Usted está aquí: sábado 17 de junio de 2006 Disquero El nuevo de Cassandra Wilson

El nuevo de Cassandra Wilson

La reina actual del jazz se llama Cassandra y se apellida Wilson. Es una de las heroínas del Disquero y la buena nueva es que ya llegó a México su nuevo disco: thunderbird (EMI) y contiene 10 obras maestras en las que reina el pop, el blues, blus, bluuuuúuuusss, baladas folk y la hipersensibilidad jazzística de la voz aterciopelada y ojos color miel de la maestrísima Cassandra.

Si queremos ponerle adjetivos al menú, ahí van seis: prístino, íntimo, denso, sensual, húmedo, táctil. Lo recorre una vereda estremecedora de bajo acústico (el maestro Reginald Veal abraza a esa morena que tomó forma de contrabajo) y aparecen como relámpagos (el título del disco: thunderbird, de acuerdo con la tradición ritualística de la cultura ancestral estadunidense, la india, no la gringa, que ni siquiera existe) una guitarra en slide y esplendores relucientes de una de las grandes guitarras de blues actual, en las manos de Keb Mo, y la misma Cassandra pulsa una guitarra acústica en dos piezas del disco, que inicia con una obra titulada Go to Mexico y que incluye una muestra de audio (vocal sample) de una tribu de indios mardi gras.

I want to be loved es un blues de Willie Dixon que ya habían grabado nada menos que Muddy Waters y también Sus Satanísimas Majestades Los Rolling Stones, pero que ella, Cassandra, lo hace en tempo lento y así es más sabroso y sensual y sexual, como lo son todos los bluses o blúseses, o blúsesesessesesss.

La rola Closer to you la escribió el hijo del poeta Bob Dylan, Jakob, y la grabó hace cuatro años con su grupo Wallflowers en el álbum Red Letter Days.

La tercera pieza es un blusesazo clásico: Easy Rider, que escribió en los años 20 Blind Lemon Jefferson y que la maestrísima Cassandra convierte en un perol lleno de hechicería blanca y limpia, gentil y encantadora, arrebatadoramente sexual, muy en el espíritu de Jimi Hendrix cuando el morenazo zurdo cantaba blues.

La pieza titulada Lost la escribió el productor de este estupendo disco, el maestro T Bone Burnett, para un filme reciente de Wim Wenders: Don't come knocking (2005, con Sam Shepard y Jessica Lange).

¡Qué disco, caracho, qué disco!

 
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