Usted está aquí: domingo 17 de diciembre de 2006 Opinión Paseos decembrinos

Angeles González Gamio

Paseos decembrinos

Ya estamos en la fiebre decembrina; muchos estarán haciendo las maletas para aprovechar los días de asueto, ojalá que sea en un sitio más cálido que nuestra gélida ciudad. Para los que se quedan, hay muchos paseos placenteros. Podemos iniciar por una caminata a lo largo del Paseo de la Reforma, en el tramo de las rejas de Chapultepec, que continúan funcionando como una gran galería de arte.

Ahora podemos deleitarnos con enormes y coloridas fotografías de Adalberto Ríos, talentoso artista de la lente que desde hace 35 años ha recorrido el país captando su megabiodiversidad y multiculturalidad. México visto y andado, se titula la exposición de 105 imágenes, que muestran rostros y personajes de distintos grupos indígenas, con sus bellas vestimentas, sus rostros dulces, a veces sonrientes, otras serios, a ratos un poco tristes, pero que siempre provocan una emoción.

Los majestuosos paisajes de volcanes, playas, desierto, montañas, la variedad y belleza de la fauna y la flora, despiertan admiración, al igual que lo que la mano del hombre ha creado: iglesias, casas, antiguos templos y palacios prehispánicos; un verdadero alimento para el espíritu, que se acrecienta con la luminosidad de las cientos de nochebuenas, con su vívido color rojo, que adorna el camellón central, todo lo cual nos deja una sensación de orgullo de pertenecer a un país con tantas riquezas y posibilidades.

Otro paseo es imperativo hacerlo por el Centro Histórico, que luce su decoración navideña y un bullicioso ambiente de fiesta. Ya sabemos que es el mejor sitio para las compras navideñas, por la amplia oferta y los bajos precios, y además esa actividad se puede combinar con la visita a alguna buena exposición, como la que hay ahora en el majestuoso Colegio de San Ildefonso, con muestras del arte que surgió como influencia del pensamiento liberal, racional, laico y positivista que se derivó del juarismo. Con el nombre de Juárez y la Reforma. Un cambio de mentalidad en las artes, podemos admirar varios cuadros donde ya se aprecia un nuevo género histórico mexicano, totalmente alejado del tema religioso que había sido el prevaleciente. Ahora se van a contar las leyendas y los mitos de la época prehispánica, paisajes y alegorías, como la hermosa mujer que representa la Constitución de 1857, del pintor Petronilo Monroy. La pequeña muestra, muy selecta, tiene la gracia adicional de que Benito Juárez vio esas obras en exposiciones que se presentaron en la Academia de San Carlos, en 1869 y 1871.

Ya estando aquí es indispensable echarles un vistazo a las prodigiosas pinturas que decoran los muros, de José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Ramón Alva de la Canal, Diego Rivera, Fermín Revueltas y el francés Jean Charlot, que se fascinó con México y su movimiento nacionalista surgido de la revolución, que se reflejó en el muralismo.

Si va con niños aproveche que a unos pasos del antiguo colegio jesuita se encuentra el Museo de la Luz, en la esquina de las calles de San Ildefonso y El Carmen. Como sucede con la mayoría de los museos del Centro Histórico, ocupa un hermoso edificio virreinal; en este caso, el que era el templo del Colegio Máximo de San Pedro y San Pablo, después sede de la Hemeroteca Nacional. Desde hace unos años, la UNAM instaló este original espacio, que de manera interactiva nos adentra en los misterios de la luz y a los pequeños les ofrece entretenidos talleres, en los que jugando aprenden. No hay que dejar de apreciar la decoración que pintaron Jorge Enciso, Xavier Guerrero y Roberto Montenegro, quien además diseñó los vitrales de las ventanas.

Otro sitio indispensable para los infantes es el nuevo Museo Interactivo de Economía, situado en la calle de Tacuba 17, que aunque suene aburrido, es divertido e interesante, además de que permite deleitarse con la belleza del antiguo convento de Betlemitas, que se construyó en el siglo XVIII. Un espectáculo multimedia en el imponente patio principal, narra la historia y el rescate del enorme inmueble, que estaba convertido en deteriorada vecindad y hotel de paso. La tienda, muy bien puesta, le puede resolver regalitos de navidad, con objetos originales, de buen gusto y precio.

Hablando de obsequios, ya está en librerías una selección de estas crónicas domingueras, que han solicitado varios lectores, con el título Corazón de piedra. Crónicas gozosas de la ciudad de México, de Editorial Miguel Angel Porrúa; puede ser útil para acompañar los paseos decembrinos.

Al finalizar el recorrido, por qué no lleva a la familia al Moro, en San Juan de Letrán 42 (hoy Eje Central), a merendar unos churros crujientes acompañados de un chocolate calientito, excelente para atemperar los fríos invernales.

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