Usted está aquí: miércoles 12 de abril de 2006 Opinión IFE: vía libre a la guerra sucia

Editorial

IFE: vía libre a la guerra sucia

Este martes, el Instituto Federal Electoral (IFE) rechazó las impugnaciones interpuestas por la coalición Por el Bien de Todos contra los espots del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en los cuales Roberto Madrazo reta a Andrés Manuel López Obrador a debatir y lo vincula a los hechos de corrupción cometidos presuntamente por René Bejarano, Carlos Imaz y Gustavo Ponce durante la gestión del tabasqueño en el Gobierno del Distrito Federal.

Dicha coalición ­integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia­ argumentaba que los anuncios del PRI calumniaban a López Obrador e incumplían los requisitos constitucionales y legales de la propaganda electoral. En un contexto de guerra sucia y de campañas caracterizadas por el mal gusto, el fallo del IFE prácticamente da luz verde a los partidos para seguir enlodando el proceso electoral y, algo más preocupante, pone en tela de juicio la supuesta imparcialidad que debe regir las acciones del instituto.

Si bien falta que la decisión de ese órgano sea ratificada mañana jueves por el Consejo del mismo, se da por descontado que el fallo no cambiará, pues la resolución preliminar considera que los anuncios del PRI no vulneran "los principios que deben prevalecer en los procesos electorales". Esta decisión cancela en los hechos otra impugnación presentada por la coalición Por el Bien de Todos en contra de los espots difundidos por el Partido Acción Nacional (PAN).

En realidad, no extraña esta decisión. Hay que recordar que el actual Consejo del IFE fue impugnado por la opinión pública desde el momento de la elección de los nuevos consejeros, en octubre de 2003, ya que todos pertenecían a dos partidos, el PRI y el PAN. Entonces, el escritor Carlos Fuentes declaró que la imparcialidad del IFE había sido robada. Hay que tener en cuenta también que desde 1996 la sociedad civil mexicana había conseguido un gran triunfo al imponer un IFE autónomo, ciudadanizado y confiable, logro que fue cancelado con la elección de los consejeros de 2003. Por ello todos los comentaristas independientes aseguraron que México estaba ante una regresión política. Inclusive, la ONU advirtió sobre el peligro de mantener un órgano electoral con integrantes de dos partidos, cuando lo ideal es constituir un consejo plural, incluyente e independiente.

Si bien, entonces como ahora, el consejero presidente del IFE, Carlos Ugalde, ha tratado de convencer a la opinión pública de su imparcialidad y total independencia, los hechos ­y su currículum­ desmienten sus palabras. No hay que olvidar que el instituto ha tenido varias oportunidades para neutralizar las dudas que generó desde el principio. En febrero de 2004 debía decidir si los estatutos del Partido Verde Ecologista de México eran antidemocráticos. El fallo fue en favor de la agrupación política, cuando era evidente que dichos estatutos no cumplían con los requisitos debidos. Además, el Consejo debía designar al nuevo secretario ejecutivo del organismo. Aunque diversas organizaciones civiles trataron de convencer a los consejeros sobre la conveniencia de elegir a un secretario independiente, la decisión quedó entre el PRI y el PAN.

Ahora los consejeros dejaron ir otra oportunidad para hacerse merecedores de confianza: simplemente acabar con la guerra sucia en televisión, en la que participan PRI y PAN, que ha presentado una escalada alarmante en semanas recientes, degradando el debate electoral.

El mensaje que deja el fallo del IFE es sin duda preocupante, porque el que debería ser el árbitro de las elecciones parece estar decantado hacia dos partidos ­PRI y PAN­ y no representa, como debería, a todas las organizaciones políticas del país.

Se trata, pues, de una llamada de alerta para todos los mexicanos ya que, a dos meses de las elecciones, se corre el riesgo de contar con un IFE débil y parcial. Algo que, sin duda, significaría un duro golpe para la incipiente democracia mexicana.

 
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