Usted está aquí: domingo 7 de mayo de 2006 Política Detenidos en Santiaguito dan testimonio de la brutalidad

Recibe La Jornada cartas de ejidatarios apresados

Detenidos en Santiaguito dan testimonio de la brutalidad

Habitantes de San Salvador Atenco detenidos en el penal estatal de Santiaguito hicieron llegar a La Jornada varias cartas en las que denuncian golpizas brutales, amenazas de muerte, atracos, ultrajes y otros abusos perpetrados por policías durante las redadas, detenciones y el traslado al reclusorio. Asimismo, se consideran ''presos de conciencia'' y exigen la renuncia del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto.

En una misiva dirigida a organizaciones sociales de México y el mundo, fechada en ''la otra Almoloyita'', integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (San Miguel Cuautlinchán, Nexquipayac, Acuexcomac, Chiconcuac, Tezoyuca, Santa Catarina del Monte, Santa María Nativitas, San Miguel Tocuila, Santa Cruz, Chimalpa, Chiautla, San Andrés Rivapalacio, Texcoco, Tulantongo, Tequexquináhuac, San Miguel Tlaixpa, La Purificación, San Diego, Santa Inés, San Pedro Chaucingo, San Jerónimo, San Juan Totilapa, Zapotlán y San Salvador Atenco) reiteran que desde 2002 autoridades federales, estatales y municipales se han cerrado al diálogo, han incumplido acuerdos y han respondido con ''represión sistemática, programada y persistente''.

Anuncia que los presos que ingresaron el 5 de mayo iniciarán una huelga de hambre de 96 horas en demanda de la destitución de Peña Nieto y de los secretarios de Seguridad Pública y de la Policía Judicial del estado, y por la libertad ''inmediata e incondicional'' de todos los detenidos.

A continuación se reproducen fragmentos de algunas cartas anónimas.

Testimonios desde la celda

"Aproximadamente a las 16 horas (del 3 de mayo), granaderos y policías empezaron a avanzar. Ya habían llegado más antimotines con rifles lanzagases, armas largas y pistolas. La casa estaba rodeada, también del lado de la terminal. La agresión empezó con gases lacrimógenos por toda la casa. Forzaron las entradas de las casas de al lado para acceder por las azoteas. Ya dentro, golpearon con toletes y armas a los compañeros que se encontraban en los cuartos, inclusive a los que estaban heridos. Con las mujeres cometieron bajezas como bajarles el brassier y manosearles los senos y sus partes íntimas. No pararon de golpearnos hasta subirnos a los camiones. Algunos fuimos arrastrados escaleras abajo como bulto, y pateados sin compasión en el piso. Luego nos paraban para seguirnos golpeando con los toletes en la cabeza o donde cayera. La mayoría sufrimos heridas en la cabeza. Muchos quedaron cegados o inconscientes por el gas. Hay un compañero en riesgo de perder un ojo.

"En los camiones empezaron las amenazas de muerte para los compañeros y sus familias. Nos percatamos de que los granaderos estaban drogados. Con las compañeras empezaron las agresiones y el abuso sexual (...) En el penal se separó a Ignacio del Valle y a Felipe Alvarez de los demás compañeros; estaban esposados (...) Dentro del penal nos despojaron de nuestras pertenencias, credenciales de elector, tarjetas de crédito, licencias de manejo, relojes y celulares y dinero en efectivo."

Golpizas y amenazas

"Mi detención fue realizada en una casa en Atenco cuando fuerzas de granaderos y de la Agencia Federal de Investigación comenzaron a romper vidrios, a entrar por las ventanas, a brincarse por la azotea y a gritar que abriéramos. Al abrir entraron muchos a golpear con macanas, botas de casquillo, rodillas y puños. Yo recibí macanazos y puñetazos en la espalda y golpes en la cabeza. Sin presentar una orden para aprehendernos ni explicaciones sobre nuestra detención, nos aventaron en una camioneta y nos patearon hasta llegar a un camión, en el que, con la cabeza agachada y a empujones, nos subieron y golpearon. Después fuimos a Almoloya de Juárez, donde nuevamente fuimos golpeados. Durante el trayecto fui despojado de mi celular y cartera con documentos personales."

''Personas bañadas en sangre''

"En el carro, durante el recorrido, me golpearon, me quitaron mi reloj, mi cartera, mi pulsera. Nos pegaron unas cinco o seis horas hasta llegar a Toluca, donde nos tienen detenidos."

''En mi caso fue sin deberla. Los (policías) estatales agarraron a cuanta gente encontraron: mujeres, ancianos, menores (...) A todos nos golpearon brutalmente. Nunca había visto personas bañadas en sangre. Luego nos subieron a un camión. Creí que habían acabado los golpes, pero no fue así: también nos golpearon en el camino durante cinco horas hasta llegar al penal de Toluca. Quiero que sepa toda la sociedad del atropello de tanta gente inocente que no tenía vela en el entierro. Estamos pagando algo que no cometimos'.'

Un detenido, al parecer electricista, dijo que los policías le robaron 20 mil pesos. Según su testimonio, ''el proceso está plagado de irregularidades; desde nuestra detención se violaron nuestras garantías (...) Se nos ha mantenido incomunicados, sin agua y sin saber de qué se nos acusa" (De la redacción) .

 
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