Usted está aquí: martes 22 de agosto de 2006 Política Afecta al sindicalismo independiente la coyuntura poselectoral y el neoliberalismo

La crisis los pone ante la perspectiva de fortalecer sus bases o desmoronarse

Afecta al sindicalismo independiente la coyuntura poselectoral y el neoliberalismo

El proceso político ha sido una gran prueba para los gremios, considera Vega Galina

Las organizaciones corporativas enfrentan condiciones de división y debilitamiento

CAROLINA GOMEZ MENA /II Y ULTIMA

El sindicalismo independiente se encuentra en una coyuntura, la cual está no sólo determinada por los resultados del proceso electoral federal, y la posibilidad de que haya una continuidad del proyecto neoliberal, sino también porque ha perdido rumbo, al grado que los "intereses personales y políticos" han generado una "crisis", pero también se debe reconocer que está ante una posibilidad de "crecimiento", consideraron líderes de las principales organizaciones que conforman la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) y el Frente Sindical Mexicano (FSM).

Para los estudiosos del tema, el que "está en crisis, dividido y debilitado es el sindicalismo antiguo, el corporativo" y citan como ejemplo al Congreso del Trabajo (CT), que dirige el cuestionado líder de los ferrocarrileros Víctor Flores. Argumentan que la salida de la citada central de organizaciones como la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y del sindicato minero, los cuales conformaron con la UNT el Frente Nacional por la Unidad y la Autonomía Sindical (FNUAS), dan la posibilidad de fortalecer el sindicalismo independiente.

Les queda claro que, parafraseando al escritor Jorge Luis Borges, "a ellos los unió más que el amor, el espanto", es decir no los unió la afinidad, sino un enemigo común: "el temor a que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) empiece a atacarlos, tal como lo hizo con el sindicato minero".

Análisis de la problemática

En entrevistas por separado con La Jornada, la directiva colegiada de la UNT conformada por Roberto Vega Galina, Francisco Hernández Juárez y Agustín Rodríguez dieron sus puntos de vista sobre el rumbo que sigue el sindicalismo independiente, y en especial la UNT a nueve años de su creación y tras haber visto crecer su membresía nacional, a tal grado que actualmente cuenta con "un millón 500 mil afiliados", mientras que en 1997, el año de su establecimiento, apenas contaba con 350 mil agremiados.

También el FSM, el cual es encabezado por el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) -fundado en 1914-, se pronunció sobre el tema, considerando que ahora hay una ventana de oportunidades para el sindicalismo independiente. A ocho años del nacimiento del FSM, aunque el motivo de lucha sigue presente -la lucha contra la reforma a la Ley Federal del Trabajo-, éste se ha "fortalecido", pues además de las 20 organizaciones que lo conforman, se está "en posibilidad de incorporar a otras siete".

Para Vega Galina, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), y quien está a poco menos de tres meses de dejar la directiva, luego de cumplir sus cuatro años de gestión, no hay vuelta de hoja, "el sindicalismo independiente está en crisis porque se privilegian los intereses personales y políticos por sobre los gremiales".

Tras afirmar que un sindicato que "no es transparente en su manejo no es participativo ni aporta proyectos y propuestas, no puede decirse que es enteramente democrático e independiente", y manifestar que el SNTSS sí lo es, el dirigente consideró que el sindicalismo independiente tiene que "replantearse qué es lo que se quiere y a dónde queremos ir", y fustigó que "haya muchos sindicatos y líderes que no se sabe a quién representan".

Según Vega Galina, el proceso electoral "fue una gran prueba" para los gremios independientes -hubo muchos desacuerdos en cuanto a apoyar o no las manifestaciones en favor de Andrés Manuel López Obrador- y agregó que lo que urge es "volver a la base, porque estamos a tiempo".

En la óptica de Hernández Juárez el sindicalismo independiente "no está en crisis, sino al contrario, camina en la dirección adecuada". Pese a ello, reconoció que "el asunto electoral nos generó tensiones", pero consideró que "es una simpleza pensar que la única manera de demostrar que estamos bien es no tener problemas". Para el dirigente del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM) los roces que hubo "acreditan que estamos preparados para cosas más fuertes y fue positivo porque nos hizo ver que nada pone en riesgo la unidad".

Abundó que sin embargo el sindicalismo que "requieren los trabajadores todavía no termina de construirse, porque necesitamos que sea autónomo e independiente, que no sea controlado por el gobierno y que no dependa de los partidos" y aprovechó para criticar la actitud que ha tenido la STPS, la cual se ha "convertido en el instrumento de control que utiliza el gobierno para mantener a los trabajadores en desventaja. El sindicalismo independiente ha tenido que remar contra corriente, mientras el gobierno ha preferido fortalecer su relación con los gremios corporativos".

Según el líder de la UNT, en el país "las posibilidades son mejores porque está en plena decadencia el sindicalismo corporativo y clientelar", y con esto coincidieron los doctores Graciela Bensusán Areous y Enrique de la Garza Toledo, ambos profesores investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la primera de la unidad Xochimilco y el segundo de Iztapalapa.

"El conflicto originado en el sindicato minero, que tiene la intencionalidad del gobierno de debilitar al sindicalismo oficial, tuvo gran impacto en el CT, tanto que la CROC está fuera y se unió al FNUAS, y éste quedó mermado y sin cohesión", expuso Bensusán.

De la Garza Toledo refirió en entrevista que "el que está en crisis es el sindicalismo corporativo" y mencionó no sólo la baja en la membresía de este, del CT en especial, con un "gremio ferrocarrilero casi inexistente, una federación bancaria debilitada por los despidos" y una recepción al candidato panista Felipe Calderón, hace algunos días, "bastante mermada y encabezada por gremios pequeños y poco representativos".

Para Hernández Juárez el "surgimiento de un sindicalismo absolutamente independiente se está formando, pero todavía falta mucho, porque el nuevo sindicalismo todavía no madura, no logra su integración".

Agustín Rodríguez, quien lleva nueve años al frente del Sindicato de Trabajadores de la UNAM -los periodos de directiva son de 3 años-, también descartó la existencia de una crisis en los gremios independientes y sostuvo que en esto "no hay términos medios: se es totalmente independiente o no se es independiente", y rechazó rotundamente que en la UNT haya algún tipo de protagonismo de los dirigentes que la encabezan.

También estima que el sindicalismo independiente "tiene la mayor oportunidad para retomar o recuperar los espacios sindicales, porque en el CT hay una gran dispersión y división, así que la única organización que puede promover la defensa de los trabajadores es UNT", auguró.

"No es que estemos en apogeo, sino que tenemos la posibilidad de rearticular nuestra unidad, de fortalecerla y seguir insistiendo en recuperar la esencia original del sindicalismo, esto es recuperar la defensa del interés legítimo de los trabajadores, que éstos seleccionen a sus representantes, creo que cerca de 90 por ciento no los eligen. Es urgente pugnar por la democracia sindical y la recuperación salarial", recalcó.

Fernando Amezcua, secretario del exterior del SME, también consideró que existe una "condición favorable en este momento" para el sindicalismo independiente, especialmente para el FSM, porque "puede formarse una fuerza que permita mantener una posición de autonomía y soberanía", y aunque consideró que los "gobiernos neoliberales han reprimido la fuerza del sindicalismo", ha permitido concentrar en torno a los gremios independientes "una fuerza social".

Citó como ejemplo al SME y el rechazo durante dos sexenios de las reformas privatizadoras del sector eléctrico. "Somos 60 mil agremiados, éstos sólo no podrían haber parado de tajo a dos presidentes en sus afanes privatizadores, no se hubiese logrado sin el apoyo del pueblo".

No obstante existe un rechazo total a que a algunos líderes de gremios independientes se los identifique como neocharros, en el entendido de que el charro sindical es sólo un "intermediario de las relaciones laborales", según se establece en el estudio del investigador Edur Velasco Arregui, Estructura y poder sindical en México, realizado por el departamento de economía de la UAM Azcapotzalco, y que no ve por el interés de sus representados, sino por el propio y del gobierno, para los estudiosos algunos se han acercado a ciertas prácticas del sindicalismo oficialista.

 
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