Usted está aquí: jueves 25 de mayo de 2006 Espectáculos No soy nada; apenas empiezo a explotar mi creatividad: Cullum

Cuando toco el piano salgo de mi cuerpo, dice el inglés, considerado fenómeno del jazz

No soy nada; apenas empiezo a explotar mi creatividad: Cullum

Catching tales es la mejor representación de quien soy y en quién deseo convertirme como músico, expresa

El cantante de 26 años se presentó ayer en el teatro Metropólitan

JORGE CABALLERO

Ampliar la imagen Mantengo cierta inmadurez en mi forma de ejecutar para extender mi juventud, señala Jamie en entrevista

De visita en nuestro país para participar en el Festival Internacional de Jazz de la Ciudad de México (ayer tocó en el teatro Metropólitan), el británico Jamie Cullum, considerado fenómeno de ese género, resta importancia a esa definición, y en entrevista con La Jornada menciona: "En comparación con Herbie Hancock o John Coltrane no soy nada, apenas estoy aprendiendo, pero creo que en el mercado común de la música no estaba acostumbrado a escuchar la fusión entre el jazz y el pop, hasta Destiny's Child podría sonar interesante si combinara bien estos géneros. Realmente no me la creo, considero que apenas empiezo a explotar mi creatividad y quiero pasármela haciendo música los próximos 50 años de mi vida".

No conforme, agrega: "Todos esos adjetivos los ignoro, porque apenas estoy creciendo, lo que hago no son canciones con 20 minutos de improvisaciones, sino temas de cinco minutos con un solo de piano de dos minutos... Al principio quería ser como Kurt Cobain, después como Jimi Hendrix y luego como Massive Attack... Hago una mezcla de todo para encontrar mi esencia, mi estilo. Al principio Twentysomething (su disco anterior) fue bien recibido por la gente adulta, pero poco a poco penetró en los jóvenes de mi generación, lo cual es muy reconfortante; no quería ser un hombre viejo dentro de un cuerpo joven; quiero, mantengo, cierta inmadurez en mi forma de tocar para extender mi juventud".

Breve relato de una historia

El cantante de 26 años, quien además es compositor y multinstrumentista, nació en Essex, Inglaterra; durante la adolescencia descubrió el jazz; combinó sus estudios con actuaciones en pubs, hoteles, cruceros y en fiestas familiares. "Tuve una presentación una noche antes de mis exámenes finales. Falté a la fiesta de mi graduación para hacer una gira; me di cuenta de que realmente me gustaba la música", confiesa.

A finales de los años 90 tomó prestado un fondo estudiantil para grabar su primer disco. Luego se mudó a Londres, donde la disquera especializada en jazz, Candid, editó su segundo álbum, éste ya con nombre: Pointless Nostalgia. Finalmente una trasnacional, Universal Classics, lo contrató e hizo en 2003 Twentysomething, que se convirtió en un acontecimiento mundial.

Ahora Jamie Cullum lanza la producción Catching tales, resultado de cuatro meses de escribir canciones, de visitar pubs y de regresar a casa. Lo define como "la mejor representación de quien soy y en quién quiero convertirme como músico. Hay errores, hay acordes buenos y malos; ése es el sentimiento de ser el mismo, de estar en contra de que todo esté muy bonito".

Para seducir a una mujer

A propósito, la segunda canción del disco, London sky, se trasformó en estandarte para los ingleses después de los ataques terroristas a esa ciudad. Se le preguntó si fue antes o después de ese hecho cuando la compuso: "La hice para seducir a una chica, la compuse antes de los ataques, pero después adquirió nuevo significado. Estoy orgulloso de vivir en Londres, es una ciudad que me gusta mucho. London sky quizá es una canción que resulta cursi -los ingleses no lo confiesan por su propia naturaleza-, pero expresa todo lo que siento por la ciudad y creo que es compartido por todos".

Frenesí ante el piano

Cuando uno ve en el escenario cómo Cullum le pega frenéticamente al piano, la imagen traslada inmediatamente a su paisano Derek Jarman, específicamente en The last of England. Jamie dice: "Son gestos punks. Esta actitud la adquirí tocando rock cuando era más joven, estuve en grupos que eran casi punks, en los que acabábamos con los instrumentos y la agresividad estaba siempre presente. Después me di cuenta de que me gustaban algunos aspectos del rock y otros del jazz, así que los mezclé... recuerdo que fui de traje a mi primer concierto de jazz, porque no sabía si me iban a dejar entrar.

"Esta agresividad y espontaneidad forma parte de mí... desde los 14 años compongo canciones en las que hablaba del enojo que siente todo adolescente hacia los padres, pero siempre me he considerado un músico uncool, nunca he creído en vivir rápidamente, prefiero vivir mucho tiempo para hacer más música. También me considero un nerd de este arte."

Sobre el tema, Cullum agregó: "Cuando me siento en el piano, aunque lo haya hecho cientos de veces, siento que soy otra persona, salgo de mi cuerpo y me traslado a un lugar alegre, vivo una experiencia inigualable; esta sensación la quiero compartir con la gente".

Confesó: "Mantengo una relación estrecha con los artistas de mi generación. Una vez platicaba con un amigo pintor, que me decía que tenía celos de los músicos por la conexión inmediata que tienen con el público, cuando él debía esperar unos meses para conocer la reacción de la gente sobre su obra. También me gusta la fotografía y he hecho algunos cortometrajes que están inéditos".

 
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