Usted está aquí: lunes 29 de mayo de 2006 Mundo Uribe es relegido en Colombia con 62 por ciento de la votación

Obtiene Gaviria 22 por ciento de sufragios; la izquierda, segunda fuerza política

Uribe es relegido en Colombia con 62 por ciento de la votación

Ofrece un nuevo mandato basado en la continuación de su política contra la guerrilla

Supera el abstencionismo 50%; el liberalismo vive su peor derrota con Horacio Serpa

JORGE ENRIQUE BOTERO CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Tras ganar la relección presidencial en Colombia, Alvaro Uribe saludó ayer a simpatizantes al llegar a su casa de campaña en la capital del país Foto: Ap

SantaFe de Bogota, 28 de mayo. Alvaro Uribe fue relegido hoy presidente de Colombia para el periodo 2006-2010 con siete millones de votos, 62 por ciento de los casi 12 millones de sufragios depositados durante una jornada tranquila en la que la guerrilla cumplió su oferta de no sabotear los comicios. El segundo lugar lo ocupó el ex magistrado Carlos Gaviria, quien llegó a la cifra de de dos millones y medio de votos (22 por ciento), inédita para la izquierda, mientras que la abstención volvió a superar 50 por ciento.

Según la mayoría de los analistas, la jornada electoral resultó histórica por dos razones: es la primera vez que se relige un presidente en ejercicio y también la primera vez que la izquierda obtiene el segundo lugar en unos comicios presidenciales. Según la analista electoral Josefa Serna, "el país pasó de la tradicional confrontación entre liberales y conservadores, a una abierta disputa entre izquierda y derecha".

Apenas dos horas después del cierre de las 50 mil mesas de votación, la Registraduría Nacional dio a conocer las cifras casi definitivas, con 95 por ciento de los votos escrutados. En ellas, el candidato del Partido Liberal, Horacio Serpa alcanzaba algo más de un millón de votos, (11.83) lo que ha sido interpretado por especialistas como la peor derrota sufrida por el liberalismo en su historia. La analista política Elizabeth Ungar consideró que el liberalismo deberá afrontar el dilema de lanzarse a una oposición abierta o "entregarle las llaves del partido al presidente electo".

Uribe llegó al poder en 2002 encabezando una disidencia del Partido Liberal.

Al reconocer la victoria de Uribe, Carlos Gaviria proclamó al Polo Democrático como la primera fuerza política del país, al tiempo que desechó la posibilidad de presentarse como aspirante a la alcaldía de Bogotá el próximo año. "Me dedicaré a hacer oposición y a consolidar al Polo Democrático como la principal fuerza política nacional", dijo.

Gaviria subrayó que en sólo cuatro años la izquierda cuadruplicó sus votos y que si lo vuelve a hacer, en 2010 logrará el triunfo. Advirtiendo que él consideraba el resultado como un triunfo, Gaviria citó en su discurso al escritor argentino Jorge Luis Borges: "Esta derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece".

Voceros de la campaña del presidente Uribe calificaron el triunfo de "nítido y contundente", y no descartaron el impulso a una nueva reforma constitucional que permita a Uribe postularse a una tercera elección en 2010. El propio Uribe se negó a descartar esta posibilidad en una reciente entrevista radial.

Al reunirse esta noche con sus seguidores en un céntrico hotel de esta capital, el ganador de los comicios pidió a "Nuestro Señor y María Santísima que nos ayuden en los próximos cuatro años", al tiempo que agradeció a sus colaboradores y a los soldados y policías que hicieron posible las elecciones. El presidente ofreció un nuevo mandato basado en la continuación de su política de lucha contra la insurgencia armada y "el respeto al pluralismo político y a las libertades".

Uribe aprovechó su discurso de victoria para criticar a su par venezolano, Hugo Chávez, indicando que no utilizará el comercio exterior para misiones ideológicas, "sino para acabar con la pobreza de mi patria". Ratificó su decisión de poner en marcha el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, pero calificó de "absurdo" el hecho de que los países centroamericanos y la comunidad andina no tengan proyectos integracionistas.

Asimismo, delineó la agenda legislativa del Congreso, compuesto en su mayoría por fuerzas que lo apoyan, y le pidió a los parlamentarios trabajar con más seriedad y puntualidad. "Yo también tengo que mejorar, le pido a Dios que me ayude a producir mejores resultados", dijo. Alentando los cálculos de algunos analistas, invitó al liberalismo al diálogo y le ofreció plenas garantías a la oposición.

Uribe, quien según comentaristas convirtió su discurso en "una acción de gracias", terminó su discurso con lágrimas y la voz quebrada, anunciando que "mañana continuaré esta gesta acudiendo a una misa en la iglesia donde reposan los restos de mis padres".

Comentaristas políticos llamaron la atención sobre el hecho de que el presidente no hizo ninguna mención al tema del canje entre secuestrados por la guerrilla e insurgentes presos, ni mencionó, como lo había hecho en su campaña, la posibilidad de impulsar diálogos con los rebeldes.

En tanto, tras admitir su tercera derrota electoral en serie, Serpa anunció que su mermado partido hará oposición a Uribe, a quien le pidió rectificar el rumbo. "Si no lo hace estaremos en graves dificultades", advirtió. Agregó que el presidente "es prisionero de una alambrada de alianzas" en la que incluyó a los paramilitares de extrema derecha con quienes Uribe realizó negociaciones en su primer mandato. Serpa terminó sus palabras citando a Miguel de Unamuno y señaló que "Uribe venció pero no convenció".

Durante sus cuatro años al frente del gobierno, el presidente Uribe dio prioridad al tema de la confrontación con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), impulsando gigantescas operaciones militares en las que participaron centenares de asesores estadunidenses. No obstante, expertos en temas militares consideran que la estrategia antisubversiva de Uribe no ha tenido los frutos esperados.

Al término de la jornada electoral, la mayoría de analistas coincidió en que sus resultados delinearon un nuevo mapa político en esta nación sudamericana, cuyas principales expectativas siguen concentradas en la superación del conflicto armado interno que vive desde hace más de 40 años y que ha producido una crisis humanitaria de grandes proporciones.

 
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