Usted está aquí: jueves 9 de marzo de 2006 Capital Política de apoyos a mujeres las convierte en empresarias

Tienen ingresos fijos y recuperan autoestima: Fondeso

Política de apoyos a mujeres las convierte en empresarias

LAURA GOMEZ FLORES

La falta de oportunidades, la violencia intrafamiliar y la necesidad de sostener a sus familias las llevó a tocar miles de puertas, pero nunca obtuvieron empleo porque no llenaban los requisitos: ser joven, con estudios, experiencia y no tener hijos. A cinco años de iniciar esta búsqueda no sólo lograron establecer su propio negocio, sino generar trabajo para otras personas que, como ellas, son rechazadas en el mercado laboral, y conformar la Asociación de Mujeres Líderes Microempresarias (Mulimi).

El objetivo de estas 100 mujeres, entre las que destacan diseñadoras industriales y de ropa de niño, productoras de dulces de amaranto y de rompope, maquillistas de niñas y estilistas, es generar cadenas productivas y ofrecer productos de alta calidad a los consumidores a bajo precio mediante la compra y venta, entre ellas, de insumos para la elaboración de sus propios artículos.

Su acceso a un primer crédito de 3 mil pesos y la "buena paga" ha llevado a algunas de ellas a convertirse en microempresarias, con la posibilidad de obtener un préstamos hasta de 300 mil pesos, aunque existen cinco casos donde ya alcanzaron un millón y se encuentran en pláticas para iniciar exportaciones. Uno de los programas que se impulsan es el de elaboración de buñuelos, en el sur de Estados Unidos, ante la buena aceptación que han tenido, explicó la directora del Fondo de Desarrollo Social (Fondeso), Rocío Mejía Flores.

Durante la segunda entrega de microcréditos para el autoempleo en la plancha del Zócalo, mencionó que estos casos demuestran que la "política de apoyo financiero impulsado por el gobierno capitalino sí funciona y ha permitido a miles de mujeres no sólo tener un ingreso fijo y cuidar a su familia, sino recuperar su autoestima y luchar por sus objetivos, aun cuando caigan dos o tres veces".

La violencia intrafamiliar que sufría Angeles a manos de su madre la llevó a perder su empleo y alejarse de cualquier actividad social. "No sirves para nada, eres un fracaso, los premios que obtienes son por lástima, no por capacidad", eran algunas de las frases que escuchaba todos los días y que la orilló a "abandonarse" hasta que alguien la ánimo a solicitar un crédito y crear su propia empresa de diseño e innovación. Los cursos de autoestima recibidos y su empeño la llevó al éxito. Hoy no sólo abandonó su hogar, sino es asesora en proyectos de incubación e innovación.

Para la señora Bety y Susana, originarias de San Andrés Totolapan, en Magdalena Contreras, la edad fue el principal obstáculo para obtener un empleo. Después de tocar decenas de puertas y escuchar la misma "cantaleta: nosotros le llamámos" decidieron crear su propio negocio: dulces elaborados de amaranto. Hoy cuentan con un pequeño taller, a medias, y generan cinco empleos. "Es un gran paso, pero nos falta mucho todavía, por eso luchamos porque se nos considere como microempresarias y alcanzar un crédito de, por lo menos, 100 mil pesos", dicen.

A Mercedes, la necesidad de ayudar en los gastos familiares luego de que su marido perdió el trabajo, la llevó a incorporarse al programa de microcréditos y contar hoy con un pequeño taller de ropa para niño, la cual venden en tianguis y mercados sobre ruedas, con buenas ganancias, y confía en que su "buena paga" les permitirá acceder a un tercer crédito de 9 mil pesos y atender la demanda de sus clientes. "No somos grandes empresarios, pero tenemos la oportunidad de un ingreso, cuidar de nuestros hijos y luchar juntos porque nuestra vida cambie, y lo estamos logrando", afirma.

 
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