Usted está aquí: lunes 13 de febrero de 2006 Capital Crean comuneros de Tlalpan centro de alta montaña

Crean comuneros de Tlalpan centro de alta montaña

ROCIO GONZALEZ ALVARADO

Como una alternativa para aprovechar las tierras ejidales que desde hace poco más de 20 años permanecían en desuso por ser suelo de conservación, comuneros de Magdalena Petlacalco, en la delegación Tlalpan, inauguraron este fin de semana el centro recreativo ecoturístico La Cañada, considerado como el campamento de montaña más alto en el Distrito Federal, al ubicarse a 3 mil 450 metros de altura sobre el nivel de mar, en el Ajusco.

Aire puro y tranquilidad en medio de paisajes boscosos, así como un sinnúmero de actividades extremas, incluidas la tirolesa, escalada y rappel en roca natural, y eventos más familiares como paseos a caballo o a pie sobre senderos, canotaje y pesca, son algunos de los atractivos de este proyecto ambiental y social que beneficiará a alrededor de 164 familias de la comunidad, que serán las responsables de operar este parque.

Ubicado en el kilómetro 25.5 de la carretera Picacho-Ajusco, a la altura del Valle del Tezontle, el campamento ocupa la mitad de las 300 hectáreas que conforman el ejido de Magdalena Petlacalco y está distribuido en diferentes áreas. Una de ellas es la de acampar al aire libre con sitios acondicionados con mesas y asadores, o bien en tipis y yurtas mongolas o en pequeñas cabañas de madera. Además cuenta con restaurantes, área de juegos infantiles y salón de usos múltiples.

Jesús Carrasco, director de Ecología y Desarrollo Sustentable de la delegación Tlalpan, explicó que este proyecto surgió a iniciativa de los habitantes de este ejido con el interés de obtener un beneficio adicional de sus recursos naturales y a la vez protegerlos, para lo cual se contrataron especialistas para diseñarlo sin deteriorar los bosques.

Apoyo interinstitucional

Las áreas están confinadas no sólo para protección del propio turista, sino también para preservar la naturaleza, indicó el funcionario, quien aseguró que se cuenta con el estudio de impacto ambiental y el permiso correspondiente.

"Hay un proyecto ejecutivo que contempla la mitigación de impacto ambiental e inclusive es apoyado por diferentes dependencias, la propia delegación Tlalpan, la Comisión Nacional Forestal, la Corena y la Comisión para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas". En conjunto, agregó, todas ellas hicieron una inversión de 3 millones de pesos.

Indicó que aún no se determina el costo de entrada, porque están en los detalles, pero por lo pronto la gente puede acudir de manera gratuita en esta etapa de promoción, y en un mes aproximadamente estará todo listo.

Por su parte, Abel Alvarez Nava, presidente del comisariado ejidal, señaló que desde hace más de 20 años, cuando desapareció la fábrica maderera Peña Pobre, se reservaron 160 hectáreas para uso agrícola, pero los cultivos de frijol, maíz, haba y zanahoria, en los últimos años han sido insuficientes para el sustento de la comunidad.

"Nos dedicamos a la regeneración de los bosques y pensamos en aprovechar nuestras tierras sin destruirlas, porque son nuestro único patrimonio y herencia de nuestros hijos, vimos esta oportunidad, como ya lo hacen otros pueblos de Tlalpan, y decidimos aprovecharla", apuntó.

 
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