Usted está aquí: domingo 4 de junio de 2006 Cultura No podemos dejar que la ópera muera, señala Ernestina Garfias

Participa en el montaje de El barbero de Sevilla, que se presentará en el Teatro de la Ciudad

No podemos dejar que la ópera muera, señala Ernestina Garfias

Luminaria de la época de oro del arte lírico nacional, asegura que hace esto por amor, porque no hay dinero

No se vale que los jóvenes cantantes se queden "chiflando en la loma", afirma

ANGEL VARGAS

Ampliar la imagen Ensayo de los protagonistas de El barbero de Sevilla y la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez Foto: José Antonio López

Ampliar la imagen Ernestina Garfias dando instrucciones FOTO Jos� Antonio L�pez

La voz de Ernestina Garfias explota, emocionada: "Tengo 77 años, estoy llena de achaques, pero heme aquí, haciendo ópera. Con bastón, pero si he de morir, que sea de pie".

Las palabras de la directora escénica y ex cantante, una de las grandes luminarias de la época de oro del arte lírico nacional, bien pueden representar el espíritu que rige los derroteros de la Compañía Opera de México.

Fundada en 2004 por el cantante Sergio Meneses, como una propuesta independiente, la agrupación operística se mantiene "en pie de guerra" no obstante la situación económica del país y la escasez de recursos que debe enfrentar, con la premisa de apoyar a los jóvenes talentos nacionales.

De esa manera, a partir de este fin de semana presentará en el Teatro de la Ciudad el tercer título en su haber, El barbero de Sevilla, de Giaochino Rossini, uno de los grandes clásicos del repertorio, en montaje apegado totalmente a los patrones de la época.

Esta humorística historia de los enredos amorosos entre un noble y una bella dama, que logran burlar la vigilancia de un tiránico hombre gracias al peluquero Fígaro, es protagonizada por la mezzosoprano Gabriela Thierry, como Rosina; el barítono Norberto Martínez, como Fígaro; el tenor Oscar de la Torre, como el Conde de Amaviva, y el propio Sergio Meneses, como el doctor Bartolo.

Al igual que el par de títulos anteriores, El elixir de amor y Rigoletto, en esta ocasión la parte musical estará a cargo de la Orquesta Sinfónica Carlos Chávez y el Coro del Taller de Opera Enrique Jasso, todos bajo la dirección de Juan Carlos Lomónaco.

Entrevistada durante uno de los ensayos finales, la maestra Garfias recalca que esta puesta en escena está hecha "al puritito valor mexicano, como sucedió con las otras dos". Es decir, se explica, "con muy escasos recursos económicos, pero con exceso de entusiasmo".

Y agrega que, si bien la ópera es la más costosa de todas las expresiones artísticas, las dificultades para la Compañía Opera de México se incrementan, debido a que es un proyecto independiente, que para obtener apoyos y recursos debe tocar muchas puertas y trabajar con lo poco que se logra obtener.

"No es, entonces, por dinero que hacemos esto, sino por una gran vocación, porque amamos la música. El romanticismo de un artista nunca muere, somos profundamente necios", subraya.

De acuerdo con la ex soprano y también ex actriz de cine, las dificultades para hacer ópera hoy en día son casi las mismas que las de la llamada época de oro:

"El dinero ha sido siempre uno de los grandes problemas. Pero en la ópera pasó lo mismo que en el cine mexicano, que vivió su mejor época en los años 30, 40 y 50, y la llaman época de oro cuando deberían llamarle época de hambre, porque no había dinero", cuenta.

Sin dinero hay que usar la imaginación

Y, sin importar esa escasez de recursos, "se arañaba en un lado u otro; los actores no cobraban o incluso ponían dinero, y fue así cuando salió lo mejor de nuestro cine. Entonces, sí se necesita el dinero, pero todo hay que manejarlo como Dios manda y ante todo usar la imaginación".

Para Ernestina Garfias, El barbero de Sevilla es una de las óperas que más gustan en México y aclara que el montaje que ella propone está apegado totalmente a las directrices de aquella época, porque, "¿a quién se le ocurriría enmendar la página de un gran clásico".

Y para concluir, justifica la razón de ser y la necesidad de que existan en el país más proyectos como Opera de México: "Ante la enorme serie de dificultades que enfrentar, lo más fácil sería no hacer ópera y que este arte poco a poco muera. Pero no, no se vale que los pobres muchachos que tanto han estudiado se queden chiflando en la loma o que se vayan a vender seguros porque no tienen donde foguearse ni donde desarrollar su trabajo. Quienes amamos la ópera, seguiremos apoyándola por siempre".

Las funciones de El barbero de Sevilla son: 4 de junio a las 18:30 horas, el 8 a las 20:30 horas y el 11 a las 19 horas, en el Teatro de la Ciudad, Donceles 36, Centro Histórico.

 
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