Usted está aquí: sábado 13 de mayo de 2006 Cultura El compositor creó ''una obra revolucionaria''

Propone un ritual onírico inspirado en el inframundo de Rulfo, dice Sergio Vela

El compositor creó ''una obra revolucionaria''

ARMANDO G. TEJEDA CORRESPONSAL

Madrid, 12 de mayo. Murmullos del páramo es una ópera del músico mexicano Julio Estrada, inspirada en el mundo onírico y fantástico del escritor Juan Rulfo.

El director escénico de esta ''complejísima" obra es Sergio Vela, quien asegura que estamos ante una ópera ''revolucionaria" y de enorme importancia para la música contemporánea.

En entrevista con La Jornada, a unas horas del estreno mundial de Murmullos del páramo, Vela detalló los pormenores de la creación de una obra que hace convivir a músicas y artistas de diversas disciplinas. Todos alrededor de los sonidos, los silencios y los murmullos que evocan el inframundo creado por Estrada, pero inspirado en Rulfo.

-¿Están listos los últimos retoques para el estreno mundial de la ópera?

-Siempre que hay un estreno se aprovecha hasta el último minuto para hacer ajustes y mejoras, pues toda empresa humana es perfectible. Estamos ante una obra que es muy compleja, por eso hace sólo 24 horas yo estaba muy angustiado porque ha faltado tiempo para ajustar las últimas reformas, sobre todo en aspectos del montaje y en la secuencia de la iluminación, a pesar de que el equipo estuvo alrededor de un mes en Sttutgart ensayando musical y escénicamente.

-¿La dirección escénica de una obra con esas características fue compleja?

-Digamos que es una obra muy extraña, muy heterodoxa porque, por una parte, la música de Julio Estrada muestra a un compositor que no hace concesiones y que siempre va en búsqueda de una voz genuina y propia. No busca la originalidad como efecto, sino realmente como discurso. En este caso, la complejidad inicial ocurre en el subtexto; es decir, si nos remontamos a Pedro Páramo, de Rulfo, nos damos cuenta que es una novela en la que un personaje comienza contando una historia de búsqueda de su padre, como una forma de indagación de los orígenes o de los ancestros, pero se percata no sólo de que el padre ha muerto sino que todos los personajes también. Y a la mitad de la obra advertimos que el personaje mismo también ha muerto.

''Esta rareza inicial de un diálogo desde el inframundo se convierte en el punto de partida de la reflexión de Estrada sobre lo que Rulfo dice: que después de la muerte, queda la voz de los muertos.''

-Esta interpretación se desprende de la investigación del propio Estrada sobre los sonidos en la obra de Rulfo, ¿es así?

-Sí, porque hace unos 12 años Julio Estrada hizo un estudio muy profundo sobre el tema del sonido en Rulfo. A partir de ahí hubo una primera exploración de ambientes sonoros con fragmentos muy bien seleccionados de la novela, que en su momento constituyeron la versión radiofónica de la ópera.

''Luego el discurso musical fue creciendo, mediante un terceto hecho por contrabajo, una soprano -en este caso Fátima Miranda- y un ruidista, que es más que un percusionista. Por otra parte, se incluyó a un quinteto vocal que tiene otra partitura, que hace todos estos murmullos que no sólo forman parte de la estética de Estrada, sino del espíritu mismo de este diálogo en el inframundo. A eso se agregan otros instrumentos, con lo que es un discurso musical de extraordinaria complejidad, porque son muchos planos sonoros superpuestos, además de la amplificación en vivo, creando una especie de cúpula que circunda al espectador.''

Vuelta a los orígenes de la ópera

-¿Cómo logró compaginar esta mezcla de sonidos e instrumentos en la puesta en escena?

-El sonido viaja a alrededor del teatro, mientras el público presencia una suerte de ritual onírico, algo hipnótico, porque es una obra con poca acción y mucho más de atmósfera que de hecho dramático.

-En términos estrictamente musicales, ¿qué aporta esta ópera rulfiana?

-Tengo la impresión que Estrada ha hecho algo realmente importante en términos musicales, además de que tiene la audacia que a 400 años del nacimiento de la ópera se atreve a dividir a los personajes en varios intérpretes. Es decir, si en la historia de la ópera normalmente identificamos a un intérprete con el personaje que encarna, lo que ha hecho Estrada es dividir en cantantes e instrumentistas a los diversos personajes. Y no sólo eso: cada uno de esos instrumentos o cantantes frecuentemente interpretan a más de un personaje.

-¿Se podría decir que estamos ante una obra revolucionaria del canon operístico?

-Sí, porque hay varias cosas. Primero, la división de los personajes en varios intérpretes lo que hace es volver a los orígenes del género, ya que esto ocurría con la juglaría medieval y los madrigales renacentistas. Quizá de manera inconsciente, Estrada ha hecho esto, pues la revolución se da más en el sentido estrictamente musical, pues además desvincula la música del texto.

-¿Qué importancia tienen los sonidos en la obra?, pues en Rulfo son muy valiosos.

-Recuerdo un fragmento de El llano en llamas en el que un personaje pregunta: ''¿Qué es ese ruido?'' Y otro dice: ''¿qué ruido?'' y responde: ''eso, el silencio''. Al respecto, me parece que la música es sonido y silencio. Contra lo que muchos piensan de la estridencia de la música contemporánea, lo que hay en el caso de Julio Estrada es que se parte del silencio y se vuelve al silencio.

 
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