Usted está aquí: lunes 10 de abril de 2006 Espectáculos Pleno de dolor y rabia, el baile que Linares ofrece a los mineros muertos

Un taranto por los 65 hombres que quedaron enterrados en Pasta de Conchos, Coahuila

Pleno de dolor y rabia, el baile que Linares ofrece a los mineros muertos

"Es un lamento que habla de los derrumbamientos, de la zozobra, de las esposas", afirma

La bailaora mexicana presentó su danza como parte de su espectáculo Duende flamenco

TANIA MOLINA RAMIREZ

Ampliar la imagen Expreso con mi baile la forma en que me afecta el mundo, señala Patricia Linares Foto: José Carlo González

Anoche, la bailaora mexicana Patricia Linares ofreció a los 65 mineros de Sabinas, Coahuila, un hermoso homenaje en forma de baile, cargado de dolor, de rabia, de indignación por la explosión y derrumbe de la mina Pasta de Conchos, que, a tan sólo siete semanas de acontecido, parece ir quedando en el olvido público.

"Sentí tal impotencia: no podía creer que no hubiera medios para rescatarlos; me daban ganas de ir a rascar la tierra con las uñas", contó la bailaora en entrevista un par de días antes de la función. Un taranto por los mineros de Sabinas va, pues, hasta las profundidades, "hasta el último de los mineros (enterrados)".

El baile, fue uno de los más poderosos, más cargados de dignidad, de la serie de solos titulada Flamenco por mi México, que se presentó durante tres días consecutivos, como parte del ciclo Duende flamenco, en la Plaza de la Danza del Centro Nacional de las Artes (Cenart), y que nació de la necesidad de expresar lo que siente por su país.

"Siempre he querido compartir por medio del baile, que es mi manera de expresar, lo que siento, la forma en que me afecta el mundo", dijo Linares, quien baila desde la edad de 10 años. Cada quien tiene su forma de compartir, "ustedes los periodistas, mediante de la pluma, de mente a mente; la danza es de corazón a corazón. Mi alma mueve a mi cuerpo para expresar lo que tengo que decir".

Todas las piezas, a excepción de una, son "bailes por derecho": a partir de conocer las reglas del flamenco, se baila. Es decir, no existe una coreografía planeada, aunque Linares se cuida de no llamarlo improvisación.

Por los campesinos

Una de las piezas estuvo dedicada al campo: Fandango por las manos campesinas que nos dan de comer. "No hay una sola persona que no se alimente gracias a las manos de los campesinos. Y, no se vale, las circunstancias en las que viven son muy dolorosas. ¿Cómo podríamos enriquecernos a tal grado de estar ciegos ante esta situación?"

Otro de los bailes fue Vista aérea de los anhelos de todos los mexicanos. Linares tiene puesta su esperanza en "la reducación", orientada hacia valores y principios que se han ido perdiendo. "La libertad de expresión pisotea el respeto", afirmó la bailaora. Para esta pieza "escogí una soleá, porque es como subirse a una nube y ver todo lo que pasa desde arriba: a los políticos que no hablan de educación, que nos tratan como si fuéramos niños, ofreciéndonos caramelos, cuando el problema de fondo es la pérdida de educación, de principios, de bases morales".

Respecto de Un taranto por los mineros de Sabinas, Linares contó que un taranto es un cante de las minas que aprendió en España. Se trata de "un lamento de los mineros que habla sobre los derrumbamientos (así les dicen en España), la zozobra de las esposas de los mineros, las pesadas jornadas.

"Cuántos productos del carbón consumimos y hay seres humanos arriesgando su vida produciéndolos. Nosotros consumimos, tiramos y nos da igual. Hablo de los mineros, pero igual me podría referir a otros trabajadores", dijo.

La única coreografía ("montada parcialmente, digamos en 60 por ciento") que Linares presentó es Corazón atrapado en las tierras del Mayab. "Cada vez que voy a Yucatán, me cuesta tanto trabajo regresar." La magia, el misterio, la energía del lugar atraparon a su corazón y provocaron este baile coqueto, alegre y sensual.

Ante la falta de alegría

Linares además presentó Tangos urbanos por la ciudad de la ¡¿Esperanza?! "Me subo al Metro, y no veo alegría en las caras de las personas, y pienso, 'pero si no estamos tan mal. ¿Por qué no les bailo un poco un tango?'"

En Flamenco por mi México, la bailaora estuvo acompañada de integrantes de su compañía de baile flamenco: Eduardo Linares en las percusiones; Lina Ravines, Omar Castillo y Cecilia Rivera con las palmas; la cantaora Silvia Cruz La Chivi, y los guitarristas Juan Rosas y Ricardo González. Rosas interpretó una farruca y un zapateado, y González, una seguiriya por bulería.

 
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