Usted está aquí: lunes 27 de marzo de 2006 Deportes Los de Fuente Ymbro

José Cueli

Los de Fuente Ymbro

Salió un toro de Fuente Ymbro de preciosa lámina, con sus cinco años y bien amado. Embistió al caballo en tres ocasiones de largo, humillado y la presencia del toro llenó la plaza de Valencia de emoción. Y le permitió al joven Miguel Angel Perrera cuajar la faena y salirse del montón de toreros que ahí se van. El burel de encastada nobleza se comía la muleta del torero y la belleza en cuadro, resucitaba el milagro del toreo. El diferir la muerte artísticamente con una tela roja.

El inicio de la temporada española en la plaza de la calle Xativa en Valencia, se enmarco en la corrida enviada por Fuente Ymbro con un toro de bandera y un torero Miguel Angel Perrera que despegó un multiespejo con pozo interior, olvidado de su cuerpo y sólo toreando en intimidad, bajo el cielo azul esmaltado del puerto mediterráneo.

Lo demás fue lo de menos, incluso el consentido de la plaza, Enrique Ponce, se quedó mirando a los toritos "artistas", de Juan Pedro Domecq; agarrados al piso, débiles, mensos. Ni su maestría pudo meterlos en la muleta. ¿Qué sucede? ¿Acaso es que lentamente se despierta en los nuevos aficionados otra nueva conciencia? La exigencia del toro generador de la emoción del toreo de siempre.

Sólo el regreso del toro, no su caricatura, despertará en la nueva afición una conciencia torera.

En dos semanas se abrirá la puerta de la Maestranza sevillana y los "cabales" esperamos el toro, el toro que volverá a llenar los cosos...

 
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