Usted está aquí: miércoles 1 de noviembre de 2006 Opinión México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

¿Dónde están los ingresos petroleros?

Fox despilfarró los dineros de la nación y ni siquiera redujo las deudas

Ampliar la imagen El gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz Martínez, ayer, durante la clausura de la convención del mercado de valores en la ciudad de México Foto: Notimex

Por enésima ocasión quejóse el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, porque la administración foxista despilfarró los dineros de la nación -los recurrentes y los extraordinarios- en gasto corriente, dejando en el olvido la promoción económica y la inversión productiva.

Tal vez a ningún inquilino de Los Pinos le fue tan bien como al autodenominado "pacificador" de Oaxaca, porque de acuerdo con las cifras de Ortiz, los recursos extraordinarios captados a lo largo del "cambio" totalizaron 350-400 mil millones de dólares, y sin embargo aquel "marinero que llevará al país a buen puerto" (según frase célebre de la siempre cursi Martita Sahagún) deja un país con un raquítico comportamiento económico, una crecida deuda de infraestructura e inversión productiva, y un abominable déficit de empleo, entre tantas otras cosas.

De 350 a 400 mil millones de dólares provenientes de los altos precios petroleros y menores tasas de interés, siempre según Guillermo Ortiz, a quien sin duda le faltó sumar dos conceptos de primerísimo orden: las crecientes remesas enviadas por la paisanada (que se aproximarán a 100 mil millones de billetes verdes en el sexenio) y la generosa inyección de narcodivisas a la economía mexicana (que sabrán calcular algunas autoridades).

Aun así, limitándose al primero de los conceptos referidos, de haberse utilizado correctamente los voluminosos excedentes petroleros captados por el país a lo largo del "cambio", el presidente Fox bien podría haber entregado cuentas mucho menos raquíticas, especialmente las relativos al bienestar social de la población. Sin embargo, el "marinero" de agua seca no supo ni por dónde, y como nuevo rico, con recursos de la nación (al igual que los gobernadores de los estados), tiró los excedentes petroleros a un barril sin fondo.

Un dato dudoso, por no decir falso, que publicitó el gobernador del Banco de México en la llamada Cumbre de negocios en Monterrey, sostiene que una tercera parte de esos recursos extraordinarios se utilizó "para reducir las deudas interna y externa". Cierto es que en el sexenio del "cambio" del erario salió alrededor de un billón 200 mil millones de pesos para pagar intereses de dichos débitos (monto equivalente al presupuesto de egresos de la Federación de todo un año), pero de allí a celebrar que el saldo de la deuda pública sea menor ahora que en 2000 es verdaderamente un tomadura de pelo.

Como se ha comentado en este espacio, lo hecho por el gobierno foxista en materia de deuda pública es sencillo: pagar deuda externa con deuda interna -amén de seguir incrementando el endeudamiento interno para atender otros renglones-, es decir, una simple catafixia como diría el filosofo Chabelo, de tal suerte que el saldo de la deuda pública (la oficialmente reconocida) lejos de reducirse se ha incrementado, y de forma peligrosa.

Pero más allá de ese pequeño detalle, el gobernador del Banco de México tampoco descubre algo extraordinario: de siempre, cada año alrededor de la mitad del presupuesto de egresos de la Federación se lo come la nómina burocrática (no sólo de los que comen tortas, sino también, y de manera especial, los que dicen tomar decisiones en cargos de primer nivel); si a ello se le suma el servicio de la deuda pública -interna y externa-, entonces tal presupuesto prácticamente se agota en esos dos conceptos.

También es cierto que el de Fox no es el primer gobierno con excedentes petroleros de consideración (aunque el del "marinero" de agua seca ocupa uno de los primeros lugares), pero al igual que en sexenios anteriores el del "cambio" no supo qué hacer -productivamente y en aras del desarrollo nacional- con esos dineros. México cumple ya 30 años como potencia petrolera, con fuertes volúmenes de producción y exportación de oro negro, y tres décadas después la pregunta sigue en el aire: ¿dónde está la riqueza generada, dónde los ingresos petroleros?

Mientras aparecen, aunque se lea como chiste cruel, lo que sí se sabe es en qué se gastó mayoritariamente el presupuesto federal a lo largo del "cambio": la mayor erogación correspondió al pago de intereses de la deuda pública -interna y externa, sin otras "contingencias"-, es decir, la friolera de un billón 200 mil millones de pesos.

Esa cifra contrasta con los 236 mil millones que el gobierno federal erogó en el renglón de energía, un monto cinco veces inferior al del pago de intereses, los cuales, paradójicamente, se pagan con dineros provenientes del petróleo.

A lo largo del "cambio", los seis presupuestos de egresos de la Federación canalizaron un total de 816 mil millones de pesos al sector educativo público, equivalentes a 68 por ciento de los destinado al pago de intereses; por cada peso que se pagó por intereses, 68 centavos se gastaron en educación (en nómina, principalmente). Y si tal comparación no es suficiente, van otras igualmente abominables: por cada peso que se pagó por intereses en el sector salud se gastaron 15 centavos, 13 en defensa y seguridad nacional y cuatro en seguridad pública.

Entonces, no sólo los ingresos extraordinarios fueron despilfarrados.

Las rebanadas del pastel:

Solidaridad con los niños: el Hospital General Dr. Manuel Gea González invita al público en general a la cuarta subasta de arte que se llevará a cabo en el hotel Fiesta Americana Reforma, el próximo 14 de noviembre a las 19 horas. Los fondos recaudados se destinarán a la atención de los niños con malformaciones craneofaciales que asisten al departamento de foniatría. En esta subasta contaremos con el apoyo de 60 renombrados artistas que generosamente han donado sus obras. Habrá obras para todos los gustos y presupuestos.

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