Usted está aquí: viernes 12 de enero de 2007 Mundo EU perdió credibilidad en el mundo por sus prácticas de tortura: HRW

Bush viola normas y convenciones internacionales, afirma la organización humanitaria

EU perdió credibilidad en el mundo por sus prácticas de tortura: HRW

Detiene y desaparece personas ilegalmente con el pretexto de la guerra contra el terrorismo, acusa

Pide Human Rights Watch al nuevo líder de ONU que asuma una posición firme ante aberraciones

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Miembros del grupo Raging Grannies se manifiestan en Mountain View, California, contra el anuncio del presidente Bush de enviar más tropas a Irak Foto: Ap

Nueva York, 11 de enero. Estados Unidos ha perdido su credibilidad en asuntos de derechos humanos en el mundo al haber recurrido a prácticas de tortura, detención arbitraria y desapariciones violando normas y convenciones internacionales, afirmó este jueves Human Rights Watch (HRW), la organización estadunidense de derechos humanos más influyente en este país.

Al presentar el Informe Mundial 2007, Peggy Hicks, directora de abogacía internacional de la organización, subrayó que Estados Unidos "no tiene credibilidad" en el ámbito internacional de derechos humanos.

El director de HRW, Kenneth Roth, escribió en la presentación del informe anual: "¿Cuál gobierno es hoy día el campeón de los derechos humanos? La voz potencialmente poderosa de Washington ya no resuena después de que el gobierno estadunidense recurrió al uso de la detención sin juicio y del interrogatorio por medio de tortura. El gobierno de George W. Bush podrá seguir promoviendo la 'democracia', palabra que utiliza para evitar que se traiga a colación el espinoso tema de los derechos humanos, pero ya no le es posible abogar, con credibilidad, por los derechos que viola".

Enfatizó que "ahora su voz suena vacía", y es "una enorme pérdida para la causa de los derechos humanos. Muy aparte del resultado de su fallida invasión de Irak, su credibilidad como proponente de derechos humanos se ha visto empañada por los abusos que práctica en nombre de la guerra contra el terrorismo".

Añadió: "Pocos embajadores estadunidenses se atreven a protestar contra los rudos interrogatorios, la detención sin juicio o inclusive las desapariciones por parte de otro gobierno, sabiendo cuán fácilmente un interlocutor podría devolver la acusación citando la mala conducta de Estados Unidos como excusa para los abusos de su propio gobierno".

HRW acusó que "el año pasado despejó cualquier duda acerca de que el uso de la tortura y otros malos tratos del gobierno de Bush fue una cuestión de política dictada desde arriba, en vez de conductas aberrantes de unos cuantos interrogadores de bajo nivel".

El informe advirtió que es igualmente preocupante el uso de la "detención arbitraria" en su esfuerzo antiterrorista. "La administración ha sacado de toda proporción el poder tradicional de las partes en guerra de detener a combatientes enemigos hasta el fin de un conflicto armado", afirmó Roth en su evaluación.

Agregó que Washington "se arroga el poder de detener como 'combatiente enemigo', sin supervisión judicial, a todo no estadunidense en cualquier lugar del mundo y retenerlo sin cargos formales o juicio todo el tiempo que al gobierno le plazca, incluso hasta el fin de la vida del detenido".

La administración "niega la necesidad de establecer algún vínculo entre el detenido y su participación fáctica en un conflicto armado, una restricción tradicional a este poder en tiempos de guerra de limitar los derechos al debido proceso. Los derechos más básicos se encuentran en riesgo cuando un gobierno ejerce un poder tan extraordinario".

Advierte que el gobierno de Bush practica desapariciones de personas, "secuestra subrepticiamente sin reconocimiento, sin abogado, sin la visita de la Cruz Roja, sin contacto alguno con el mundo. Esta odiosa práctica, condenada amplia y correctamente por Estados Unidos en el pasado cuando era ejecutada por otros gobiernos, hace que amistades y familiares se pregunten por qué su ser querido ha desaparecido y si él o ella aún vive".

Como resultado, afirma Roth en su introducción, "esta catastrófica trayectoria ha dejado a Estados Unidos incapaz de defender algunos de los derechos más básicos. Aún puede promover la libertad de expresión, de asociación y de culto, ámbitos en los cuales, en gran medida, práctica lo que predica. Pero cuando se trata de derechos fundamentales como el de no ser sometido a tortura ni a detención arbitraria, la hipocresía hace que una eficaz defensa sea prácticamente imposible".

La sección sobre Estados Unidos del Informe Mundial resume que en los últimos cinco años, el gobierno de Bush "ha autorizado la tortura, 'desaparecido' a decenas de sospechosos de terrorismo en prisiones secretas, torcido la ley doméstica para permitir la detención indefinida sin cargo a personas sospechosas de tener vínculos con el terrorismo, confinado a cientos en Guantánamo sin cargos y negarles información sobre las bases por su detención y la oportunidad significante para cuestionarla. El gobierno ha buscado eximir sus acciones de la revisión judicial".

Guantánamo, una vergüenza

El informe de HRW documenta que continúan detenidas unas 450 personas en Guantánamo y detalla sus condiciones de encarcelación indefinida, su falta de acceso a representación legal y el uso de las llamadas "comisiones militares" para juzgarlos.

Además, detalla la política de tortura y las disputas legales sobre la práctica, y lo poco que se ha revelado sobre las prisiones secretas de Estados Unidos en diversas partes del mundo.

Más allá de las políticas de la llamada "guerra contra el terrorismo" y sus violaciones de derechos humanos, el informe también documenta otros rubros.

HRW señala que con sus 2 millones 200 mil presos en el sistema penal doméstico, "Estados Unidos tiene la tasa de encarcelación más alta del mundo".

Critica que hay un número fuera de proporción de pobres y minorías en la población encarcelada del país, fustiga las condiciones peligrosas e inseguras de las instalaciones y las quejas de abuso que se padecen en ellas.

También reporta sobre el uso de la pena de muerte y otras condenas "crueles", e informa que se ejecutaron a 51 prisioneros en Estados Unidos en 2006.

Peggy Hicks, hoy en conferencia de prensa en la Organización de Naciones Unidas (ONU) para presentar el informe, comentó que el nuevo secretario general del organismo mundial, Ban Ki Moon, debería asumir una posición firme y elevar el tema de los derechos humanos como su prioridad.

En respuesta a pregunta de La Jornada, Hicks declaró que agencias de derechos humanos de la ONU han criticado las prácticas de Estados Unidos en Guantánamo, como también por la tortura, y consideró que "Ban debería tener la voluntad para condenar hasta a los estados más poderosos" de la organización.

 
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