Usted está aquí: sábado 4 de marzo de 2006 Estados Repunte del PRD y debacle de PRI y PAN, rumbo a comicios en Ecatepec

Fractura priísta y renuncia de líderes tricolores, algunos factores en favor del sol azteca

Repunte del PRD y debacle de PRI y PAN, rumbo a comicios en Ecatepec

El municipio, considerado joya de la corona del estado por tener el mayor número de electores

JAVIER SALINAS CESAREO CORRESPONSAL

Ampliar la imagen Como en Ecatepec, dirigentes priístas obligaron a boleros del primer cuadro de Zumpango a colocar propaganda de su candidato a diputado local, con la amenaza de que perderían su empleo si no lo hacen Foto: Mario Antonio Núñez

Ampliar la imagen Onésimo Cepeda Silva, obispo de Ecatepec. Archivo Foto: Agencia MVT

Ecatepec, Mex., 3 de marzo. Considerado "la joya de la corona" por tener un padrón superior al millón 114 mil electores, y haber sido por muchos años uno de los bastiones priístas más importantes, Ecatepec vive hoy una de sus disputas más cerradas, ante la debacle del tricolor y el blanquiazul en las preferencias electorales y un repunte del PRD.

El perredismo tiene grandes posibilidades de derrotar al priísmo en las elecciones del 12 de marzo, tanto en la alcaldía como en los cuatro distritos electorales, a pesar de que en los comicios para gobernador de julio pasado, el PRI obtuvo 64 mil 132 sufragios más que el PRD, cifra mínima si se toma en cuenta el padrón electoral.

Esta será una elección distinta en Ecatepec, considerado como "la bolsa del millón de votos", pues estarán en juego varios factores.

Para empezar, decenas de dirigentes priístas han renunciado recientemente a su filiación, debido a su exclusión en la planilla municipal del tricolor, y se han unido a la candidatura del perredista José Luis Gutiérrez Cureño.

Con un millón 114 mil 806 electores -12.20 por ciento del padrón total del estado de México, de 9 millones 136 mil 957-, Ecatepec es el municipio más disputado y preciado.

En una década, Ecatepec dejó de ser el bastión del PRI. En los comicios de 1996 para elegir alcalde, el tricolor le ganó al PAN, su más cercano contendiente, con poco menos de 16 mil votos. Un año después, en las elecciones federales de 1997, el panorama fue otro: con el efecto Cárdenas, el PRD ganó los cuatro distritos con más de 211 mil votos. El PRI obtuvo 132 mil.

En la elección de gobernador de 1999, Ecatepec aportó al entonces gobernador priísta Arturo Montiel 147 mil sufragios. En 2000, el efecto Fox permitió al PAN obtener la alcaldía con 224 mil 986 votos frente a 171 mil 672 del tricolor.

En 2003 el PRI recuperó su fuerza y ganó la alcaldía con 116 mil 244 sufragios; el PAN tuvo 105 mil 299, y el PRD 103 mil 403. En julio pasado, el PRI obtuvo el triunfo en los cuatro distritos electorales de la localidad, con 211 mil 438 votos.

Este 12 de marzo se espera que Ecatepec tenga una elección cerrada entre los candidatos a alcalde Pablo Bedolla López, del PRI, y Gutiérrez Cureño, del PRD; mientras que Maximiliano Alexander, del PAN, caería al tercer lugar. En este municipio aún se tiene presente a Agustín Hernández Pastrana, el panista que como presidente municipal resultó uno de los peores, pues su familia se vio inmiscuida en diversos ilícitos.

En las campañas se ha visto de todo. El PRI, la mayor parte del tiempo se ha dedicado a la operación cicatriz para sanar las fracturas que les dejó la elección de Bedolla López.

Primero fue la conformación de la planilla municipal. Como regidores y síndicos se eligieron a los llamados júniors, hijos o familiares de ex alcaldes. En los primeros días de campaña los priístas se dedicaron a "calmar las aguas" de la inconformidad. Ocurrieron al menos 15 marchas o protestas de grupos del tricolor, inconformes con la planilla, lo cual fue canalizado y aprovechado por el perredismo, que se reunió con dirigentes para pactar su incorporación al sol azteca.

También impactó fuertemente al PRI la rivalidad entre Eruviel Avila Villegas, el alcalde con licencia y candidato a diputado del distrito 21, y Pablo Bedolla, el candidato a sucederlo. El enojo de Avila Villegas es que no se puso como abanderado a su elegido.

Los dos priístas han sido "abucheados" e inclusive corridos de las comunidades Guadalupe Victoria y Tulpetlac, principalmente porque Eruviel no cumplió su promesa de campaña de "agua para todos, todos los días", cuando gobernaba el municipio del estado con mayor desabasto.

Ante la debacle priísta, todo el aparato y las dependencias de los gobiernos municipal y estatal son usados para la campaña. La estrategia es comprar el voto con la repartición de materiales de construcción y despensas; el condicionamiento de los programas sociales municipales, y la destrucción de propaganda de sus oponentes.

En el perredismo, en cambio, las tribus han cerrado filas y la campaña ha impactado en la población, principalmente a la sombra de su candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

El efecto López Obrador es la principal arma para ganar, al igual que la promesa de traer los programas sociales del Distrito Federal a Ecatepec. Otro factor favorable al sol azteca es el de las renuncias de líderes priístas y de representantes de seccionales o de los consejos ciudadanos.

La dimisión más reciente fue la de Gerardo Mendoza Durán, secretario de organización del comité municipal priísta, y su incorporación a la campaña perredista. Antes, otros de los viejos líderes del tricolor que se incorporaron al PRD fueron el cetemista y ex panista Justino Carpio Monter y la secretaria de gestión social de la dirigencia del tricolor, María Juana León González.

El factor Onésimo

Sin duda, otro factor que ha influido en las recientes elecciones en el municipio es la actuación del obispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda Silva. En 2003, apoyó abiertamente al alcalde con licencia Eruviel Avila.

El 19 de diciembre, Leonel Cota Montaño, dirigente nacional perredista, calificó al obispo de "mercader de la religión y la política"; dos meses después, el obispo difundió entre la feligresía un documento donde denosta al sol azteca e informa sobre una denuncia que interpuso contra su líder.

En algunas parroquias los sacerdotes aprovecharon para llamar abiertamente a no votar por el PRD, tanto en las elecciones municipales de marzo como en las presidenciales de julio, lo que obligó a Ricardo Monreal Avila, delegado de la dirigencia nacional del PRD, y al candidato Gutiérrez Cureño, a reunirse con el obispo. Según los perredistas, Cepeda Silva se comprometió a mantenerse "al margen de cualquier circunstancia político-electoral".

 
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