Usted está aquí: sábado 4 de marzo de 2006 Economía MEXICO SA

MEXICO SA

Carlos Fernández-Vega

La privatización de aerolíneas, otra pérdida segura para el erario

Evasión fiscal legal de los barones del dinero

Senadores litigantes contra el Estado

Las rebanadas del pastel:

NO SOLO EN el sector minero se cuecen habas. Tras las severas críticas originadas por la venta de Mexicana de Aviación al Grupo Posadas, Cintra -el ente aglutinador de líneas aéreas "rescatadas" por el Fobaproa- prometió que la enajenación de Aeroméxico generaría un mayor ingreso a las arcas estatales, aunque de ninguna manera se resarciría -ni de lejos- el daño patrimonial que una década de multimillonario "salvamento" de esas empresas provocó en los bolsillos de los mexicanos.

ALREDEDOR DE 165.5 millones de dólares pagó -se supone- el grupo hotelero de Gastón Azcárraga Andrade -ex presidente del consentido Consejo Mexicano de Hombres de Negocios- por Mexicana de Aviación, de tal suerte que por la "desincorporación" de Aeroméxico habrá que esperar cuando menos 165.6 millones.

SIN EMBARGO, LA realidad es otra, porque aun si el producto de la venta de Aeroméxico duplicara o triplicara el de Mexicana de Aviación, la pérdida para el erario (más allá de la que significó una década de "rescate" y "salvamento" de las líneas aéreas privadas) estará más que garantizada.

EL NUEVO PROPIETARIO de Aeroméxico recibirá un generosísimo regalo: 13 mil 400 millones de pesos (algo así como mil 250 millones de dólares) que servirán para acreditar impuestos hasta el año 2012. Más aún, como la operación de compra venta se concretará en el ya muy andado caminito de la Bolsa Mexicana de Valores, la exención fiscal estará garantizada.

EN UNAS CUANTAS semanas se conocerá el "plan de venta" que se empleará para el caso de Aeroméxico, aunque ya la directiva del consorcio anunció la vía bursátil, copia fiel de la ruta seguida en 2001 por Roberto Hernández y sus guajiros, cuando vendió, libre de impuestos, Banamex a Citigroup, con todo y sus pagarés Fobaproa.

COMO ES SU costumbre, será un negocio redondo para el Estado mexicano: una década y miles de millones después, podría obtener 200, tal vez 300 millones de dólares por la venta de Aeroméxico, y para hacerla atractiva regalará alrededor de mil 250 millones de dólares en "cupones fiscales" para que se queden con la empresa. Multimillonaria, pues, la pérdida para el erario, pero eso sí disfrazada de "logro" del "cambio".

SE HA HECHO escuela que en el mundo de los grandes negocios y de los grandes capitales nadie pague impuestos, de tal suerte que debería instituirse la medalla al mérito fiscal para gente como Roberto Hernández Ramírez, Alfredo Harp Helú, Lorenzo Zambrano, Emilio Azcárraga Jean, Claudio X. González Laporte y -desde luego- Germán Larrea Mota Velasco, entre otros, quienes con la venta -libre de impuestos- de Banamex a Citigroup mostraron el camino de la evasión "legal".

A LOS DIRECTIVOS de Cintra les gustó dicha ruta (lo hizo con Mexicana de Aviación; lo hará con Aeroméxico), pero sólo siguiendo los pasos de los grandes empresarios, quienes están desatados en eso de evadir "legalmente" al fisco por medio de operaciones de compra venta de empresas a través del mercado bursátil que opera en el país.

LA MAS RECIENTE -con participación del gobierno federal- fue la oferta pública de acciones del Grupo Aeroportuario del Pacífico, consorcio en el que participan la trasnacional española Unión Fenosa, Eduardo Sánchez Navarro Redo, Laura Diez Barroso Azcárraga y su esposo Carlos Laviada Ocejo, entre otros. Este negocio se redondeó el pasado 28 de febrero.

LA EMPRESA VERZATEC, resultante de la escisión de Grupo Imsa (que encabezan Eugenio Clariond Garza, Marcelo Canales Clariond y Eugenio Clariond Reyes) hizo lo propio una semana atrás, como antes lo hicieron (y a la primera oportunidad lo harán de nueva cuenta) los principales "hombres de negocios" y sus cientos de empresas que operan el país, con la bendición del gobierno federal.

Y LA LISTA es larga: Desarrolladora Homex, Monex Grupo Financiero, Axtel, Promotora Ambiental, Dermet de México, Mexichem, de Antonio del Valle Ruiz, el trasnacional Banco Santander Central Hispano, Sare Holding, el inefable Banco Bilbao Vizcaya Argentaria, Empresas ICA, Hylsamex, Fomento Económico Mexicano (FEMSA), de Eugenio Garza Lagüera (quien lo había hecho con sus acciones de Bancomer), Unefón, de Ricardo Salinas Pliego, Qualitas compañía de Seguros, el Grupo Aeroportuario del Sureste, Grupo Financiero Scotiabank Inverlat, Apasco, Cemex, Grupo Iusacell, Maizoro, y otras más.

¿CUANTO HA DEJADO de percibir el fisco por esta evasión "legal"? De acuerdo con la Coordinación de Finanzas Públicas de la Fracción Parlamentaria del PRD en San Lázaro, si Aeroméxico, la principal filial de Cintra (ahora Consorcio Aeroméxico), se vende en el equivalente al capital contable del grupo (casi 4 mil millones de pesos al cierre de 2005), el fisco debería recibir 591 millones por IVA y casi mil por utilidad del vendedor. No será así, por lo que esa pérdida fiscal "resulta más grave debido a que las aerolíneas fueron producto del rescate bancario por parte del Fobaproa, que de suyo ya había provocado un grave desfalco financiero y el no pago de impuestos podría ser utilizado para beneficiar con una mejor oferta al eventual comprador. En ese esquema, los futuros inversionistas, nacionales y extranjeros, se encontrarán exentos del impuesto sobre la renta, cuando en el futuro enajenen las acciones adquiridas, ya que los artículos 109, fracción XXVI y 190, párrafo décimo tercero, de la ley de la materia, exentan la enajenación de acciones por personas físicas a través de bolsas de valores".

LO ANTERIOR, SIN considerar los 600 mil millones de pesos que, se estima, se evaden anualmente, olvidándose de los más de 300 mil millones que Hacienda devuelve cada año en impuestos, y lejos, muy lejos, de los juicios que empresas como Jugos del Valle, Bimbo y otras selectas le ganan al fisco con la ayuda de algunos senadores de la República.

SI POR MORAL fuera, el arzobispo Millonésimo Cepeda estaría obligado a pagar daños a la nación. Tiene razón el inquilino de Los Pinos: de aquí a diez años, los mexicanos todavía nos reiremos de sus burradas.

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