Usted está aquí: martes 9 de enero de 2007 Capital Como cada año, el Montepío sale al quite para paliar la cuesta de enero

Comenzó el vía crucis de capitalinos que quedaron en la ruina tras los festejos

Como cada año, el Montepío sale al quite para paliar la cuesta de enero

La institución tiene programados $623 millones para prestar a pignorantes: vocero

LAURA GOMEZ FLORES

Ampliar la imagen En enero es común denominador observar largas filas de pignorantes en la matriz y las 140 sucursales del Nacional Monte de Piedad que buscan alivio financiero para salir de la cuesta que dejan las fiestas de fin de año Foto: Francisco Olvera

El puente Guadalupe-Reyes dejó en la ruina a cientos de capitalinos que, desde hora temprana de este lunes, hicieron largas filas a las afueras de alguna de las 140 sucursales del Nacional Monte de Piedad (NMP) en busca de un préstamo para sortear las deudas que dejaron las festividades de fin de año, y también sus necesidades principales.

"Después de los gastos para quedar bien con la familia no tenemos ni para comer hoy, por eso traje unas esclavas a empeñar", comentó Irene, quien al igual que otras personas esperaba frente a la ventanilla número 5 de la casa matriz, "porque es el valuador que más presta por nuestras alhajas y enseres, además de generar más confianza".

Hasta de la familia lo sentimos en la casa, pues por lo menos venimos 10 veces al año a "empeñar, refrendar o sacar nuestras cositas", argumentó a su vez doña Emilia, al recordar que desde pequeña sus padres la llevaban a la sucursal de Peralvillo, porque "no teníamos ni para comer y comprar las cosas de la escuela".

Los recursos

El vocero institucional del Nacional Monte de Piedad, Gustavo Méndez Tapia, informó que tan sólo para enero se destinarán 623 millones de pesos, a fin de atender a unas 560 mil familias, debido a que cada vez son más quienes "echan la casa por la ventana en este puente ­llamado así popularmente porque abarca desde el día de la Guadalupana hasta el de Reyes­ y tienen problemas para pagar la nómina de sus trabajadores o iniciar un nuevo negocio".

Mencionó que una cuarta parte de los hogares mexicanos ha recurrido, por necesidad o urgencia, a empeñar alhajas, electrodomésticos, aparatos eléctricos, ropa de cama nueva o automóviles en la sucursal de Cuautitlán, pues se trata de una institución de asistencia que ofrece la tasa de interés más baja del mercado (4 por ciento mensual), a diferencia de la casa de empeño First Cash, en la frontera norte del país, que cobra 24 por ciento y en dólares, según información del gobierno federal.

Además no desaparece de la noche a la mañana, como sucede con muchas casas de empeño, cuenta con un seguro que cubre robos o siniestros y presta sobre objetos con un valor mínimo de 30 pesos, pues "tratamos de ayudar, no de lucrar, lo cual nos ha permitido obtener la calificación máxima en préstamos de corto y largo plazos, por parte de la correduría internacional Standard and Poor's", dijo.

Recordó que hace tiempo un trabajador de la construcción entregó en prenda un objeto sin valor al valuador. Era tal la necesidad que denotaba, que junto con sus compañeros hicieron una "vaquita" y le dieron dinero. A cambio le entregó un escapulario, porque "su fe era lo que más valor tenía para él", comentó.

Historias encontradas

Como ese trabajador, destacó, acuden cientos de personas en las diversas sucursales del Montepío, también llamado así, a empeñar grabadoras de reporteros, antigüedades, máquinas de coser y hasta una mandíbula de tiburón, que era utilizada como un instrumento musical, lo cual conforma 3 por ciento de las prendas recibidas, mientras 97 por ciento son joyas y alhajas.

Sin embargo, solamente cuatro de cada 100 personas que acuden a las instalaciones dejan perder sus objetos, pues tienen la posibilidad de refrendar hasta en cuatro ocasiones, pagando el interés generado por mes, lo cual "habla de la dignidad de los mexicanos y el cariño a sus pertenencias", argumentó.

Tal es el caso de don Manuel y Fabiola, que con pena acuden a la casa matriz, ubicada en el Zócalo, a empeñar sus joyas para pagar las deudas que dejaron la cena de Navidad y Año Nuevo, así como los gastos del Día de Reyes, e "ir al día con la comida, los medicamentos y las cosas que les piden a las niños en la escuela".

 
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