Usted está aquí: lunes 29 de mayo de 2006 Mundo Presos, militares argentinos que reivindicaron el terrorismo de Estado

Analizan el paso a retiro de seis oficiales por el acto de homenaje a la dictadura

Presos, militares argentinos que reivindicaron el terrorismo de Estado

STELLA CALLONI CORRESPONSAL

Buenos Aires, 28 de mayo. Los militares argentinos en ejercicio que participaron de un acto reivindicando a la dictadura (1976-1983) y al terrorismo de Estado, el pasado 24 de mayo, fueron detenidos y podrán ser pasados a retiro.

Seis oficiales y otra decena de uniformados deberán comparecer esta semana y sobre ellos también podría caer la orden de retiro obligatorio de acuerdo a la decisión del jefe del ejército Roberto Bendini, duramente calificado por los concurrentes al acto.

Mediante una convocatoria, que además de ser publicitada con volantes en los cuarteles, fue transmitida vía Internet por el Grupo GM y otros ex agentes de inteligencia de la pasada dictadura, se insultó a funcionarios, entre ellos el propio presidente Néstor Kirchner y sufrieron agresiones y golpes varios periodistas. Hubo amenazas de muerte para el mandatario.

Desde Colombia, el ex jefe del ejército, general retirado, Martín Balza, actual embajador de Argentina en ese país, calificó de "inaceptables" los discursos de sus colegas y recordó "que nadie que posea estado militar puede concurrir de uniforme a un acto de esta naturaleza política o tangencialmente política".

Bendini y Balza son considerados "traidores" por los militares de la pasada dictadura y sus seguidores actuales. Los militares sancionados ya con prisión son los capitanes Juan Manuel Lucioni, Santiago Marcelo Listorti y Gabriel José Esquer, los tenientes Juan Andrés Ferrero y Andrés Ramiro Gaspar y el mayor Carlos Fabián Magnani, que debe responder por estos que pertenecen a la Compañía de Comando 601 de Campo de Mayo.

En el mismo acto el general retirado Miguel Giuliano acusó al gobierno de Kirchner de tener "memoria subjetiva y hemipléjica".

Este es un pensamiento muy arraigado que difunden los ex servicios de inteligencia, con una serie de acusaciones al gobierno al que califican de "subversivo", "proguerrillero" y otros adjetivos similares, a la vez que llaman a resistir a esta administración. El general retirado Giuliano acusa ahora al gobierno de "persecución política", y pide que no sólo se juzgue a los militares sino a "los terroristas (como llamaban los dictadores a la mayoría de los desaparecidos) y a los responsables de las organizaciones (se refiere a Montoneros, y al Ejército Revolucionario del Pueblo) que están impunes en el Congreso y en el gobierno".

En el acto -al que concurrieron entre 500 y mil manifestantes- atacaron toda la política de derechos humanos del gobierno y estaban también ex militares, ex policías, ex servicios de inteligencia y grupos ultraderechistas, que luego amenazaron y golpearon a periodistas para tratar de impedir las filmaciones donde se veían los militares en funciones.

El jefe de gabinete Alberto Fernández dijo que todos "tienen derecho a homenajear a sus muertos, pero que los militares están detenidos "porque reivindicaron hechos oprobiosos de terrorismo de Estado".

Entre los llamados "dinosaurios" del ejército se vio a Cecilia Pando, esposa del mayor Rafael Mercado, quien fue pasado a retiro recientemente por su defensa abierta de la dictadura y quien, incluso, llegó a infiltrarse en un acto en la Casa de Gobierno, para interrumpir a Kirchner.

Todo esto sucede cuando siguen apareciendo casos de graves violaciones a los derechos humanos, como sucedió con el campesino Luis Rolón, de la provincia de Corrientes, quien resultó ser un sobreviviente del centro clandestino de detención La Polaca, situado en una zona fronteriza con Brasil donde desaparecieron varios militantes atrapados al intentar salir del país durante la pasada dictadura.

Rolón estaba cumpliendo el servicio militar obligatorio en 1978 en la Compañía de Ingeniero tres de Monte Caseros, donde le impusieron la tarea hacer el croquis de un lugar y comenzó con dificultades a trazar el del cuartel donde estaba. Por esto fue acusado de trabajar para alguna organización guerrillera, sometido a torturas aberrantes y llevado a La Polaca. Sobrevivió al horror y luego lo volvieron detenido al mismo cuartel donde empezó su tragedia. Lo absolvieron en 1980 y volvió al campo pero nunca más consiguió un trabajo y resiente la desconfianza de vecinos, y el miedo en el que ha vivido todos estos años. Sólo se atrevió a hablar cuando reconoció en fotos la silueta de La Polaca, y ahora podría lograr justicia.

 
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