Usted está aquí: viernes 19 de enero de 2007 Cultura El ventrílocuo, divertida farsa sobre la identidad y sus distintas dimensiones

Dirigida por Boris Shoemann, comienza hoy temporada en el teatro Casa de la Paz

El ventrílocuo, divertida farsa sobre la identidad y sus distintas dimensiones

La Asociación Mexicana de Crítica le otorgó el premio a la mejor dirección teatral

CARLOS PAUL

Ampliar la imagen Secuencia de la obra El ventrílocuo, divertida parodia en torno al sicoanálisis Foto: Cortesía de Difusión Cultural de la UAM

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Una de las cuestiones más universales ­sin conflictos de credo, género o circunstancia­ presente entre la juventud contemporánea es el problema de la identidad y sus posibles dimensiones, tema que es abordado en la puesta en escena El ventrílocuo, escrita por el dramaturgo quebequense Larry Tremblay y dirigida por Boris Shoemann, que hoy viernes inicia temporada en el teatro Casa de la Paz, de la Universidad Autónoma Metropolitana.

Se trata de una divertida farsa que sugiere, pero no ilustra, que abre puertas a engranajes mentales, cuyo funcionamiento (ser humano/espectador) no estamos acostumbrados a interpelar, explicó Shoemann.

Temblay escribió en su momento: la idea "es poner en escena dos bocas cuando sólo una habla verdaderamente. El ventrílocuo está construida como si hubiera dos cuerpos para un solo personaje, o dos personajes para un solo cuerpo.

"La obra parodia de algún modo al sicoanálisis, cuyo propósito se basa en quitar máscaras, pero para lograrlo también tiene que tener alguna y, sobre todo, ser consciente del funcionamiento lúdico del ego.

"Así, la búsqueda de identidad en El ventrílocuo tiene una estructura de cajas: una caja contiene otra y ésta, otra. Ese descubrimiento sucesivo transforma el continente en contenido y viceversa. Mediante dicha progresión, la unicidad del ser, el alma, queda al descubierto, desnuda."

"La confusión está clarísima"

Para el actor y director Carlos Corona, El ventrílocuo habla sobre "cuál es la realidad y cuál es el motor de nuestras decisiones. Qué tan libres somos de nuestros pensamientos y qué tanto son pensamientos que tenemos añejados e impuestos por nuestra historia personal, por nuestro pasado y relaciones. Aquí, como diría el músico Tom Waits: la confusión es clarísima". De eso, comenta Corona, es de lo que trata la obra.

Sin embargo, el creador escénico destaca: "es una obra muy vital y divertida. Es un juego de apariencias. No es una obra que pretenda enredarse en pensamientos filosóficos."

La obra narra la historia de la joven y rebelde Gabriela, que quiere escribir "la más bella novela del mundo", pero tiene muchos conflictos con sus padres, por lo que se encierra en su cuarto. Sus progenitores la envían con un siquiatra, quien resulta un sujeto muy singular, pues tiene sus propios problemas.

El ventrílocuo fue distinguida en México con el premio a la mejor dirección de teatro de búsqueda 2006 por la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro,

Actuaciones de Alejandra Chacón, Carlos Corona y Miguel Conde; escenografía de Jorge Ballina; iluminación de Alejandro Morales; vestuario de Martín López, y musicalización de Yurief Nieves. Viernes, sábados y domingos, 20, 19 y 18 horas, respectivamente, en el teatro Casa de la Paz, ubicado en Cozumel 33, colonia Roma.

 
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