Usted está aquí: sábado 1 de julio de 2006 Espectáculos Exalta Chiapas la grandeza del ámbar y el jade en dos museos

En el año 2000 se inauguró el recinto destinado a la resina, único en América

Exalta Chiapas la grandeza del ámbar y el jade en dos museos

No hay otro espacio en el mundo dedicado a la piedra verde, símbolo del amor eterno y del poder

ARTURO CRUZ BARCENAS ENVIADO

Ampliar la imagen Ambar con insectos fosilizados y pectoral de jade, piezas que se exhiben en los museos chiapanecos respectivos Foto: Víctor Camacho

Ampliar la imagen Ambar con insectos fosilizados y pectoral de jade, piezas que se exhiben en los museos chiapanecos respectivos Foto: Víctor Camacho

San Cristobal de Las Casas, Chis., 30 de junio. El ámbar y el jade, resina y piedra con tiempo, que reflejan y proyectan en sus destellos y en su composición geológica, tienen, cada uno, un museo en esta ciudad. Hoy, las mujeres, sobre todo, llevan esos materiales hechos joyas.

El jade es mucho más caro, y hay quienes coleccionan piezas de reminiscencias prehispánicas, como máscaras, pectorales y puntas de lanza. El ámbar es para la buena suerte, para alejar las malas vibras, para que al niño no le dé el mal de ojo.

El Museo del Ambar se encuentra en el Ex convento de La Merced, primer establecimiento de los mercedarios en América, frailes que llegaron en 1536 a instancias del obispo de Guatemala, Francisco Marroquín. Fundaron conventos en Ciudad Real, hoy San Cristóbal de Las Casas, y en Santiago de los Caballeros. Fray Pedro Barrientos y fray Pedro Benítez de Lugo fueron quienes iniciaron la evangelización entre 1536 y 1546.

Los mercedarios se fueron de ahí y regresaron en 1624; en 1859 abandonaron definitivamente el convento, y su último comendador fue fray Lauro Ortega. En la segunda mitad del siglo XIX, el convento fue utilizado como cuartel militar y su fachada se modificó. A finales de esa centuria se le construyó un torreón, y en 1960 se utilizó como cárcel municipal, hasta 1993.

En 1996 se integró el Patronato Pro Reconstrucción del Ex convento de La Merced, AC, con participación mayoritaria de la iniciativa privada. Así, el 4 de diciembre de 2000, se inauguró el Museo del Ambar, el cual cuenta con más de 300 piezas en exhibición, único en su tipo en y América.

La gema de Chiapas

El ámbar es una resina de origen vegetal fosilizada, con más de 30 millones de años de antigüedad; proviene de un árbol de la familia de las leguminosas, cuyo nombre científico es Hymenaea courbaril, mejor conocido como guapinol.

Los yacimientos de ámbar en Chiapas ocupan el tercer lugar en importancia después de los del mar Báltico y la República Dominicana. El color más común es el amarillo, y el más caro es el rojo. Los más raros son los de tonos coñac, verde y azul. Algunas piezas contienen insectos fósiles, atrapados hace 30 millones de años.

Algunos carteles del museo advierten sobre vendedores ambulantes que ofrecen vidrio en lugar de ámbar.

"El vidrio es pesado y frío. El ámbar es cálido y ligero, porque es una resina; sí se quema, y el aroma es de resina, parecido al incienso. No se escurre como plástico, sino que se consume hasta desaparecer, aparentemente. Los griegos le llamaron electrón."

Hay 30 tonalidades de ámbar, explicó el director del recinto, Bibiano Luna, quien destacó que cada minero extrae sólo 250 gramos de ámbar a la semana. Un kilo al mes. "El de nosotros es el más bello del mundo", aseguró.

"Es la gema de Chiapas; además tenemos el ámbar rojo, que es escaso y sólo aquí existe. Por 10 kilos de ámbar amarillo se obtiene uno de rojo. Los mineros dicen que al principio de la mina se halla la mayor cantidad del rojo. Adquiere ese color porque tuvo mayor oxidación y calentamiento. Es precioso, y algunas piezas parecen de color negro de tan intenso que es el rojo", explicó Luna.

En las vitrinas se muestran figuras que requirieron de mucho trabajo, perseverancia e imaginación para su elaboración. Muchas son de motivos prehispánicos, pero algunas buscan lo moderno.

En la tienda del recinto se hallan pulseras, collares y anillos de ámbar montado en plata. Los dijes tienen figuras geométricas, algunas de animales, y otras zodiacales.

"Desde la época prehispánica se utilizó como amuleto; es un símbolo protector. En Simojovel se obtiene 50 por ciento del ámbar de Chiapas, aunque son siete los sitios en la entidad donde hay yacimientos", agregó Luna.

El museo se localiza en la calle Diego Mazariegos s/n, Parque de La Merced. Hay visitas guiadas y cafetería. Abre de martes a domingo, de 10 a 14 y de 16 a 19 horas.

El boleto cuesta 20 pesos, pero los niños, los estudiantes y las personas afiliadas al INAPAM pagan 10 pesos.

Oro verde

El jade es una joya cara. "Si se le da a una mujer simboliza el deseo de amor eterno", expuso Herbert Castellanos, creador del Museo Mesoamericano del Jade, dedicado a la "piedra de dioses y reyes. Durante 35 siglos, esta piedra ha sido considerada por pueblos mesoamericanos como el objeto más valioso de la vida.

"Era símbolo de poder, de riqueza y una ofrenda para los dioses. Ni el oro ni la plata eran tan valiosos o apreciados. Los aztecas lo conocían como chalchihuite, y le atribuían propiedades mágicas y religiosas, además de relacionarlo con la fertilidad, el agua y la vida."

También es símbolo de caridad. En el museo hay cuatro salas que explican al visitante la relación de los olmecas, los toltecas, los zapotecas y los mexicas con el jade. Se abarca el área de Guatemala, de donde se extrae el jade rosa-lila. El jade negro es extraído de Oaxaca; sólo ahí se halla. En Chiapas existen todas las tonalidades del verde.

"Los mayas decían: 'Mi amor es tan eterno como el jade'. Los aztecas: 'Cuando el corazón es de jade, el amor es duradero'."

En la antigüedad se usaba para aspectos funerarios, pero hoy es una piedra preciosa. El jade es caro, porque es muy difícil de hallar y porque se trabaja con sierras adiamantadas, para cortar las placas; luego se le pone polvo de diamante para darle brillo. Según la escala de dureza de Mohs, la del jade es de 7.5, sólo superado por el diamante. Del jade hay 18 tonalidades. "Sólo se puede rayar con rubí, esmeralda, diamante y el propio jade. Un metal no lo raya tan fácilmente. El mayor yacimiento de Chiapas está en Chalchihuites, 50 kilómetros al norte de San Cristóbal", agregó Castellanos.

El museo se creó hace cuatro años. Cuenta con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia y es único en el mundo. Hay collares que cuestan hasta 30 mil pesos. Las piezas pequeñas cuestan 200.

El museo se halla en avenida 16 de Septiembre número 16, Centro Histórico de Chiapas. Para mayores informes visite la página www.eljade.com. Abre de lunes a sábado de 12 a 21 horas, y los domingos de 10:30 a 18 horas. La admisión cuesta 30 pesos.

 
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