Usted está aquí: lunes 22 de enero de 2007 Deportes Carlos Carsolio sobrevuela en parapente todo México

Lamenta que el país no sea aventurero

Carlos Carsolio sobrevuela en parapente todo México

Juan Manuel Vázquez Soriano

El sueño de Leonardo Da Vinci, una alfombra que vuela, un trapo que es un ala, así es como define el piloto y empresario Carlos Carsolio al parapente, un aparato con el que actualmente sobrevuela, junto al equipo de la travesía Línea de la Vida, de costa a costa de la República Mexicana y que se encuentra a la mitad del recorrido, en la parte oriente de Michoacán y a punto de arribar al estado de México.

El equipo que completan Mónica Uranga y Miguel Gutiérrez, está frente a la posibilidad de lograr una hazaña inédita pues hasta ahora nadie ha cruzado de un océano a otro en ninguna parte del mundo, comenta Carsolio, quien además explica las complejidades que presentó esta ruta en su fase de planeación, en donde tuvieron que considerar, entre otras particularidades, las zonas de alto riesgo por la presencia del narcotráfico.

"Desde el diseño se planteó no pasar por las zonas más peligrosas, se pudo iniciar más al sur en el estado de Michoacán y pasar por la sierra, pero esa región es peligrosísima, por lo que decidimos volar más al norte, en la parte colindante entre Michoacán y Colima", explicó.

A las complicaciones de inseguridad que prevalecen en esta región del país, Carsolio añade las condiciones naturales que incrementan los peligros de la travesía, "hay otros riesgos, grandes sectores de 15 o 20 kilómetros de bosque o selva, donde no puedes aterrizar", señala.

Al respecto, recuerda el antecedente de la travesía más larga en parapente, realizada por un piloto francés y cuyo recorrido fue de Mónaco a Eslovenia, sin embargo, especifica que las condiciones, tanto naturales como de infraestructura, en las que se realizó aquel vuelo fueron totalmente distintas.

"Nuestra travesía es de una longitud similar pero en un terreno mucho más agreste, con muy pocos posibles despegues, con grandes bosques, con barrancas, con animales ponzoñosos, con problemas de inseguridad por los bandoleros en las carreteras", expone el deportista.

Además, este es un reto que sobrepasa los límites de lo deportivo, dice Carsolio, porque se trata también de un mensaje en un país en el que la aventura no se acostumbra.

"Nuestro país no es explorador, de todos los que yo conozco este es el más conservador, y esa es una tragedia. Eso nos convierte en una nación copiona, maquiladora, que no desarrolla su propia tecnología".

En ese sentido, Carsolio sostiene que sólo aquellos países que se arriesgan a la aventura son los que destacan, no obstante asegura que en México "tenemos la madera", y pone como ejemplo a los migrantes que en su trayectoria a los Estados Unidos deben enfrentar enormes riesgos. "Hay un espíritu emprendedor, pero hace falta el espíritu innovador, inventar", sentencia.

 
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