Usted está aquí: viernes 2 de junio de 2006 Sociedad y Justicia Obstruye la Conamed acceso a servicio médico de calidad

En cinco años aumentaron 20% las quejas, dice la CNDH

Obstruye la Conamed acceso a servicio médico de calidad

ANGELES CRUZ MARTINEZ /I

Ampliar la imagen Operación en el hospital general de la Secretaría de Salud Foto: Jesús Villaseca

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El constante aumento en el número de quejas de personas que han sido víctimas de algún error u omisión en los servicios médicos evidencia lo lejos que está el sistema nacional de salud de México de proporcionar atención de calidad. En los 10 años de existencia de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) se triplicó la cantidad de asuntos recibidos, cuando se suponía que el trabajo del organismo iba a contribuir a reducir las inconformidades y a elevar la calidad de las actividades del sector.

Las deficiencias están ahí y forman parte de una realidad que las autoridades se niegan a ver, y más bien se empeñan en ocultar con estadísticas para justificar sus programas.

De ello dan cuenta la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), abogados de larga experiencia en litigios por negligencia médica y los directamente afectados: los pacientes, con motivo del décimo aniversario de la Conamed, el cual se cumple este sábado 3 de junio.

Muy pocos de los objetivos que motivaron la instauración de la comisión han sido cumplidos, afirma el abogado Pedro Morales Aché, como el de ser una instancia que contribuya a tutelar el derecho a la protección de la salud de los mexicanos, o a mejorar la calidad en la prestación de los servicios médicos.

No ha sido así porque antes de siquiera poder exponer su caso, quienes se acercan a la Conamed deben cumplir un cúmulo de requisitos, empezando por acreditar el vínculo que tienen con la institución de salud contra la que pretenden quejarse, y luego sortear los "argumentos" que "médicos especialistas" plantean para disuadir a los pacientes de la presentación de su inconformidad.

Así le pasó a José Luis Peredo González, quien hace un año fue a la comisión con la esperanza de que interviniera, pues su madre, Arcelia González Pinto, había sido víctima de negligencia médica en el hospital regional Adolfo López Mateos del ISSSTE.

Hasta en tres ocasiones en un solo día solicitó que se atendiera a González Pinto por los trastornos neurológicos que presentaba y que por sus antecedentes de hipertensión arterial, obesidad y tabaquismo debieron alertar a los doctores sobre el riesgo de una crisis hipertensiva y el desenlace que finalmente ocurrió, un infarto cerebral.

Desde el 18 de mayo de 2005, la madre de José Luis Peredo está internada en dicho hospital con daño neurológico irreversible. A pesar del error cometido, la atención clínica no mejoró. Por el contrario, siguió una cadena de irregularidades que lo llevaron a buscar ayuda externa.

Llegó a la Conamed, donde luego de presentar las notas médicas y explicar los hechos, el consultor Fernando Martín del Campo le recomendó que antes de presentar la queja esperara a "conocer la evolución y posibles secuelas" de la paciente para luego "fijar sus pretensiones conciliatorias hacia el ISSSTE".

José Luis Peredo recuerda que el funcionario de la Conamed aseguró que ese era el mejor camino, y que mientras tanto la comisión no podía intervenir. "Nunca preguntó en el hospital lo que había pasado ni solicitó que se atendiera bien a mi mamá, y si acaso lo hizo nadie lo tomó en cuenta", dice.

Recurrió entonces a la CNDH, donde fue admitida su queja, y el pasado 18 de enero el organismo resolvió que los médicos del hospital Adolfo López Mateos violaron los derechos humanos de Arcelia González Pinto e incumplieron leyes, reglamentos y normas sanitarias, por lo que solicitó que se repare el daño causado a la señora y se inicie el procedimiento correspondiente ante el órgano interno de control del instituto contra los médicos que resulten responsables, y a quienes por las condiciones del expediente clínico sólo se puede identificar por sus apellidos.

Negligencias en aumento constante

Cuando en 1996 la Secretaría de Salud dio a conocer el proyecto para crear la Conamed planteó que se requería una instancia que contribuyera a mejorar la calidad de los servicios médicos del país y para que los pacientes tuvieran la posibilidad de resolver los conflictos con las instituciones, sin tener que llegar a los procesos judiciales largos y costosos. En aquel momento, las autoridades también advirtieron que la comisión contribuiría a evitar que en México se reprodujera el modelo estadunidense, donde las demandas judiciales en contra de los médicos son comunes, así como las indemnizaciones por montos millonarios.

Además, había una evidencia contundente. En aquel momento, las quejas contra los servicios médicos estaban entre los principales motivos de violación de los derechos humanos atendidos por la CNDH.

Sin embargo, en la actualidad esa situación continúa y, lejos de reducirse, las inconformidades siguen en aumento, a un ritmo de 20 por ciento anual en el último lustro, explicó Raúl Plascencia Villanueva, primer visitador de la CNDH.

Ello habla de una problemática estructural que no ha logrado encontrar solución y por la cual persiste el riesgo para la salud y la vida de las personas que acuden a las instituciones, dice.

Basta con visitar una unidad clínica, "la que sea", para corroborar el tipo y calidad de atención que reciben los pacientes, empezando por el tiempo que transcurre entre el día en que piden la cita y la fecha en que se les otorga.

Al respecto, Pedro Morales Aché, asesor de organismos no gubernamentales y con experiencia de 17 años en litigios relacionados con la prestación de los servicios de salud, asegura que la Conamed se ha convertido en una instancia que obstruye el acceso de las personas a una atención médica de calidad. Tiene como regla general la liberación de responsabilidades de los profesionales de la salud.

Esta forma de actuar ya está superada por el derecho civil, que en años recientes y con criterios más liberales ha privilegiado el reconocimiento de la responsabilidad en que se incurre en el ejercicio de la práctica médica y que, en cualquier caso, existe la obligación de reparar el daño moral ocasionado a los individuos, asegura.

 
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