Usted está aquí: jueves 12 de octubre de 2006 Mundo Más de 650 mil iraquíes han muerto desde la ocupación; eso "no es creíble": Bush

Redefinir la política en el país árabe, plantean influyentes líderes republicanos

Más de 650 mil iraquíes han muerto desde la ocupación; eso "no es creíble": Bush

DAVID BROOKS CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Funeral de dos de las víctimas mortales que provocó el estallido de un coche bomba en un mercado de Bagdad el pasado martes. La ceremonia se realizó en la ciudad de Najaf Foto: Reuters

Nueva York, 11 de octubre. Ante noticias de que han muerto 20 veces mas iraquíes de lo que la Casa Blanca ha admitido, que las tropas estadunidenses tendrán que permanecer por otros cuatro años en Irak y que una mayoría cada vez más amplia de estadunidenses consideran que la guerra es un fracaso, el presidente George W. Bush fue obligado hoy a reiterar que no hay otra opción más que prevalecer en su "guerra contra el terror".

Bush intenta retomar la ofensiva política en varios actos -incluida su conferencia de prensa esta mañana en la Casa Blanca- para tratar de responder al desplome de apoyo de sus políticas en la opinión publica, al creciente coro de políticos de su propio partido, así como de voces de altos mandos militares y a las propias noticias desde el frente de la guerra que, en suma, indican que el comandante en jefe y su equipo podrían sufrir no sólo una derrota en el ámbito político sino en el mismo campo de batalla.

Las noticia de que 654 mil 965 iraquíes han muerto como resultado de la guerra desde que Estados Unidos invadió su país en marzo de 2003 -esto es 20 veces más que lo reconocido por el gobierno estadunidense en diciembre de 2005- nutrió el pesimismo que ahora impera en este país sobre la guerra en Irak.

Según el nuevo informe elaborado por médicos en Irak, en colaboración con expertos de salud pública de la Universidad Johns Hopkins con la cooperación del Massachussets Institute of Technology, la cifra de muertes de iraquíes por violencia -balas, bombas y bombardeos aéreos- alcanzó más de 601 mil entre marzo de 2003 y julio de 2006. El resto de las muertes son atribuidas a consecuencias de la guerra. El informe será publicado el 14 de octubre en la revista británica The Lancet, una de las publicaciones médicas más respetadas del mundo.

El presidente Bush desestimó hoy el informe, al considerar simplemente que "no es creíble", y señalar que la metodología no es confiable. No profundizó sobre el asunto, y rehusó ofrecer sus propios cálculos, sólo dijo que "mucha gente inocente ha muerto" y que "sin duda, es violento". Pero lo que no es tan fácil de descartar son las crecientes pruebas de que el "triunfo" prometido en Irak está cada vez más lejos, y que el público cree cada vez menos que ese objetivo se podrá alcanzar, o si vale la pena intentarlo.

Todas las encuestas recientes registran que una mayoría desaprueba la guerra en Irak y que la seguridad no ha mejorado en los últimos años. Pero tal vez aún más peligroso para la Casa Blanca es que figuras claves dentro de su propio partido ahora se suman a un coro disidente, y aunque aún no hay una rebelión abierta, a veces parece que algunos generales y políticos están cerca de abandonar al comandante en jefe. Varios ex generales y almirantes han expresado durante meses que la aventura bélica es un desastre y analistas reconocidos junto con comentaristas que antes apoyaban la guerra ahora han decidido que ha sido "un error". Pero esta última semana hubo mayores indicaciones de que Estados Unidos enfrenta una derrota en el campo de batalla.

El presidente del Comité de Fuerzas Armadas del Senado, el republicano John Warner, declaró que la situación en Irak podría requerir un "cambio de curso" si la violencia no es reducida. "En dos o tres meses si estas cosas no han dado frutos y este nivel de violencia no está bajo control, creo que es responsabilidad de nuestro gobierno determinar la posibilidad de tomar un cambio en nuestro curso", comentó en el Capitolio al regresar de un viaje a Bagdad. Warner no sólo es uno de los legisladores republicanos más influyentes por su puesto y trayectoria, sino que fue secretario de la Marina, y tiene nexos muy cercanos con los altos mandos militares en este país. El no habla por sí solo, coinciden todos los observadores.

En tanto, una de las figuras más influyentes dentro de la cúpula republicana también, James Baker, señaló que se están buscando alternativas a la política actual en Irak, que incluyen iniciar pláticas directas con Irán y Siria en la región. Baker fue el secretario de Estado del padre de Bush, y ha ayudado a la familia de éste en varios momentos, como la elección disputada en 2000. Baker, quien encabeza un grupo de estudios bipartidista sobre la política en Irak, ha señalado en entrevistas con medios aquí que existen algunas opciones para redefinir la política actual y que ha sostenido diálogos con el presidente y sus asesores.

Durante las últimas semanas ha sido un secreto a voces en Washington que un número creciente de políticos republicanos está abogando por un "cambio de curso" en Irak y, en los últimos días, esta inquietud es ahora pública.

El jefe de la Casa Blanca, obligado a hablar de "ajustes"

De hecho, Bush tuvo que abordarlo hoy en su conferencia de prensa, cuando se vio obligado a declarar por primera vez que "si el plan no está funcionando, hay que ajustarlo", respecto de la guerra en Irak.

Las últimas semanas han puesto a Bush y su equipo a la defensiva, a pesar de varios intentos para revertir las percepciones negativas sobre el manejo de esta guerra. Hoy el presidente intentó una vez más proyectar una imagen de confianza, control y firmeza. Trató de re-enfocar la atención publica sobre los temas de la seguridad y la economía, y reiteró sus argumentos de que la guerra contra Irak es necesaria para defender a Estados Unidos, ya que "si nos retiramos, ellos (los terroristas) nos seguirán hasta aquí, en casa".

Pero no cesan las noticias de que la situación empeora. Cuando la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizó su visita sorpresa a Bagdad para enviar un mensaje optimista sobre la guerra hace unos días, su avión no pudo aterrizar durante 35 minutos por disparos en la zona del aeropuerto. El número de tropas estadunidenses heridas llegó a su nivel más alto en casi dos años, reportó el Washington Post, con 776 soldados estadunidenses heridos en septiembre. Casi 300 más fueron heridos en la primera semana de octubre. Más de 20 mil tropas estadunidenses han sido heridas en combate desde el inicio de esta guerra. Por lo menos 647 contratistas civiles que trabajan en apoyo de las operaciones militares estadunidenses han muerto hasta la fecha en Irak, reportó la agencia Reuters esta semana. Uno de cada cuatro veteranos del las guerras de Irak y Afganistán están solicitando asistencia federal para discapacitados, reveló el National Security Archive ayer.

Mientras, el jefe del ejército, Peter J. Schoomaker, informó que hay planes de contingencia para mantener el nivel actual de tropas estadunidenses en Irak hasta finales de 2010.

La ola de pruebas de que la política bélica en Irak y Afganistán fracasa mientras que aquí en casa cada vez mas escándalos de corrupción política y -al parecer lo más imperdonable- de sexo, han debilitado al presidente y a sus aliados en el Congreso a tal nivel que, por ahora, se pronostica que la Cámara baja podría pasar a manos de los demócratas y que la mayoría republicana en el Senado está en juego. Eso podría poner en jaque los últimos dos años de la presidencia de Bush.

 
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