Usted está aquí: miércoles 21 de junio de 2006 Opinión México SA

México SA

Carlos Fernández-Vega

Emigraron más mexicanos que los empleos creados

Balance desastroso en materia laboral

Puras lisonjas a los empresarios

En Los Pinos hay fiesta, y no precisamente por los nubarrones que electoralmente amenazan a su abanderado. Están felices -aunque deberían sentir vergüenza- porque en 2006 "se puedan generar un millón de puestos de trabajo con relativa certeza", de tal suerte que -jilgueros dixit- el presidente Fox "cumpliría" con uno de sus principales compromisos de campaña.

En el sexenio del "cambio" ha sido mucho mayor el número de emigrantes (alrededor de 2.5 millones de mexicanos expulsados del país por causas económicas) que de empleos generados en la economía formal (alrededor de 800 mil hasta la primera quincena de junio, de acuerdo con cifras gubernamentales, aunque de ellas alrededor de 90 por ciento han sido eventuales), pero en la residencia oficial creen que existen motivos suficientes para estar contentos con los resultados y armar la fiesta, no obstante que a estas alturas más de 8 millones de plazas formales generadas -siempre según lo prometido por el jinete sin cabeza- deberían formar parte del registro.

Como ya es costumbre, la casa presidencial se adelanta en su fallido intento por paliar el efecto mediático negativo de las cifras de desempleo (el INEGI divulga hoy las cifras oficiales al cierre de mayo), pero es tan grande el agujero (la tasa oficial de desempleo abierto a nivel nacional se ha más que duplicado en el sexenio, y triplicado la correspondiente a las 32 principales ciudades de la República) que ni los siempre esforzados jilgueros electrónicos logran ese cometido.

El motivo de la fiesta, con todo y sintaxis oficial: "... el último reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social indica que para el 15 de junio de este año los trabajos, los puestos de trabajo registrados como trabajadores del IMSS (en realidad registrados por el instituto) ascendieron a 13 millones 582 mil 194 personas. Esto significa un incremento de 496 mil 169 empleos más en lo que va del presente año y un millón 35 mil 926 más trabajadores registrados que en diciembre del año 2000. En el transcurso de este año la afiliación de trabajadores al Instituto Mexicano del Seguro Social ha crecido consecutivamente en las pasadas 10 quincenas, ésta es la séptima quincena, ésta que terminó el 15 de junio, en que se registra un máximo histórico de trabajadores inscritos en el Seguro Social y con estos datos es muy posible pensar que al final del año se puedan generar un millón de puestos de trabajo con relativa certeza, podríamos afirmar que es muy posible la generación de un millón con base en estos datos" (vocero Rubén Aguilar).

Si se atienden las cifras de Los Pinos, de entrada el sexenio foxista arrancó el 31 de diciembre de 2000 y no el primer día de ese mes, porque el vocero presidencial "olvidó" mencionar que en el primer mes de gobierno, como le llaman, se cancelaron alrededor de 230 mil puestos de trabajo, de tal suerte que el acumulado sexenal neto que presume Rubén Aguilar lejos de superar el millón de plazas formales se estacionaría cerca de las 800 mil (90 por ciento eventuales), algo así como el 10 por ciento de lo prometido en campaña y 11 por ciento de la demanda real en el mercado laboral. Así, por cada mexicano que a lo largo del "cambio" logró emplearse en la economía formal de su país (así fuera de manera eventual), alrededor de tres lo hicieron en otras economías, especialmente la estadunidense, lo que no es motivo para celebrar, más allá de la residencia oficial.

El balance del "cambio" en materia de empleo es desastroso, pero en Los Pinos celebran (de lo perdido lo que aparezca), porque en 2006 "vamos muy bien". Así de sencillo: de seis años, "sólo" en dos se reportaron pérdida de empleo y en los otros cuatro números positivos. Pero ni sumando los jugosos empleos logrados por los integrantes de la familia presidencial se cocina una cifra neta positiva.

En vía de mientras, el inquilino de Los Pinos subió a los empresarios a la fiesta, es decir, a los "grandes" generadores de empleo en el país: "no hay que patear el pesebre como se dice comúnmente, hay que tener madurez política para saber trabajar con la iniciativa privada dado que tenemos los mismos propósitos, que son generar empleos, generar riqueza. Tenemos el mismo propósito que es impulsar el desarrollo para irle ganando terreno a la pobreza... quienes están en el poder tienen que ser amigables con las inversiones y las empresas; no se puede jalar la cobija en distinta dirección, porque lo primero que hay que reconocer es a quienes generan empleos en este país, son quienes invierten y quienes hacen empresa".

Entonces, ¿qué falló? ¿Fox pateó el pesebre, no fue amigable, jaló la cobija en distinta dirección, no reconoció a los generadores de empleo, o qué?, porque en materia laboral reprobó aparatosamente, por mucha fiesta que organice.

Las rebanadas del pastel:

Lo mejor del caso es que el Felipín pretende seguir la misma ruta de Vicente Fox en materia de empleo, para no se sabe quién "viva mejor".

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