Usted está aquí: martes 25 de julio de 2006 Sociedad y Justicia Concejo de ciudad en Florida vota iniciativa contra indocumentados

Concejo de ciudad en Florida vota iniciativa contra indocumentados

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Avon Park, Florida, 24 de julio. El concejo de esta localidad del centro de Florida, que en época de cosecha emplea miles de mexicanos, votará este lunes en audiencia pública si debe ratificarse una medida que sanciona a quien emplee o rente vivienda a indocumentados.

Ubicada unos 250 kilómetros al norte de Miami, esta es la primera ciudad de Florida que diseñó reglas contra indocumentados, siguiendo el ejemplo de otros poblados del país, ante la demora del Congreso en el debate de la reforma migratoria.

La denominada Ley de Reducción de la Inmigración Ilegal, promovida por el alcalde Tom Macklin en Avon Park, localidad con menos de nueve mil habitantes, fue aprobada en primera lectura el pasado 26 de junio por tres votos contra dos de los concejales.

El ordenamiento negaría licencias y contratos oficiales a quien haya dado trabajo, alquilado viviendas o en general ayudado a indocumentados en los cinco años recientes.

Obligaría además a que en los asuntos oficiales sólo se utilice el inglés, que quedaría establecido como el idioma oficial de la localidad, cuya principal actividad económica es el cultivo de cítricos. La mayoría de extranjeros que vive en el área son mexicanos, aunque también hay centroamericanos, haitianos y jamaiquinos.

No son los únicos

En la audiencia, que comenzará a las 18 horas locales en el Centro Cívico, se espera gran participación, ante la atención nacional que provocó la polémica medida.

Organizaciones pro derechos civiles han amenazado con demandar a la ciudad por considerar inconstitucional la norma.

Macklin y otros simpatizantes de la medida aseguran que la calidad de vida se ha visto afectada aquí por la inmigración indocumentada, la cual, afirman, tiene impacto negativo en el presupuesto municipal, la educación pública y eleva la criminalidad.

El alcalde asegura que hay grupos de más de 20 indocumentados que ocupan viviendas de una sola habitación, y residentes locales afroestadunidenses critican que los nuevos empleos en la zona van a dar a manos de los extranjeros por el sólo hecho de hablar español.

Macklin se basó en un ordenamiento similar aprobado el 13 de julio por las autoridades de Hazleton, Pennsylvania, y forma parte de otras medidas adoptadas por las localidades californianas de Escondido y San Bernardino.

 
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