Usted está aquí: miércoles 19 de julio de 2006 Cultura Niños y jóvenes se apropian de ''la Vasconcelos'' en Buenavista

La biblioteca se está convirtiendo en un megacafé Internet, deplora asistente

Niños y jóvenes se apropian de ''la Vasconcelos'' en Buenavista

Van 4 mil 200 personas registradas como usuarios que buscan acceder al préstamo domiciliario de libros

El área dedicada a la sexualidad es la que ha recibido más visitantes estas vacaciones

MONICA MATEOS-VEGA

Ampliar la imagen Entrada a la megabiblioteca y sala de consulta digital (arriba); sobre esta línea, sesión de uno de los talleres de verano en la sala infantil Foto: Mónica Mateos

Ampliar la imagen Entrada a la megabiblioteca y sala de consulta digital (arriba); sobre esta línea, sesión de uno de los talleres de verano en la sala infantil Foto: Mónica Mateos

Los jóvenes y los niños son los primeros que, de manera paulatina, se apropian de la nueva Biblioteca Vasconcelos.

A mes y medio de la apertura del recinto ubicado en Buenavista, los espacios dedicados al público infantil lucen vivos y llenos de actividad en virtud de los cursos de verano que ahí se imparten.

Son ya 4 mil 200 las personas (desde pequeños de tres años hasta abuelos) que se han registrado como usuarios de la megabiblioteca, principalmente para tener la posibilidad de acceder al préstamo domiciliario.

''Después, según nos han dicho, ofreceremos promociones como descuentos en la compra de libros o entradas a los espectáculos que se presentarán en nuestro auditorio, el cual todavía no se inaugura", explica una de las jóvenes que atienden al público.

Entre el ir y venir de universitarios, investigadores, niños de vacaciones y madres mostrando a sus hijos los placeres de la lectura, los bibliotecarios de ''la Vasconcelos" (como empieza a ser conocido el lugar) se muestran entusiasmados ante la afluencia de usuarios durante los días recientes.

Difusión de boca en boca

''La difusión ha sido de boca en boca; principalmente han venido vecinos de las colonias Guerrero o de Tepito. Los sábados, inclusive, hemos atendido a chavos punk y darketos. También nos han visitado indigentes, curiosos por conocer las instalaciones", señaló una bibliotecaria.

No obstante el gran acervo bibliografico que puebla los estantes, en promedio sólo se ve a uno de 10 usuarios con un libro entre las manos; el resto hace uso de las computadoras, principalmente para chatear.

La megabiblioteca, deplora una de las chicas que atienden el área juvenil, ''se está convirtiendo en un megacafé Internet, y eso que aún no funciona el restaurante. Ojalá que no piensen que los libros son sólo de adorno".

Los jóvenes usuarios que no se dejan seducir por el acceso gratis al ciberespacio preguntan a los ''técnicos especializados en servicios de información documental" (como se llama aquí a los bibliotecarios) por libros que cuenten historias de piratas, monstruos o extraterrestres.

''Las historias de ciencia ficción son muy solicitadas, pero, sin duda, el área dedicada a la sexualidad es la que ha recibido más visitas.

''Los muchachos nos preguntan dónde están los libros sobre sexo, les indicamos en qué anaquel, y se pueden pasar horas hojeando todo el material, que va desde libros muy serios hasta otros con bastantes ilustraciones."

A diferencia del día de su apertura, la Biblioteca Vasconcelos luce limpia, los elevadores ya funcionan y, aunque las lámparas pueden hacer cortocircuito e incendiarse en cualquier momento (como ocurrió ayer al mediodía en el último piso), en general se pueden encontrar varios rincones en los cuales sentarse a leer con comodidad.

La mayoría de libros del área de bellas artes y lenguas indígenas siguen sin clasificar y con cintas verdes se restringe el acceso a esos anaqueles.

En la sala infantil se imparten talleres para niños, los cuales son insuficientes ante la demanda por estas vacaciones.

Entre las actividades para pequeños de cuatro añosde edad, está la lectura de cuentos, narrativa y fábula. mientras los chicos de 10 años, ayer, investigaban sobre la vida de Benito Juárez.

Los policías que resguardan la entrada a la megabiblioteca se quejaron de que revisan todas las bolsas, pues no se han instalado los arcos detectores.

 
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