Usted está aquí: lunes 6 de noviembre de 2006 Mundo Hussein, condenado a la horca; misma sentencia para dos de sus coacusados

Iraquíes se dividen: celebración chiíta y repudio sunita al fallo del tribunal

Hussein, condenado a la horca; misma sentencia para dos de sus coacusados

AFP, DPA, REUTERS

Ampliar la imagen "¡Alá es más grande que el ocupante"!, clamó el ex presidente de Irak, Saddam Hussein, tras escuchar, ayer, el fallo que lo condena a morir en la horca por una matanza de chiítas en 1982 Foto: Ap

Bagdad, 5 de noviembre. El ex presidente de Irak Saddam Hussein fue sentenciado este domingo a morir en la horca, en un fallo que fue celebrado por Estados Unidos, Gran Bretaña e Irak, y provocó reacciones encontradas entre la población iraquí. La Unión Europea (UE), el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Vaticano y los gobiernos de Alemania y Francia manifestaron por separado su rechazo a la aplicación de la pena capital.

Seis de los siete coacusados de Hussein también fueron condenados en el proceso por su implicación en la muerte de 148 chiítas del poblado de Dujail, en 1982, después de un fallido intento de asesinar al entonces presidente.

Dos estrechos colaboradores de Hussein, su medio hermano y ex jefe de los servicios de inteligencia iraquíes, Barzan Tikriti, y Awad Ahmed Bandar, ex presidente del tribunal que ordenó la ejecución de los chiítas, también fueron sentenciados a la horca, mientras el ex vicepresidente iraquí, Taha Yassin Ramadan, a cadena perpetua.

Otros tres ex responsables del partido Baaz en Dujail: Abdallah Kadhem Rueid, Mezhar Abdallah Rueid hijo, y Ali Daeh Ali fueron condenados cada uno a 15 años de prisión, y un cuarto, Mohammed Azzam Ali, fue absuelto.

Apenas fue pronunciada la sentencia de muerte, el depuesto líder iraquí, que se negó a ponerse de pie para escuchar el veredicto y sólo cedió cuando el presidente del tribunal, Rauf Rachid Abdel Rahman, instó a los agentes a obligarlo a hacerlo, clamó: "¡Larga vida a Irak, larga vida a los iraquíes! ¡Alá es más grande que el ocupante!"

El proceso de apelación iniciará el lunes, pero en caso de que ésta sea rechazada, Saddam Hussein, de 68 años, Tikriti y Bandar serán ejecutados en un plazo de 30 días a partir de la fecha en que la corte de apelación confirme la condena.

Pero en caso de que la apelación sea aceptada, la ejecución de las sentencias se podría aplazar semanas o incluso meses.

Durante el proceso Hussein expresó que no quería, en caso de ser condenado a muerte, ser ejecutado en la horca como "un simple criminal", sino fusilado.

La fiscalía, sin embargo, aclaró hoy tras el anuncio que el deseo no podrá cumplirse, pues la muerte ante un pelotón de fusilamiento puede ser ordenada sólo por tribunales militares.

El tribunal tampoco respetó la petición de Saddam de retrasar el anuncio de su sentencia hasta pasadas las elecciones al Congreso de Estados Unidos de este martes.

Actualmente se lleva a cabo un segundo juicio contra Hussein por genocidio contra los kurdos, en relación con la campaña militar Anfal el kurdistán iraquí, en 1987 y 1988.

Bagdad esperaba el veredicto bajo el toque de queda impuesto por el gobierno desde esta mañana, para evitar reacciones violentas de los simpatizantes de Hussein en el seno de la minoría sunita favorecida durante los 24 años de su régimen. Pesa a esto, Ciudad Sadr, el principal bastión chiíta en la capital, estalló de alegría al conocer el veredicto.

Unas mil personas que salieron a las calles agitaban banderas, denunciaban a Hussein y alababan a su héroe, el líder religioso radical Moqtada Sadr. La policía dijo que una mujer murió y diez personas resultaron heridas tras los disparos de celebración.

El toque de queda también fue impuesto en otras dos provincias del país: Dijala, blanco de la violencia confesional, y en la localidad sunita de Dawr, cerca de Tikrit, norte de Bagdad, pueblo natal de Hussein, donde cientos de sus seguidores se manifestaron contra la sentencia del ex presidente, depuesto por Estados Unidos tras la invasión a Irak en marzo de 2003.

El primer ministro de Irak, el chiíta Nuri Maliki, cuyo gobierno fue criticado por interferir en el caso, dijo que Saddam Hussein "enfrenta el castigo que se merece", y aseguró que representa "una lección para todos los criminales".

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó la sentencia de "hito" que abre el camino hacia la democracia en Irak, e indicó que las víctimas del régimen de Hussein "recibieron una medida de justicia que muchos pensaron que nunca llegaría".

En Londres, la ministra de Relaciones Exteriores, Margarett Beckett, consideró "justo que aquellos que están acusados de haber cometido crímenes contra el pueblo iraquí comparezcan ante la justicia".

Frente a la satisfacción mostrada por Washington y Londres, la Unión Europea recordó la posición del bloque contra la pena de muerte, y llamó a no aplicar la sentencia, en coincidencia con la posición de la alta comisionada de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, quien pidió una "moratoria" de la ejecución de Hussein y sus dos subalternos.

De la misma manera se manifestaron el Vaticano, Alemania y Francia. Este último país expresó además su deseo de que la condena del líder iraquí no aumente la tensión en Irak.

Mientras Rusia manifestó su preocupación de que la sentencia agudice los conflictos en Irak, el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, sostuvo que Hussein debe responder por sus actos, si bien se declaró contrario a la pena de muerte.

Para Amnistía Internacional en este "injusto" proceso se desperdició la oportunidad de que la justicia impere en Irak, en tanto que Human Rights Watch consideró que fue "una ocasión perdida de dar sentido a la normativa de derecho" y de hacer justicia con las víctimas.

En la región del Golfo también hubo divisiones. Irán consideró que la ejecución es la pena mínima que merece el ex presidente iraquí, pero acusó a Estados Unidos y a países europeos de armarlo. Siria rechazó la condena y expresó dudas sobre la legitimidad del tribunal, al tiempo que Kuwait saludó la condena.

En la única reacción de América Latina al cierre de esta edición, Venezuela se inclinó porque Bush sea juzgado por genocidio.

 
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