Usted está aquí: jueves 18 de mayo de 2006 Opinión Militarizar la frontera: una locura más de Bush

Molly Ivins

Militarizar la frontera: una locura más de Bush

Austin, Texas. Detesto mencionar tan desagradable posibilidad, pero, ¿han considerado la locura como explicación? La chifladura tendría cierto grado de sensatez. Digo, anunciar que uno va a militarizar la frontera con México, y luego asegurarle al presidente de México que no va a hacerlo. Anunciar que va a enviar la Guardia Nacional, pero luego asegurarle a todo el mundo que no serán tantos soldados y que es sólo por un ratito.

Militarizar la frontera es una idea terrible. ¿Tenemos un Departamento de Estado? ¿Estará en sus cabales? ¿Hasta qué grado se quiere enfurecer a México cuando está sentado en un enorme tonel de petróleo? Bush sabe cuál será el resultado más probable de esta acción. Era gobernador durante la tormenta política que sobrevino cuando un marine que formaba parte de patrullas antidrogas en la frontera mató de un tiro a Ezequiel Hernández, inocente pastor de cabras en Redford, Texas. Esa es la definición de orate: uno que repite la misma cosa y espera un resultado diferente.

Supongo que la política tendría también una explicación. Es muy posible que la demencia y la política sean parientas cercanas. Sin embargo, es un hueso duro de roer para la Guardia, que está fuertemente emplazada en Irak, por el momento con 20 por ciento de sus integrantes, cuando el año pasado era el 40. A algunos soldados los mandan varias veces. El teniente general James Helmly, jefe del ejército de reserva, dice que éste degenera con rapidez en una "fuerza disminuida" que se encuentra "en grave peligro de ser incapaz de atender otras necesidades de servicio". Feliz temporada de huracanes para todos. La Guardia también anda corta de equipo y lejos de cumplir sus metas de reclutamiento.

Sin embargo, los derechistas están muy enojados con Bush en este momento, y éste es un gesto de fuerza para hacerlos felices, aun si no sirve en absoluto para cerrar la frontera. ¿Quieren acabar con la inmigración indocumentada? ¿Quieren usar a los militares como policías? Prohíban contratar trabajadores indocumentados y pongan a la Guardia Nacional a vigilar que se cumpla la norma. Luego rescriban el TLCAN e inviertan en México.

Entre tanto, llegan nuevas pruebas de que todo el partido ha enloquecido, con la aprobación de otra reducción de impuestos por 70 mil millones de dólares para los ricos. El Centro sobre Prioridades Presupuestales y Políticas señala que el hogar de mediano ingreso recibirá una reducción de 20 dólares, en tanto los que ganan más de un millón al año obtendrán casi 42 mil.

El periódico Washington Post editorializó: "Deshonestidad presupuestal, injusticia distributiva, irresponsabilidad fiscal: a estas alturas las palabras son tan familiares que puede resultar difícil apreciar lo dañino que puede resultar seguir este curso en materia de impuestos".

Tanto el presidente Bush como Richard Cheney andan todavía por allí diciendo que si se reducen impuestos se elevan los ingresos fiscales. Bueno, no: ahora más bien andan en Babia. Sus propios economistas les dicen que no es cierto, pero ellos siguen sosteniendo esa mentira con la misma tenacidad con que se aferraron a los cuentos sobre armas de destrucción masiva en Irak. Qué patético.

Hablando de demencia, el reporte más triste que llega de Irak es que se mantiene en activo a soldados que muestran signos de perturbación sicológica y depresión, lo cual incrementa el riesgo de suicidio. El Hartfort Courant informa que aun soldados que ya han sido diagnosticados de estrés postraumático siguen en activo y que la tasa de suicidios ha aumentado: 22 soldados en 2005. Como he dicho antes, las fuerzas armadas no están preparadas para hacer frente a la avalancha de casos de enfermedad mental que retorna de Irak. ¿De cuántas formas podemos maltratar a nuestros soldados, mientras la derecha hace esta elaborada muestra de devoción a "nuestras tropas"?

La pauta consistente en todos estos problemas es la incapacidad de distinguir la fantasía de la realidad. Los inmigrantes mexicanos siguen cruzando la frontera porque aquí pueden obtener empleos, los cuales son ofrecidos por empresas cuyos jefes ejecutivos apoyan a George W. Bush. Ahí es donde éste podría tener un impacto en el problema si en realidad quisiera hacerlo.

El recorte de impuestos por 70 mil millones forma parte de una persistente fantasía de la derecha, desde los tiempos de la curva de Laffer*. Por supuesto, aferrarse a preceptos de comprobada falsedad es entendible cuando uno se beneficia de ellos, pero en algún punto la realidad interviene.

En cuanto a la fantasía de Irak y a quienes pese a la renuencia de la nación fueron tras ella mediante mentiras, desinformación y distorsión de informes de inteligencia... ¿qué no hay una ley en contra de eso?

* Supuesta teoría económica según la cual, mientras más altos sean los impuestos, la gente va perdiendo el deseo de trabajar, lo cual se traduce en una merma de ingresos para el gobierno. Fue popular en tiempos de Reagan. (N. del T.)

Traducción: Jorge Anaya

 
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