Usted está aquí: miércoles 5 de julio de 2006 Opinión Astillero

Astillero

Julio Hernández López

Instituto del Fraude Electoral

Algoritmos y mapachería

Complicidades cierran filas

¿Voto por voto? No: cotejo de actas

Felipe Calderón no podrá instalarse como presidente de la República. Cada vez son mayores y más indignantes las evidencias del robo organizado por el Instituto del Fraude Electoral (IFraudE) y, a pesar de la concertación mediática que pretende convertir al país en un paraíso suizo de legalidades sublimes, al desconcierto inicial que provocaron las mapacherías cibernéticas cometidas entre el domingo y el lunes ha seguido una clara conciencia social de que se está ante un burdo intento delictivo del FUC Team (Fox-Ugalde-Calderón), que pretende desaforar por la vía tecnológica a López Obrador o, cuando menos, anular los comicios.

De todo el país y de manera clara llegan a diversos espacios de Internet (entre ellos, www.elsenderodelpeje.com.mx y la página de este tecleador www.juliohernandez.com.mx) constancias de la manera como se realizó el multimencionado fraude. Especialistas en números aseguran haber encontrado el algoritmo al que le fue ordenado mantener siempre resultados preliminares favorables a Calderón ("Y=1.7879X-2050727; con un coeficiente de correlación altísimo de 98.5 por ciento. La Y representa la cantidad de votos del fecal, y la X las del peje. A la votación del peje la multiplican por 1.178797 y le restan 2050727 y obtienen la votación del fecal. Eso es un fraude obvio"). Hay clara constancia de que, como aquí se denunció y se probó semanas atrás, hubo una política institucional de duplicaciones, o multiplicaciones en general, de datos de casillas. Y, desde luego, constancia plena de que muchos resultados anotados al cerrar las votaciones fueron adulterados al inscribirlos en la página electrónica de Internet. En Guanajuato, el nuevo granero electoral del panismo, la ex diputada federal priísta Jacaranda Pineda descubrió, junto con José Orozco, un modelo de defraudación en las elecciones municipales de Moroleón, que consistió en el escamoteo de boletas electorales (que habrían llegado sin folio, o con folios incongruentes) que luego serían utilizadas en otras casillas. Y, desde luego, las "inconsistencias" denunciadas por López Obrador y que representarían unos tres millones de votos y que ayer produjeron el milagro de que (oh, cuánta rapidez) esa contabilidad escondida saliera a la luz y se reconocieran más votos para López Obrador, y la distancia porcentual entre él y Calderón fuera de .64 por ciento. Y los basureros de Neza (oh, augures reciclables) como vía predestinada de una suciedad institucional.

Como en muchos otros lances del foxismo, su problema fundamental es la operación política. El fraude no pudo ser consumado a pesar de que los plomeros del IFraudE pretendieron modernidades "científicas" (el gordillista consejero presidente, Ugalde, se ampara ampulosamente en los criterios "científicos" con los que funcionó el PREP, cual si en los tiempos porfiristas -prerrevolucionarios- se estuviera). Un estudio de Jaime Ruiz García coincide con el trabajo mencionado ayer aquí, de Luis Mochan, respecto del raro curso que siguieron las tendencias electorales de López Obrador y Calderón, pero Ruiz García analiza además la ruta de Madrazo, a quien favorecieron los dioses asignándole súbitamente votos mientras le eran quitados a López Obrador: "No es estadísticamente posible que el surgimiento parcial de Madrazo (en la ruta de los votos) sólo afecte a AMLO y para nada afecte a los otros candidatos; ya que la pendiente de Calderón, Patricia, Campa y los no registrados no cambia".

El tamaño de las pifias históricas puede apreciarse en el sonoro cerrar de filas de las complicidades hasta ahora dispersas. La profesora Elba Esther Gordillo, jefa de Luis Carlos Ugalde, consiguió que los programadores cibernéticos le dieran un inexplicable porcentaje electoral a su creación envenenada, el tal Panal, y el instrumento electoralmente inútil, Roberto Campa, se apresura a reconocer el triunfo del candidato Calderón, con quien desde un principio la Hoffa Gordillo había negociado. Patricia Mercado, a su vez, demuestra la consistencia de su presunto izquierdismo prestándose (prestar es, a veces, alquilar) para defender la institucionalidad, la legalidad, y otras monedas de cambio que muy bien funcionan en el Mercado de la Política. El cascajo madracista trata a su vez de venderse como factor de gobernabilidad y, desde luego, los postores calderónicos parecen haber hecho la oferta adecuada, así es que los restos del tabasqueño priísta se aprestan a reconocer legalidades e institucionalidades que signifiquen a su vez reconocer a Calderón.

El punto de quiebre comenzará hoy. La tal legalidad será puesta a prueba en los conteos distritales donde simplemente se tratará de comparar las copias de las actas en poder de los partidos con los originales existentes en los paquetes electorales. Nada de voto por voto: eso sería un auténtico suicidio, pues si se revisara boleta por boleta se encontraría una radiografía del fraude que causaría escándalo: sólo se cotejarán las actas, pero no que las cifras anotadas correspondan con los votos recibidos (conviene aquí hacer una acotación: no en todas las casillas se dieron las manipulaciones. De hecho, sería totalmente injusto pensar que el grueso de los mexicanos que fungieron como funcionarios de casilla se habrían prestado a adulteraciones. Sin embargo, en casos comprobados, los datos electorales fueron trampeados a la hora de inscribirlos en el registro cibernético oficial, y en otros casos -fraude hormiga- hubo errores aparentemente menores que en la suma global abrieron el paso al presunto triunfo "apretado" de Calderón).

Luego que hoy mueva ficha la autoridad electoral en el tablero descuadrado, tocará a López Obrador fijar su postura. Hasta ahora ha caminado con sigilo, dosificando la descalificación del proceso porque sabe que, en el fondo, lo que sus adversarios desean es anular el proceso para que sea nombrado un presidente interino que convoque a elecciones que se realizarían en no más de un año y medio (el previsor Vicente ya hizo días atrás su propuesta futboleramente cuauhtemiña).

Pero, mientras los lectores se asoman a la página de este tecleador antes mencionada, donde a partir de hoy se comenzarán a reproducir textos y gráficas de todo lo que a esta columna es denunciado (se recomienda el material de Jaime Ruiz García y las boletas de Moroleón), ¡hasta mañana, mientras monseñor Abascal pide que "dejen trabajar en paz" al tal IFE!

Fax: 56 05 20 99 * [email protected]

 
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