Usted está aquí: domingo 30 de julio de 2006 Opinión El modelo de libre comercio, en un callejón sin salida

Editorial

El modelo de libre comercio, en un callejón sin salida

La suspensión de las negociaciones de la Ronda de Doha, que se llevaron a cabo durante la semana que hoy termina, impedirá que se concrete algún acuerdo antes de finalizar este año, como planeó la Organización Mundial de Comercio (OMC). Pero más allá de Doha, el fracaso pone en coma al modelo económico basado en el libre comercio y golpea fuertemente al sistema de globalización establecido en la actualidad, tal como señalaron puntualmente varios participantes de los encuentros.

Hasta ahora, el libre comercio ha sido todo, menos libre. Los candados impuestos por las naciones desarrolladas y la firma indiscriminada de tratados asimétricos han afectado fuertemente la producción de los países subdesarrollados, lo que ha generado un desequilibrio en la balanza comercial mundial.

La esperanza para un gran número de los participantes de la ronda era que la OMC lograra destrabar las negociaciones comerciales, de tal suerte que se vislumbrara alguna posibilidad de abrir los mercados de las naciones ricas. Por el contrario, el fracaso en las negociaciones impedirá la apertura de nuevos mercados, punto vital para que un modelo basado en el libre comercio genere beneficios a largo plazo.

Resulta sintomático que los principales promotores del libre comercio, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, sean los responsables del fracaso en la ronda. El colapso de las negociaciones se produjo tras largas reuniones en Ginebra, en las que los representantes de 149 países no pudieron ponerse de acuerdo sobre las subvenciones agrícolas, en gran parte debido a la negativa de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón a eliminar o disminuir sus subsidios en el rubro.

Al mantener las barreras arancelarias, esas naciones impiden que los productos de los países pobres puedan competir en igualdad de condiciones y provocan graves problemas económicos a los campesinos, desprotegidos por sus propias legislaciones. Como consecuencia, los países en desarrollo que firmaron tratados de libre comercio en condiciones desventajosas, que impulsan una apertura indiscriminada, como México, pionero en este tipo de acuerdos, enfrentan graves crisis en el campo. Estas relaciones inequitativas, finalmente, bloquean el desarrollo comercial mundial.

En este contexto, no es extraño que incluso entre los defensores del libre comercio y de la globalización exista gran pesimismo. Durante la semana, el diario The Economist ilustró un artículo sobre el tema con un barco que naufraga por la falta de voluntad para destrabar las negociaciones.

Sin embargo, el fracaso de la Ronda de Doha revela aspectos interesantes para el futuro de la globalización, el libre comercio y la OMC. Destaca, por ejemplo, el papel asumido por los países emergentes, con Brasil e India a la cabeza, que han creado un grupo más o menos unido para defender sus intereses, en oposición a la postura de las naciones ricas, causa que beneficiará a muchas naciones pobres, sin poder de negociación.

Para China, es sin duda una oportunidad para ampliar su presencia en América Latina mediante acuerdos bilaterales o con grupos, y en otras regiones del mundo subdesarrollado.

Por otra parte, se pone en duda la actuación de la OMC como mediadora de las negociaciones. Países como Brasil e India acusaron a este organismo de proteger los intereses de las naciones desarrolladas en lugar de promover las condiciones necesarias para conseguir un acuerdo equitativo. En este contexto, cabe preguntarse si no será necesario favorecer la constitución de un organismo que en realidad se encargue de este papel sin caer en la tentación de favorecer a alguna nación en particular.

El papel de México en esta discusión es lamentable: el canciller Luis Ernesto Derbez se limitó a responsabilizar a Brasil por el fracaso en la Ronda de Doha. Esta postura refleja, en gran medida, la incapacidad del gobierno mexicano para defender los intereses comerciales nacionales, que es, al fin y al cabo, lo que se busca en la Ronda de Doha.

 
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