Usted está aquí: viernes 17 de noviembre de 2006 Espectáculos La tangomagia arriba a México con La esquina de Carlos Gardel

Derroche de belleza y cachondez en el Metropólitan

La tangomagia arriba a México con La esquina de Carlos Gardel

JUAN JOSE OLIVARES

La magia del tango llegó a México y se instaló en La esquina Carlos Gardel, en el teatro Metropólitan, donde la belleza y cachondez del género deslumbró con su sonoridad y coreografías. Esta noche continúa la milonga-show en el inmueble del Centro Histórico.

Juan Fabri, director y productor del espectáculo, asegura que en Buenos Aires se le dice Gardel sólo a los chingones. En Argentina existe ese pedazo mítico de Buenos Aires, que fue a un tiempo hotel y restaurante: Chanta Cuatro. Ahora se le conoce como La Esquina Carlos Gardel por ser el sitio donde el artista solía reunirse con sus amigos para cenar y trasnochar hasta el amanecer.

"La esquina de Carlos Gardel no es un pedazo de Buenos Aires, es la esquina de Buenos Aires, la más porteña. Este espectáculo (en su segunda visita al país) es para aquellos mexicanos que no pueden ir a Argentina y es impensable no presenciarlo si se está allá", comenta Fabri.

Han pasado más de 70 años desde la muerte del máximo ídolo de la cultura popular argentina, pero su voz sigue resonando en todo el mundo, gracias al carisma, talento y magia que lo convirtieron en uno de los grandes personajes del siglo XX. Junto al Mercado de Abasto y sobre la calle de Anchorena se ubica esa memoria de Gardel, parte primordial de la cultura argentina desde hace casi un siglo.

Es esta magia la que mantiene viva la presencia de Gardel en todo el mundo. Desde hace cinco años el espectáculo se presenta con gran éxito en Buenos Aires y es una parada obligatoria para todo aquel visitante del suelo argentino.

"En Argentina, sobre todo en Buenos Aires, cuando alguien es el mejor en su área el dicho popular aplica un calificativo: 'eres Gardel', porque nosotros relacionamos también la palabra Gardel con algo mágico. Por ejemplo, si dices que alguien ganó un partido ése es Gardel. Imagina que nuestro espectáculo se llama La esquina de Carlos Gardel y no podemos ser nada menos que los mejores, no podemos ser segundos", asegura Fabri.

Jóvenes y tango

La obra sale de nueva cuenta de Argentina y ha venido a México porque éste es un país donde las culturas de ambos países siempre han ido de la mano de forma fraternal. "En estos años recientes el tango se ha convertido en algo mundial. Los espectáculos de tango se han convertido en una especie de coito entre el baile de academia y del arrabal, de la milonga. La fusión del tango de escenario y del tango social, el de salón, es algo nada fácil, pero a nosotros se nos ha dado. En este nuevo espectáculo hay un cuadro que se llama Almagro, que es un lugar donde pasaron todos los grandes. Hacemos una recreación de todos esos bailes de la década de los años 40", asegura.

A decir del director, a las nuevas generaciones tienen más atención hacia la cultura del tango. "Hay una vuelta a esto y es un fenómeno que se da en toda Latinoamérica, es como un mirar hacia adentro de nuestras tradiciones. Antes los jóvenes no se adentraban a los ritmos de nuestras regiones como ahora. Los que bailan tango ahora son los jóvenes, y eso es lo que le está dando una energía distinta. Si vas a una milonga la gente es menor de 30 años", añade.

El manto mítico sobre Carlos Romualdo Gardés, su verdadero nombre, se dio desde el momento de su nacimiento. Aún hoy es tema de discusión si nació el 11 de diciembre de 1887 en la ciudad de Tacuarembó, Uruguay, o el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia.

A finales del siglo XIX Gardel fue influido por artistas como Arturo de Nava, José Bettinoti y Gabino Azeiza, pero fue en 1912 cuando dio sus primeros pasos en la naciente industria discográfica. La enseñanza criolla de una capital cosmopolita tuvo su punto culminante en el antiguo restaurante Chanta Cuatro, hoy La Esquina de Carlos Gardel, lugar donde pasó sus mejores momentos como joven bohemio y abierto a todas las posibilidades artísticas y culturales.

Carlos Gardel murió en el apogeo de su carrera. No conoció la decadencia ni la llegada de nuevos ritmos. Su fama llegó a niveles de glorificación el 24 de junio de 1935, cuando murió en Colombia.

 
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