser o una gente muy definida ­no bien educada, ni comedida ni indulgente ni parsimoniosa ni cuidadosa­, porque tiene que lidiar con puros cafres. Pienso que la mayoría de los intelectuales son cafres ­al menos en el sentido cultural de la palabra­, porque ellos creen que ser cultos consiste en leer muchos libros y ser cultos ­a mi entender­ es saber tratarse y saber amarse los unos a los otros. ¡Y los pintores ­al menos­ se insultan y se faltan al respeto con fines publicitarios. ¿Qué haces tú ahí adentro, tú que nunca dices una palabra de más o una de menos? Dicen que Celestino Gorostiza fue muy opaco. Alvarez Acosta trabajó bien. Andrés Iduarte salió disparado porque veló a Frida Kahlo con la bandera roja y negra comunista encima del ataúd, y Carlos Chávez se arrancaba los pelos de desesperación en ese horrible queso blanco que es Bellas Artes. Por eso te pregunto, ¿tú que haces ahí?

­En primer lugar, Elena, tengo un gran respeto por cada uno de mis antecesores y sigo siendo amigo de todos ellos.

­Es lo malo tuyo, que eres amigo de todo el mundo.

­Sí y yo los respeto, además. Entonces no puedo aceptar que hayan sido esto y lo otro ninguno de ellos o que yo sea mejor en ningún sentido. Quizá justamente lo que me pasa es que yo soy el opaco. Yo lo que quiero es escuchar todas las voces y equilibrar todas las tendencias. Tengo esa manda.

''Por otro lado, no ha sido nunca mi sentimiento el estar tratando con cafres. Primero me he dado cuenta de los problemas de muchos artistas de los cuales no tenía ninguna idea clara.

''Conocía bien a la gente de mi oficio, a los escritores. Ahora comienzo a entender a los pintores, a los músicos, a las bailarinas y así sucesivamente. Y sé cuáles tienen problemas mucho más difíciles de atender. Ahora sé que el artista más desvalido en su vida misma es el músico.''

­Sí, al músico le va de la patada, es el más amolado, porque además de tocar en Bellas Artes se tiene que ir en la noche a algún cabaret, al Colmenar por ejemplo, para ''acompletar lo del gasto''.

­O, por ejemplo, las cantantes mujeres en las cuales la edad es un factor invisible.

­Pero tú no te vas a ocupar de las trémulas y viejas cantantes, ¿o sí?

Bellas Artes es un asilo

­Me tengo que ocupar de todo y tengo que pensar, por desgracia, que Bellas Artes es, en muchas ocasiones y en muchos casos y en buena parte de sus funciones, un asilo.

­¿De ancianos?

­De toda clase de ancianos. Tenemos el deber de ayudar, aunque sea muy modestamente, a artistas que no pueden darnos ya una obra, pero que la han dado antes. En un país como el nuestro en que el arte no es todavía un medio de subsistencia, he visto la gran cantidad de problemas personales de pintores, actores, escritores y muchas veces me siento desesperado por no poderlos atender.

­¡Pero Bellas Artes no es una obra de beneficencia!

­No es, pero tiene que aceptar esa tarea también. ¿Cómo podríamos negarle un pequeño salario a un artista que ya no puede hacer nada?

Qué debe ser un director de Bellas Artes

­Finalmente, José Luis, ¿qué es lo que tú crees que debe ser un director del Instituto Nacional de Bellas Artes?

­La primera función es ser muy buen administrador, sacarle el mayor provecho posible a recursos limitados y, después, entender esa doble función: doble en muchos aspectos, de servir lo mismo a los grupos más evolucionados, más complejos, más intelectuales y más intransigentes, que a los grupos más desvalidos intelectualmente: de servir lo mismo a la ciudad de México que a toda la provincia, a toda la nación.

''A mi juicio, esa es la tarea nacional del INBA, en su modestia. Nunca he pensado que sea la tarea más importante de México. Por supuesto sé que son mucho más importantes las tareas vitales, esenciales de México; que el mexicano tenga alimentación, educación básica, la posibilidad de comunicarse, techo, casa, vestido, y sé que es secundaria la expresión artística. Pero sé que al mismo tiempo es indispensable. ¡Todos la necesitamos y hay que hacerlo en la medida de las posibilidades y de los pocos recursos con los que contamos!''

 
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