Usted está aquí: sábado 10 de junio de 2006 Opinión Balance de la Jornada

Balance de la Jornada

Miguel Angel Ramírez

Goles y sorpresas

escontó Alemania varios kilómetros en su camino a la siguiente ronda del Mundial. Sin embargo, los precondenados de antemano ticos vendieron cara la derrota, en el banderazo inicial de la Copa.

En la escala richter del futbol, este partido de verdad estremeció a los aficionados, sobre todo porque el principal invitado se hizo de verdad notorio en la cita: el gol.

Los que sí lograron torcerle la mano al destino fueron los ecuatorianos. Los dirigidos por Luis Fernando Suárez provocaron la primera sorpresa del evento, al pasar por encima de los polacos.

Mientras, otro Luis (Aragonés, el entrenador de la selección española) se encargó de hacer lo propio, pero fuera de las canchas. Cuando las autoridades de Westfalia y de la organización del Mundial le dieron la bienvenida, el entrenador les soltó: "Me van a dar a mí un ramo de flores que no me cabe por el culo ni un pelo de una gamba", según publicó ayer el diario El País.

El rechazo al ramo de flores fue por considerarlo un atentado contra su virilidad, estimó la agencia alemana DPA. Lamentablemente, no es el único entrenador que está en suelo germano que ha tenido actitudes así.

En julio de 2001, los homosexuales brasileños pidieron la cabeza del hoy entrenador del representativo de Portugal, Luiz Felipe Scolari, porque, entre otras cosas, confesó que se sintió mal cuando trabajó en Kuwait, ya que "no me gusta ver tantos homosexuales, y si descubro uno en mi equipo lo echo de inmediato".

Los brasileños tenían doble motivo para sentirse avergonzados, porque en ese entonces, Brasil, bajo el mando de Scolari, perdió 2-0 frente a la modesta Honduras en los cuartos de final de la Copa América de Colombia y quedó eliminado.

Lo que no debe causar sorpresa, al menos para los dirigentes mexicanos, es que el alemán Otto Pfister dejara de ser el técnico de la selección de Togo. Cuando faltaban 10 días para que el Tricolor se estrenara en Alemania, Jorge Vergara, propietario de las Chivas, pidió la renuncia de Ricardo La Volpe. Su argumento fue: por borracho, inseguro y paranoico.

Por esto último, es que Ronaldo no debe enojarse por lo que le dijo el presidente Lula. Puede estar gordito, "aunque no para balancearse en la tela de una araña" como dice José Agustín (Vida con mi viuda, Edit. Joaquín Mortiz).

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